
Tesy De BiaseBuenos Aires, Argentina
Sep 12, 2014
Más de cincuenta mil personas sumamos nuestras voces a este pedido colectivo por la paz en Gaza.
En las guerras todos pierden -todos perdemos- y esta campaña fue un intento de involucrarnos, sabiendo que la presión pública mueve montañas –montañas que, en este conflicto, representan a la coexistencia pacífica. Nada menos-. Ese fue el eje, junto con un pedido a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) para que se declarase en favor de la paz.
Cada una de nuestras firmas fue un mensaje que el organismo recibió. Nuestra presión y la situación crítica en Gaza “se metieron” en su agenda y UNASUR se comprometió públicamente a tratar el tema durante la VIII Cumbre de Jefas y Jefes de Estado que, entonces, estaba pautada para el 18 de agosto.
Paralelamente, la mayoría de los presidentes de los países que integran UNASUR se posicionaron públicamente por el fin de la guerra.
Los hechos que se sucedieron desde entonces cambiaron el mapa de situación. En Gaza, la tregua detuvo las matanzas: 2200 muertos, entre ellos 501 niños y otros 3000 mutilados (¡mutilados!), la mayoría menores de 12 años, según datos de las Naciones Unidas. Y habría que pensar en los otros costos de la guerra: la destrucción masiva y las consecuencias emocionales en las poblaciones que viven atrapadas en la violencia.
Un hecho auspicioso: según informaciones periodísticas la Fiscalía Militar de Israel inició una investigación penal sobre ataques a civiles. Dos de ellos fueron, probablemente, los que más nos conmocionaron y horrorizaron a quienes estamos lejos del conflicto: el bombardeo a una escuela de Naciones Unidas en Beit Hanoun, y los disparos que vimos, azorados, cómo convertían en una nube de polvo a un grupo de chicos que jugaban en una playa vecina al hotel Al Deira.
Aplaudimos toda acción similar por parte de todos aquellos que intervienen en cualquier guerra, porque el horror es horror, provenga de donde provenga; esta campaña no se posicionó en contra de un sector, sino a favor de la paz. Si la presión de movimientos como el nuestro puede empujar la actual condena y, en el futuro, la prevención de tanta atrocidad, vale la pena involucrarse. Aunque más no sea con una firma condenatoria desde tan lejos.
En los últimos días hubo cambios en UNASUR, que hoy tiene nuevas autoridades. El pasado 4 de septiembre, el actual Secretario General, Ernesto Samper Pizano, ofreció la primera conferencia de prensa y en su discurso inaugural sostuvo la intención de “mantener la vocación de Suramérica por ser una región de paz en el mundo”.
Asimismo, en su cuenta de Twitter, Samper escribió: “Al terminar por ahora el conflicto de Gaza, uno se pregunta si se justificaron tantos niños muertos por una causa que parece eterna”.
La VIII Cumbre de UNASUR se realizará en octubre. Esperemos que los más de 2200 muertos pesen en la consciencia de quienes motorizan las acciones armadas y la paz se sostenga hasta hacer posible la coexistencia pacífica. Y que no sea necesario que UNASUR se declare a favor de un logro ya alcanzado.
Saludamos el compromiso del nuevo Secretario General de UNASUR de intervenir a favor de la paz en Gaza, en América Latina o en donde la paz se vea vulnerada, como forma de reivindicar la convivencia pacífica entre los pueblos que es, en definitiva, honrar la vida.
Muchas gracias por el apoyo que diste a esta campaña y al proceso de paz.
Tesy
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