Paraguay merece ganar

Firmantes recientes:
Marco Bordón y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

Sr. Guardiola:

Hubo una vez que nosotros merecimos ganar.

Si tan solo la hubiésemos metido en ese partido contra España, probablamente no estaríamos escribiendo esta carta. Hasta Messi lo recuerda:

“(…) tuvimos muchas chances para convertir y nos faltó fortuna, algo que por ejemplo tuvo España en el 2010 cuando le ganó a Paraguay. Hubo un penal errado que si Paraguay lo hacía a lo mejor España no era campeón del mundo”.

Lo que queremos decir es que en países como el nuestro la suerte no es algo de lo que uno se fíe. Acá se compite corriendo, y, si se gana, se gana transpirando. Nuestros jugadores poca idea tienen de lo que son las vacaciones en yates en las costas del Mediterráneo o las playas de Ibiza. Sin ir más lejos, y para citar un caso, uno de nuestros centrales, pasa sus vacaciones trabajando en la granja junto a su padre, como lo hacía antes de siquiera soñar con jugar en la selección. Y no lo decimos con resentimiento sino con orgullo: acá el que nace trabajador, muere trabajador.

Lo que estamos a punto de proponerle no es fácil. Ni siquiera es tentador. Al menos, no para el técnico promedio. Pero si hay algo que sabemos es que usted no es el técnico promedio. Usted llevó hasta lo más alto a los más poderosos. Supo lidiar con egos, presiones y exigencias a un nivel sideral. Por eso nos atrevemos a invitarlo a embarrarse.

Sin ánimos de ponernos históricos, es importante el contexto político a la hora de encontrar repuestas que nos ayuden a explicar nuestra propia idiosincrasia:
El nuestro es un país que fue devastado por guerras sin sentido (¿será que los fundamentos de la guerra alguna vez tuvieron sentido?). Fuimos aniquilados y resurgidos innumerables veces, muchas de ellas teniendo en frente a los mismos que hoy son nuestros máximos rivales en lo futbolístico. Padecimos la dictadura más larga de Sudamérica y es al día de hoy que seguimos intentando sacarnos de encima viejas costumbres capaces de encerrar o exiliar al más libre de los espíritus.

No lo queremos aburrir con asuntos del pasado, pero es importante que sepa que en lo deportivo también tuvimos nuestros años de gloria. A lo largo de la historia jugamos 7 finales y supimos ganar dos Copas America: la del ´53 y la del ´79.
En la primera, comandados por Manuel Fleitas Solich, ganándole dos veces a Brasil y en la segunda, con Ranulfo Miranda como DT, dejamos en el camino a Brasil y terminamos ganándole la final a Chile en Buenos Aires.

Así que, si, en algún momento supimos a ganar, pero lo verdaderamente significativo es que crecimos aprendiendo a perder.

Siempre fuimos una selección respetada. Siempre. Incluso después de la tragedia que nos arrebató a nuestro capitán Salvador Cabañas, uno de los jugadores más relevantes que supo calzarse nuestra camiseta. El que llegó a ser el máximo goleador paraguayo en las Eliminatorias del Mundial Sudáfrica 2010 con seis tantos, y que no pudo jugar aquella Copa del Mundo, debido a que meses antes de comenzar la copa, fue víctima de un balazo en la cabeza. No, no murió. Como tampoco murieron los sueños de nuestra selección que llegó a cuartos de final en aquel mundial enfrentando a la selección que sería campeona del mundo. Otra vez la maldita suerte que nos dejó afuera por un penal errado. Estuvimos tan cerca que casi pudimos olfatear la gloria.

El pueblo merece ganar.

Hace dos mundiales que no clasificamos. Generaciones enteras de niños y jóvenes que nunca vieron a su selección competir en el, tal vez, más emocionante de los torneos.

Necesitamos empezar una revolución deportiva y para esa revolución necesitamos un comandante. Alguien que haya visto el mundo y sepa que si se sabe mirar, en todos lados se encuentra un camino. Alguien que enseñe con la cabeza desde el corazón. Alguien que inspire y que entienda que es importante creer, no para ganar, para vivir.

Tal vez jamás podamos equiparar las propuestas de los que ya se saben ganadores, pero estamos convencidos que en algunos casos, los distintos, las metas no siempre están adelante, sino a veces para encontrar nuevos desafíos hay que mirar para atrás, incluso hacia abajo.

Lo esperamos cuando nos necesite. Nosotros ya lo estamos haciendo.

Atentamente,

7 millones de paraguayos.

6.296

Firmantes recientes:
Marco Bordón y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

Sr. Guardiola:

Hubo una vez que nosotros merecimos ganar.

Si tan solo la hubiésemos metido en ese partido contra España, probablamente no estaríamos escribiendo esta carta. Hasta Messi lo recuerda:

“(…) tuvimos muchas chances para convertir y nos faltó fortuna, algo que por ejemplo tuvo España en el 2010 cuando le ganó a Paraguay. Hubo un penal errado que si Paraguay lo hacía a lo mejor España no era campeón del mundo”.

Lo que queremos decir es que en países como el nuestro la suerte no es algo de lo que uno se fíe. Acá se compite corriendo, y, si se gana, se gana transpirando. Nuestros jugadores poca idea tienen de lo que son las vacaciones en yates en las costas del Mediterráneo o las playas de Ibiza. Sin ir más lejos, y para citar un caso, uno de nuestros centrales, pasa sus vacaciones trabajando en la granja junto a su padre, como lo hacía antes de siquiera soñar con jugar en la selección. Y no lo decimos con resentimiento sino con orgullo: acá el que nace trabajador, muere trabajador.

Lo que estamos a punto de proponerle no es fácil. Ni siquiera es tentador. Al menos, no para el técnico promedio. Pero si hay algo que sabemos es que usted no es el técnico promedio. Usted llevó hasta lo más alto a los más poderosos. Supo lidiar con egos, presiones y exigencias a un nivel sideral. Por eso nos atrevemos a invitarlo a embarrarse.

Sin ánimos de ponernos históricos, es importante el contexto político a la hora de encontrar repuestas que nos ayuden a explicar nuestra propia idiosincrasia:
El nuestro es un país que fue devastado por guerras sin sentido (¿será que los fundamentos de la guerra alguna vez tuvieron sentido?). Fuimos aniquilados y resurgidos innumerables veces, muchas de ellas teniendo en frente a los mismos que hoy son nuestros máximos rivales en lo futbolístico. Padecimos la dictadura más larga de Sudamérica y es al día de hoy que seguimos intentando sacarnos de encima viejas costumbres capaces de encerrar o exiliar al más libre de los espíritus.

No lo queremos aburrir con asuntos del pasado, pero es importante que sepa que en lo deportivo también tuvimos nuestros años de gloria. A lo largo de la historia jugamos 7 finales y supimos ganar dos Copas America: la del ´53 y la del ´79.
En la primera, comandados por Manuel Fleitas Solich, ganándole dos veces a Brasil y en la segunda, con Ranulfo Miranda como DT, dejamos en el camino a Brasil y terminamos ganándole la final a Chile en Buenos Aires.

Así que, si, en algún momento supimos a ganar, pero lo verdaderamente significativo es que crecimos aprendiendo a perder.

Siempre fuimos una selección respetada. Siempre. Incluso después de la tragedia que nos arrebató a nuestro capitán Salvador Cabañas, uno de los jugadores más relevantes que supo calzarse nuestra camiseta. El que llegó a ser el máximo goleador paraguayo en las Eliminatorias del Mundial Sudáfrica 2010 con seis tantos, y que no pudo jugar aquella Copa del Mundo, debido a que meses antes de comenzar la copa, fue víctima de un balazo en la cabeza. No, no murió. Como tampoco murieron los sueños de nuestra selección que llegó a cuartos de final en aquel mundial enfrentando a la selección que sería campeona del mundo. Otra vez la maldita suerte que nos dejó afuera por un penal errado. Estuvimos tan cerca que casi pudimos olfatear la gloria.

El pueblo merece ganar.

Hace dos mundiales que no clasificamos. Generaciones enteras de niños y jóvenes que nunca vieron a su selección competir en el, tal vez, más emocionante de los torneos.

Necesitamos empezar una revolución deportiva y para esa revolución necesitamos un comandante. Alguien que haya visto el mundo y sepa que si se sabe mirar, en todos lados se encuentra un camino. Alguien que enseñe con la cabeza desde el corazón. Alguien que inspire y que entienda que es importante creer, no para ganar, para vivir.

Tal vez jamás podamos equiparar las propuestas de los que ya se saben ganadores, pero estamos convencidos que en algunos casos, los distintos, las metas no siempre están adelante, sino a veces para encontrar nuevos desafíos hay que mirar para atrás, incluso hacia abajo.

Lo esperamos cuando nos necesite. Nosotros ya lo estamos haciendo.

Atentamente,

7 millones de paraguayos.

Los tomadores de decisiones

Pep Guardiola
Pep Guardiola

Actualizaciones de la petición

Compartir esta petición

Petición creada en 14 de octubre de 2021