Sí Ambiental: Por la Transición más allá de los Combustibles Fósiles


Sí Ambiental: Por la Transición más allá de los Combustibles Fósiles
La causa
En el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, respaldamos los esfuerzos de Colombia y de los países que trabajan por la construcción coordinada de una hoja de ruta para iniciar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. Quienes suscribimos esta Declaración nos comprometemos a emprender acciones orientadas a divulgar el conocimiento científico y a evidenciar el impacto de la economía intensiva del carbono en la crisis climática global, divulgando al mismo tiempo los avances de la transición en marcha, llevados a cabo por comunidades, alianzas público privadas o países. Sí se puede, por ello desestimaremos el catastrofismo y afirmaremos la necesidad de construir una esperanza basada en la ciencia.
Pondremos en el centro del debate la urgencia de mejorar la eficacia de la diplomacia internacional del clima. Las COP deben lograr una agenda ambiciosa que comprometa a los países signatarios de la CMCCNU y del Acuerdo de París, con nuevas y mayores metas de reducción de emisiones. En la COP 30 de Belém do Pará (2025) los países altamente productores y consumidores de combustibles fósiles se negaron a suscribir una hoja de ruta para su eliminación gradual. En la COP29 de Bakú (2024), las partes no lograron demostrar avances sobre la implementación del Acuerdo sobre Transformación Global, a pesar de que, según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), las emisiones GEI debían alcanzar su punto máximo en 2025 para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
Las siguientes razones, entre otras, nos animan a suscribir esta declaración:
- 1. Antes de 2030. La mejor ciencia disponible ha señalado que el carbón debe eliminarse gradualmente antes de 2030 en los países de más alto ingreso per cápita, y antes de 2040 en los países de menos ingreso per cápita; que el petróleo debe eliminarse gradualmente antes de 2040 en los países de más alto ingreso per cápita y, a más tardar, para 2050 en los países de menos ingreso per cápita, y el gas natural debe cumplir su función de combustible de transición para el abandono progresivo de los combustibles fósiles antes de 2050.
- 2. Revertir la tendencia. La producción y el uso de combustibles fósiles ha contribuido aproximadamente con el 75 % de las emisiones de carbono que determinan la crisis climática. No obstante, en lugar de reducirse la dependencia global a este tipo de combustibles, el mundo se encamina a producir más combustibles fósiles, antes de 2030, lo cual contradice la urgencia de concertar, cuanto antes, una trayectoria para detener el aumento de la temperatura media global por debajo de 1,5 °C.
- 3. Eliminar subsidios. El estímulo de los gobiernos mediante subsidios a la exploración, explotación y consumo de combustibles fósiles resulta incompatible con este límite de temperatura global; debemos emprender, cuanto antes una descarbonización efectiva y profunda, que incluya el sector agricultura, forestación y uso del suelo, especialmente en los países altamente biodiversos, y que sea impulsada mediante políticas que compatibilicen los incentivos del mercado con los objetivos climáticos señalados por la ciencia. Propugnamos por la construcción de una política fiscal global orientada a establecer gravámenes a los combustibles fósiles en proporción al daño climático generado por estos a las sociedades; ello mejoraría la competitividad de las energías renovables frente a aquellas derivadas de los combustibles fósiles.
- 4. Inclusión y políticas claras. La transición debe incluir a todos: empresarios y gremios, académicos, jóvenes, grupos étnicos, mujeres, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil, iglesias, comunidades e instituciones educativas de todo tipo. Sin un marco global de acuerdos, políticas, mandatos y plazos para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, todos los esfuerzos orientados a la redirección de los subsidios y la alineación de los flujos financieros para apoyar el crecimiento de las energías renovables, serán insuficientes.
- 5. Educación y participación para un cambio de paradigma. Reconocemos que la crisis climática global es el resultado de modelos de desarrollo que priorizaron el crecimiento económico y los paradigmas del crecimiento ilimitado por encima de los esfuerzos colectivos orientados al cuidado de la casa común. Informes científicos nos revelan que ya hemos sobrepasado siete de los nueve límites planetarios. El desafío de la educación es el de repensarnos como sociedades y como culturas para facilitar el tránsito entre las economías del carbono y las economías del cuidado. Instamos a los educadores a promover reflexiones, desde todas las ciencias y las artes, sobre una nueva ética del progreso que guíe la esperanza de las nuevas generaciones.
- 6. La amenaza integral. La crisis climática es la mayor amenaza para la seguridad de la vida en el planeta. Compromete por igual la vida humana y la vida no humana. Afecta de manera desproporcionada a las personas, grupos y países en situación de vulnerabilidad, agrava las desigualdades existentes y pone en peligro los derechos civiles, de género, políticos, económicos, sociales y culturales de muchas poblaciones. Atención especial merecen los crecientes problemas de salud mental (como la ecoansiedad) que hoy sufren muchos de nuestros jóvenes. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes (olas de calor, sequías prolongadas, incendios forestales, lluvias torrenciales y tormentas de gran intensidad) y contribuyen al desplazamiento forzado, la inseguridad alimentaria y los conflictos entre las poblaciones afectadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el cambio climático causará 250.000 muertes al año entre 2030 y 2050.
- 7. Salud pública. El cambio climático aumenta la propagación de enfermedades relacionadas con el calor, especialmente en los grupos ya marginados. La quema de combustibles fósiles es una de las principales causas de la contaminación atmosférica, que se ha relacionado con enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón, asma y otras enfermedades crónicas.
- 8. Biodiversidad. La principal fuente de los GEI es la actividad humana relacionada con la quema de combustibles fósiles para la producción de energía, el transporte y los procesos industriales, las malas prácticas agrícolas, la deforestación, los cambios en el uso de la tierra y las emisiones de metano asociadas a la agricultura y a la ganadería. Es por esta razón que algunos han sugerido que la agenda de la Biodiversidad debería alinearse con la de Cambio Climático, para facilitar complementos, sinergias y compromisos.
- 9. Responsabilidad diferenciada. La hoja de ruta para el abandono progresivo de los combustibles fósiles debe apoyarse en una transición justa. Las concentraciones de GEI ya se encuentran en niveles récord, incluidos el CO2 y el metano; el año 2024 fue el primero en el que la temperatura media mundial superó en 1,5 °C los niveles preindustriales. No obstante, no todos los países son responsables en igual medida de las emisiones de GEI. Entre 1850 y 2019, Estados Unidos y la Unión Europea produjeron conjuntamente más del 40% del total de emisiones de CO2 procedentes de los combustibles fósiles, mientras que los países con los ingresos más bajos han contribuido tan sólo un 0,5%, por lo tanto, los gobiernos de los países que más han contribuido deben ser los primeros en actuar, financiar y lograr las mayores reducciones. Si estos países no cumplen sus compromisos será muy difícil que los de ingresos más bajos mantengan los suyos; para ello sugerimos reportes bianuales de cumplimiento monitoreados por organismos independientes.
- 10. Desinformación. En el actual contexto geopolítico, la desinformación vulnera el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz y oportuna. El sector de los combustibles fósiles no es ajeno a este fenómeno, pues influye en la información que se nos transmite sobre el cambio climático. Cada vez hay más pruebas de que muchas de las grandes empresas del sector de los combustibles fósiles conocían desde hace décadas los efectos nocivos de la combustión de estos combustibles e intentaron ocultar esa información y bloquear los esfuerzos para combatir el cambio climático; también han usado estrategias, tanto formales como informales, para influir en el debate en los foros intergubernamentales, como las conferencias sobre el clima de la ONU, impulsando campañas de desinformación que promueven soluciones climáticas falsas o engañosas.
Pedimos que se dé continuidad a la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles. Las sucesivas conferencias deben tomar en cuenta las numerosas iniciativas en marcha (como el Tratado de No Proliferación de Combustibles fósiles, el Fossil Fuel Treaty, las comunidades energéticas sostenibles, las ecoaldeas, etc) orientadas a estimular acuerdos entre países, o entre privados, o entre sectores, para la eliminación gradual y progresiva de los combustibles fósiles. Propugnamos por el fortalecimiento del multilateralismo y de las democracias. Solo una gobernanza climática guiada por el mejor humanismo y basada en efectivos lazos de cooperación entre todos, podrá ayudarnos a enfrentar la policrisis que nos espera. ¡No más guerras!. Sí Ambiental por una paz mundial, paz entre las personas y entre los países, paz con la naturaleza.
Santa Marta, Colombia, el 26 de abril de 2026
Firmado inicialmente por académicos, exministros y ambientalistas.
- Julio Carrizosa Umaña — Exdirector de Inderena
- Alegría Fonseca — Directora Fundación Alma
- Manuel Rodríguez Becerra — Profesor emérito Universidad de Los Andes, Exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Patricia Noguera de Echeverri — Profesora emérita de la Universidad Nacional de Colombia
- Juan Camilo Cárdenas — Profesor Universidad de Los Andes
- Helena Gutiérrez — Presidente de Esri Colombia
- Juan Mayr — Exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Claudia Martínez — Exviceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Carlos Fonseca — Exviceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Margarita Pacheco — Presidente Fundación Natura
- Germán Andrade — Profesor Universidad de Los Andes
- Elsa Matilde Escobar — Exdirectora Fundación Natura
- Angel Guarnizo — Exdirector Fondo Fen Colombia
- Sandra Vilardy — Profesora Universidad de los Andes, Exviceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Guillermo Rudas Lleras — Exprofesor Universidad Javeriana
- Mauricio Madrigal — Profesor Universidad de Los Andes
- Nancy Vallejo — Ex Secretaria General Inderena. Auditora Internacional HQAI
- Gustavo Esguerra Gutiérrez
- Manuel Guzmán-Hennessey — Profesor Universidad del Rosario
Encabezan la lista de firmantes algunos de los integrantes del Pacto por la Vida de Colombia (https://foronacionalambiental.org.co/wp-content/uploads/2023/03/pactoporlavida.pdf), quienes tomaron la iniciativa de redactar esta Declaración, no obstante está abierta a ciudadanos, organizaciones, empresas y colectivos de diversa índole que deseen suscribirla.
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Shambala Comunidad Ambiental
Fundación por una Educación de Calidad
UDG
Pacto X El Clima
Grupo de Trabajo Internacional para la Protección de Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial GTI PIACI
Ambiente y Sociedad
Life of Pachamama
Redes de Monitoreo Ambiental
Fundación Endémica Studios
Grupo Entorno Ambiental GEA
Transición Colombia
DEv4Good
CORPORACIÓN AMBIENTAL GEA COLOMBIA
Apus espiritu de la montaña
Independiente
ASOJUNTAS MOCOA
Corporación Páramo Savers
Low Carbon City
Fundacion HIDROSFERA
CASA Latina
FUNDACION CUIDAR LA TIERRA
Asociación red ambiental

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La causa
En el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, respaldamos los esfuerzos de Colombia y de los países que trabajan por la construcción coordinada de una hoja de ruta para iniciar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. Quienes suscribimos esta Declaración nos comprometemos a emprender acciones orientadas a divulgar el conocimiento científico y a evidenciar el impacto de la economía intensiva del carbono en la crisis climática global, divulgando al mismo tiempo los avances de la transición en marcha, llevados a cabo por comunidades, alianzas público privadas o países. Sí se puede, por ello desestimaremos el catastrofismo y afirmaremos la necesidad de construir una esperanza basada en la ciencia.
Pondremos en el centro del debate la urgencia de mejorar la eficacia de la diplomacia internacional del clima. Las COP deben lograr una agenda ambiciosa que comprometa a los países signatarios de la CMCCNU y del Acuerdo de París, con nuevas y mayores metas de reducción de emisiones. En la COP 30 de Belém do Pará (2025) los países altamente productores y consumidores de combustibles fósiles se negaron a suscribir una hoja de ruta para su eliminación gradual. En la COP29 de Bakú (2024), las partes no lograron demostrar avances sobre la implementación del Acuerdo sobre Transformación Global, a pesar de que, según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), las emisiones GEI debían alcanzar su punto máximo en 2025 para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
Las siguientes razones, entre otras, nos animan a suscribir esta declaración:
- 1. Antes de 2030. La mejor ciencia disponible ha señalado que el carbón debe eliminarse gradualmente antes de 2030 en los países de más alto ingreso per cápita, y antes de 2040 en los países de menos ingreso per cápita; que el petróleo debe eliminarse gradualmente antes de 2040 en los países de más alto ingreso per cápita y, a más tardar, para 2050 en los países de menos ingreso per cápita, y el gas natural debe cumplir su función de combustible de transición para el abandono progresivo de los combustibles fósiles antes de 2050.
- 2. Revertir la tendencia. La producción y el uso de combustibles fósiles ha contribuido aproximadamente con el 75 % de las emisiones de carbono que determinan la crisis climática. No obstante, en lugar de reducirse la dependencia global a este tipo de combustibles, el mundo se encamina a producir más combustibles fósiles, antes de 2030, lo cual contradice la urgencia de concertar, cuanto antes, una trayectoria para detener el aumento de la temperatura media global por debajo de 1,5 °C.
- 3. Eliminar subsidios. El estímulo de los gobiernos mediante subsidios a la exploración, explotación y consumo de combustibles fósiles resulta incompatible con este límite de temperatura global; debemos emprender, cuanto antes una descarbonización efectiva y profunda, que incluya el sector agricultura, forestación y uso del suelo, especialmente en los países altamente biodiversos, y que sea impulsada mediante políticas que compatibilicen los incentivos del mercado con los objetivos climáticos señalados por la ciencia. Propugnamos por la construcción de una política fiscal global orientada a establecer gravámenes a los combustibles fósiles en proporción al daño climático generado por estos a las sociedades; ello mejoraría la competitividad de las energías renovables frente a aquellas derivadas de los combustibles fósiles.
- 4. Inclusión y políticas claras. La transición debe incluir a todos: empresarios y gremios, académicos, jóvenes, grupos étnicos, mujeres, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil, iglesias, comunidades e instituciones educativas de todo tipo. Sin un marco global de acuerdos, políticas, mandatos y plazos para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, todos los esfuerzos orientados a la redirección de los subsidios y la alineación de los flujos financieros para apoyar el crecimiento de las energías renovables, serán insuficientes.
- 5. Educación y participación para un cambio de paradigma. Reconocemos que la crisis climática global es el resultado de modelos de desarrollo que priorizaron el crecimiento económico y los paradigmas del crecimiento ilimitado por encima de los esfuerzos colectivos orientados al cuidado de la casa común. Informes científicos nos revelan que ya hemos sobrepasado siete de los nueve límites planetarios. El desafío de la educación es el de repensarnos como sociedades y como culturas para facilitar el tránsito entre las economías del carbono y las economías del cuidado. Instamos a los educadores a promover reflexiones, desde todas las ciencias y las artes, sobre una nueva ética del progreso que guíe la esperanza de las nuevas generaciones.
- 6. La amenaza integral. La crisis climática es la mayor amenaza para la seguridad de la vida en el planeta. Compromete por igual la vida humana y la vida no humana. Afecta de manera desproporcionada a las personas, grupos y países en situación de vulnerabilidad, agrava las desigualdades existentes y pone en peligro los derechos civiles, de género, políticos, económicos, sociales y culturales de muchas poblaciones. Atención especial merecen los crecientes problemas de salud mental (como la ecoansiedad) que hoy sufren muchos de nuestros jóvenes. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes (olas de calor, sequías prolongadas, incendios forestales, lluvias torrenciales y tormentas de gran intensidad) y contribuyen al desplazamiento forzado, la inseguridad alimentaria y los conflictos entre las poblaciones afectadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el cambio climático causará 250.000 muertes al año entre 2030 y 2050.
- 7. Salud pública. El cambio climático aumenta la propagación de enfermedades relacionadas con el calor, especialmente en los grupos ya marginados. La quema de combustibles fósiles es una de las principales causas de la contaminación atmosférica, que se ha relacionado con enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón, asma y otras enfermedades crónicas.
- 8. Biodiversidad. La principal fuente de los GEI es la actividad humana relacionada con la quema de combustibles fósiles para la producción de energía, el transporte y los procesos industriales, las malas prácticas agrícolas, la deforestación, los cambios en el uso de la tierra y las emisiones de metano asociadas a la agricultura y a la ganadería. Es por esta razón que algunos han sugerido que la agenda de la Biodiversidad debería alinearse con la de Cambio Climático, para facilitar complementos, sinergias y compromisos.
- 9. Responsabilidad diferenciada. La hoja de ruta para el abandono progresivo de los combustibles fósiles debe apoyarse en una transición justa. Las concentraciones de GEI ya se encuentran en niveles récord, incluidos el CO2 y el metano; el año 2024 fue el primero en el que la temperatura media mundial superó en 1,5 °C los niveles preindustriales. No obstante, no todos los países son responsables en igual medida de las emisiones de GEI. Entre 1850 y 2019, Estados Unidos y la Unión Europea produjeron conjuntamente más del 40% del total de emisiones de CO2 procedentes de los combustibles fósiles, mientras que los países con los ingresos más bajos han contribuido tan sólo un 0,5%, por lo tanto, los gobiernos de los países que más han contribuido deben ser los primeros en actuar, financiar y lograr las mayores reducciones. Si estos países no cumplen sus compromisos será muy difícil que los de ingresos más bajos mantengan los suyos; para ello sugerimos reportes bianuales de cumplimiento monitoreados por organismos independientes.
- 10. Desinformación. En el actual contexto geopolítico, la desinformación vulnera el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz y oportuna. El sector de los combustibles fósiles no es ajeno a este fenómeno, pues influye en la información que se nos transmite sobre el cambio climático. Cada vez hay más pruebas de que muchas de las grandes empresas del sector de los combustibles fósiles conocían desde hace décadas los efectos nocivos de la combustión de estos combustibles e intentaron ocultar esa información y bloquear los esfuerzos para combatir el cambio climático; también han usado estrategias, tanto formales como informales, para influir en el debate en los foros intergubernamentales, como las conferencias sobre el clima de la ONU, impulsando campañas de desinformación que promueven soluciones climáticas falsas o engañosas.
Pedimos que se dé continuidad a la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles. Las sucesivas conferencias deben tomar en cuenta las numerosas iniciativas en marcha (como el Tratado de No Proliferación de Combustibles fósiles, el Fossil Fuel Treaty, las comunidades energéticas sostenibles, las ecoaldeas, etc) orientadas a estimular acuerdos entre países, o entre privados, o entre sectores, para la eliminación gradual y progresiva de los combustibles fósiles. Propugnamos por el fortalecimiento del multilateralismo y de las democracias. Solo una gobernanza climática guiada por el mejor humanismo y basada en efectivos lazos de cooperación entre todos, podrá ayudarnos a enfrentar la policrisis que nos espera. ¡No más guerras!. Sí Ambiental por una paz mundial, paz entre las personas y entre los países, paz con la naturaleza.
Santa Marta, Colombia, el 26 de abril de 2026
Firmado inicialmente por académicos, exministros y ambientalistas.
- Julio Carrizosa Umaña — Exdirector de Inderena
- Alegría Fonseca — Directora Fundación Alma
- Manuel Rodríguez Becerra — Profesor emérito Universidad de Los Andes, Exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Patricia Noguera de Echeverri — Profesora emérita de la Universidad Nacional de Colombia
- Juan Camilo Cárdenas — Profesor Universidad de Los Andes
- Helena Gutiérrez — Presidente de Esri Colombia
- Juan Mayr — Exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Claudia Martínez — Exviceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Carlos Fonseca — Exviceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Margarita Pacheco — Presidente Fundación Natura
- Germán Andrade — Profesor Universidad de Los Andes
- Elsa Matilde Escobar — Exdirectora Fundación Natura
- Angel Guarnizo — Exdirector Fondo Fen Colombia
- Sandra Vilardy — Profesora Universidad de los Andes, Exviceministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia
- Guillermo Rudas Lleras — Exprofesor Universidad Javeriana
- Mauricio Madrigal — Profesor Universidad de Los Andes
- Nancy Vallejo — Ex Secretaria General Inderena. Auditora Internacional HQAI
- Gustavo Esguerra Gutiérrez
- Manuel Guzmán-Hennessey — Profesor Universidad del Rosario
Encabezan la lista de firmantes algunos de los integrantes del Pacto por la Vida de Colombia (https://foronacionalambiental.org.co/wp-content/uploads/2023/03/pactoporlavida.pdf), quienes tomaron la iniciativa de redactar esta Declaración, no obstante está abierta a ciudadanos, organizaciones, empresas y colectivos de diversa índole que deseen suscribirla.
🏛️ ¿Eres representante de una organización o institución?
Firma institucionalmente a través de nuestro formulario para organizaciones:
👉 Firmar como organización
Organizaciones firmantes:
Shambala Comunidad Ambiental
Fundación por una Educación de Calidad
UDG
Pacto X El Clima
Grupo de Trabajo Internacional para la Protección de Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial GTI PIACI
Ambiente y Sociedad
Life of Pachamama
Redes de Monitoreo Ambiental
Fundación Endémica Studios
Grupo Entorno Ambiental GEA
Transición Colombia
DEv4Good
CORPORACIÓN AMBIENTAL GEA COLOMBIA
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Independiente
ASOJUNTAS MOCOA
Corporación Páramo Savers
Low Carbon City
Fundacion HIDROSFERA
CASA Latina
FUNDACION CUIDAR LA TIERRA
Asociación red ambiental

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Petición creada en 11 de abril de 2026