¡SALVEMOS EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA (SAN CLEMENTE, CUENCA)!

El problema

 

El convento franciscano de Nuestra Señora de Gracia se encuentra en la villa de San Clemente, Cuenca. Ha sido motivo de disputas políticas en torno a su restauración y su uso. El resultado ha sido que, mientras la iglesia se ha restaurado, el resto del conjunto conventual presenta un lastimoso estado, con la ruina parcial de algunos de sus elementos y un riesgo real de colapso de todo el conjunto conventual

Aportamos algunas razones para la recuperación de este edificio histórico:

1.- Valor artístico: es edificio compuesto por iglesia, convento y claustro. Únicamente está restaurada la iglesia y en riesgo de derrumbe claustro y convento. La iglesia es un edificio de planta de una única nave, con crucero de poco desarrollo, y capillas laterales. Destaca el altar mayor de forma octogonal truncada (el ochavo) y el crucero por su cubrición con bellas bóvedas de terceletes. Las capillas laterales también tienen formas particulares de cubrición con bóvedas, a falta de un alfarje desaparecido en una de ellas; alfarje que sí se ha conservado en el atrio de entrada. Dicha entrada se enmarca en un estilo de gótico isabelino de arco carpanel. La entrada al atrio está presidida por una inscripción en latín, en el friso, que hace mención a las llagas de la crucifixión recibidas por San Francisco (et in corpore eivs memoria pasionis tve sacra shmata renovasti -en su cuerpo renovaste los sagrados estigmas del recuerdo de la pasión-). El interior, desaparecido el retablo que presidía el altar mayor y otros laterales en la Guerra Civil, conserva restos de pinturas murales -una crucifixión y unas escenas de la vida de fray Junípero, primer discípulo de San Francisco- y varios escudos heráldicos pintados en los muros y esculpidos en las ménsulas y coronando el altar mayor. Asimismo, se conservan dos sepulcros de la familia Ortega con decoración de grutescos. En el antiguo coro franciscano desparecido, se conservaban veintisiete tablas pintadas de varios santos franciscanos; hoy se custodian en el convento de clarisas (o, al menos, allí estaban cuando se redactó el Catálogo Monumental de la Diócesis de Cuenca). El conjunto del patrimonio mueble (pinturas y relieves escultóricos, necesitaría una restauración)

 El claustro es patio porticado en dos de sus pandas, si bien la galería superior de una de ellas se incendió en 1932. Las balaustradas están decoradas con motivos florales, "candelieri" y cabezas humanas y los capiteles de la galería superior conservada está decorada con cabezas de ángeles, en el rostro de uno de ellos se ha querido ver un indígena americano. Las arcadas del claustro de sabor renacentista están cegadas hoy, pero serían recuperables sus arcos de medio punto, algo escarzanos, con las obras de sustentación correspondientes. No menor interés presentas las dos fachadas con ventanas coronadas por frontones. Los dos pozos conservados son recientes y sin nada reseñable. Se conserva también el refectorio abovedado con algún relieve figurativo humano en las ménsulas, la sacristía, las celdas y resto de dependencias monacales y huerta (hoy reducida a la mitad, por la creación de un parque)… es este conjunto, junto al claustro el que amenaza ruina. El hastial o fachada principal de forma triangular está coronada por espadaña renacentista con decoración de bolas que enmarca el vano. La presencia carmelita, desde 1899, que ocuparon el convento, sustituyendo a los franciscanos, expulsados en 1835, está presente con su simbología del monte Carmelo por todo el conjunto.
2.- Valor histórico patrimonial. Tenemos datos de la construcción de la iglesia, ya avanzada, por la concordia de 8 de diciembre de 1515. El convento, fundado en 1503, se contextualiza en la reforma observante de los frailes franciscanos menores, que pretendía volver al espíritu de pobreza primigenio de la orden. El convento es un ejemplo de ese espíritu en la pobreza de mampostería de su fábrica y en la conservación de la fábrica primitiva es un legado inigualable, pues, hoy en día, los conventos franciscanos observantes o están desaparecidos o modificados radicalmente por las obras de siglos posteriores. Así, el convento es un testimonio vivo del franciscanismo y de la reforma observante del final del medievo.
3.- Valor histórico testimonial. El convento, aunque fue fundado bajo el patronazgo de Alonso del Castillo y Toledo, sólo se pudo construir por las donaciones y limosnas de los sanclementinos de comienzos del siglo XVI. El convento es testimonio de un gran momento histórico para la Mancha conquense: la revolución económica y social que llevó a esta comarca a situarse en el centro de la Historia de España y un ejemplo de la superación por aquellas sociedades aldeanas del momento crítico que se vivió a la muerte de la reina Isabel la Católica, en los llamados años malos que van de 1504-1508.

La petición va dirigida a la Diputación de Cuenca y a los organismos responsables de la Junta de Castilla La Mancha. También se hace conocedor al ayuntamiento de San Clemente y al conjunto de su ciudadanía para que tomen conciencia y sean responsables de la conservación de su patrimonio.
Todavía resuenan en nuestros oídos las palabra de "il Poverello": "repara mi iglesia que amenaza ruina"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El problema

 

El convento franciscano de Nuestra Señora de Gracia se encuentra en la villa de San Clemente, Cuenca. Ha sido motivo de disputas políticas en torno a su restauración y su uso. El resultado ha sido que, mientras la iglesia se ha restaurado, el resto del conjunto conventual presenta un lastimoso estado, con la ruina parcial de algunos de sus elementos y un riesgo real de colapso de todo el conjunto conventual

Aportamos algunas razones para la recuperación de este edificio histórico:

1.- Valor artístico: es edificio compuesto por iglesia, convento y claustro. Únicamente está restaurada la iglesia y en riesgo de derrumbe claustro y convento. La iglesia es un edificio de planta de una única nave, con crucero de poco desarrollo, y capillas laterales. Destaca el altar mayor de forma octogonal truncada (el ochavo) y el crucero por su cubrición con bellas bóvedas de terceletes. Las capillas laterales también tienen formas particulares de cubrición con bóvedas, a falta de un alfarje desaparecido en una de ellas; alfarje que sí se ha conservado en el atrio de entrada. Dicha entrada se enmarca en un estilo de gótico isabelino de arco carpanel. La entrada al atrio está presidida por una inscripción en latín, en el friso, que hace mención a las llagas de la crucifixión recibidas por San Francisco (et in corpore eivs memoria pasionis tve sacra shmata renovasti -en su cuerpo renovaste los sagrados estigmas del recuerdo de la pasión-). El interior, desaparecido el retablo que presidía el altar mayor y otros laterales en la Guerra Civil, conserva restos de pinturas murales -una crucifixión y unas escenas de la vida de fray Junípero, primer discípulo de San Francisco- y varios escudos heráldicos pintados en los muros y esculpidos en las ménsulas y coronando el altar mayor. Asimismo, se conservan dos sepulcros de la familia Ortega con decoración de grutescos. En el antiguo coro franciscano desparecido, se conservaban veintisiete tablas pintadas de varios santos franciscanos; hoy se custodian en el convento de clarisas (o, al menos, allí estaban cuando se redactó el Catálogo Monumental de la Diócesis de Cuenca). El conjunto del patrimonio mueble (pinturas y relieves escultóricos, necesitaría una restauración)

 El claustro es patio porticado en dos de sus pandas, si bien la galería superior de una de ellas se incendió en 1932. Las balaustradas están decoradas con motivos florales, "candelieri" y cabezas humanas y los capiteles de la galería superior conservada está decorada con cabezas de ángeles, en el rostro de uno de ellos se ha querido ver un indígena americano. Las arcadas del claustro de sabor renacentista están cegadas hoy, pero serían recuperables sus arcos de medio punto, algo escarzanos, con las obras de sustentación correspondientes. No menor interés presentas las dos fachadas con ventanas coronadas por frontones. Los dos pozos conservados son recientes y sin nada reseñable. Se conserva también el refectorio abovedado con algún relieve figurativo humano en las ménsulas, la sacristía, las celdas y resto de dependencias monacales y huerta (hoy reducida a la mitad, por la creación de un parque)… es este conjunto, junto al claustro el que amenaza ruina. El hastial o fachada principal de forma triangular está coronada por espadaña renacentista con decoración de bolas que enmarca el vano. La presencia carmelita, desde 1899, que ocuparon el convento, sustituyendo a los franciscanos, expulsados en 1835, está presente con su simbología del monte Carmelo por todo el conjunto.
2.- Valor histórico patrimonial. Tenemos datos de la construcción de la iglesia, ya avanzada, por la concordia de 8 de diciembre de 1515. El convento, fundado en 1503, se contextualiza en la reforma observante de los frailes franciscanos menores, que pretendía volver al espíritu de pobreza primigenio de la orden. El convento es un ejemplo de ese espíritu en la pobreza de mampostería de su fábrica y en la conservación de la fábrica primitiva es un legado inigualable, pues, hoy en día, los conventos franciscanos observantes o están desaparecidos o modificados radicalmente por las obras de siglos posteriores. Así, el convento es un testimonio vivo del franciscanismo y de la reforma observante del final del medievo.
3.- Valor histórico testimonial. El convento, aunque fue fundado bajo el patronazgo de Alonso del Castillo y Toledo, sólo se pudo construir por las donaciones y limosnas de los sanclementinos de comienzos del siglo XVI. El convento es testimonio de un gran momento histórico para la Mancha conquense: la revolución económica y social que llevó a esta comarca a situarse en el centro de la Historia de España y un ejemplo de la superación por aquellas sociedades aldeanas del momento crítico que se vivió a la muerte de la reina Isabel la Católica, en los llamados años malos que van de 1504-1508.

La petición va dirigida a la Diputación de Cuenca y a los organismos responsables de la Junta de Castilla La Mancha. También se hace conocedor al ayuntamiento de San Clemente y al conjunto de su ciudadanía para que tomen conciencia y sean responsables de la conservación de su patrimonio.
Todavía resuenan en nuestros oídos las palabra de "il Poverello": "repara mi iglesia que amenaza ruina"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los destinatarios de la petición

Diputación Provincial de Cuenca
Diputación Provincial de Cuenca
Ayuntamiento de San Clemente
Ayuntamiento de San Clemente

Opiniones de firmantes

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