¡Salvemos a Mariano! Menos bibliotecas y más citas románticas


¡Salvemos a Mariano! Menos bibliotecas y más citas románticas
El problema
A la comunidad universitaria, a los ciudadanos de bien y, especialmente, a todas aquellas que creen en el amor como forma de medicina preventiva:
Mariano, 35 años, médico urgenciólogo, buen mozo, cuerpo trabajado y mente brillante, está en peligro.
Este admirable ser humano —humilde, generoso, amigo de sus amigos— ha decidido dedicar su vida exclusivamente al estudio en la biblioteca de Medicina. Día tras día, noche tras noche, repasa protocolos, memoriza algoritmos de Urgencias y comparte su sabiduría con todo aquel que se cruce en su camino académico. Vive en la biblioteca y sus descansos los hace en su lugar de trabajo, incluso se echa la siesta ahí. Esta dedicación tiene un coste: Mariano está perdiendo el contacto con la vida real.
Sus compañeros lo vemos apagarse entre manuales y fluorescentes, como una estrella brillante que se consume demasiado pronto. Por eso, hoy alzamos la voz por él.
Necesita flirtear. Necesita citas. Necesita... amor.
Creemos firmemente que el equilibrio entre el saber médico y la química del romance no solo es posible, sino necesario. No pedimos que abandone la Medicina. Pedimos que le dedique menos horas a los apuntes y más a las sonrisas compartidas. Que sustituya alguna tarde de bibliografía por una charla de terraza. Que se permita el lujo de enamorarse.
Por favor, firma esta petición.
Por Mariano.
Por el amor.
Y porque hasta los mejores médicos necesitan un poco de medicina emocional.
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El problema
A la comunidad universitaria, a los ciudadanos de bien y, especialmente, a todas aquellas que creen en el amor como forma de medicina preventiva:
Mariano, 35 años, médico urgenciólogo, buen mozo, cuerpo trabajado y mente brillante, está en peligro.
Este admirable ser humano —humilde, generoso, amigo de sus amigos— ha decidido dedicar su vida exclusivamente al estudio en la biblioteca de Medicina. Día tras día, noche tras noche, repasa protocolos, memoriza algoritmos de Urgencias y comparte su sabiduría con todo aquel que se cruce en su camino académico. Vive en la biblioteca y sus descansos los hace en su lugar de trabajo, incluso se echa la siesta ahí. Esta dedicación tiene un coste: Mariano está perdiendo el contacto con la vida real.
Sus compañeros lo vemos apagarse entre manuales y fluorescentes, como una estrella brillante que se consume demasiado pronto. Por eso, hoy alzamos la voz por él.
Necesita flirtear. Necesita citas. Necesita... amor.
Creemos firmemente que el equilibrio entre el saber médico y la química del romance no solo es posible, sino necesario. No pedimos que abandone la Medicina. Pedimos que le dedique menos horas a los apuntes y más a las sonrisas compartidas. Que sustituya alguna tarde de bibliografía por una charla de terraza. Que se permita el lujo de enamorarse.
Por favor, firma esta petición.
Por Mariano.
Por el amor.
Y porque hasta los mejores médicos necesitan un poco de medicina emocional.
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Petición creada en 14 de mayo de 2025