Impide que Renault abuse de sus trabajadores una vez más en Castilla y León


Impide que Renault abuse de sus trabajadores una vez más en Castilla y León
El problema
Una vez más, la dirección de Renault plantea como negociación un Plan Industrial. Los planes industriales parten de una decisión que corresponde a la dirección de las empresas, pero somos nosotros, los trabajadores, los que fabricamos y llevamos a cabo en la práctica ese plan industrial: en este caso con la fabricación de vehículos.
Ya es el tercer Plan Industrial cuya carga cae directamente sobre los trabajadores. Los dos anteriores supusieron más jornada y menos salario para miles de trabajadores. Llegando a inventar hasta 5 categorías para que realizando el mismo trabajo existieran salarios cada vez más bajos.
Además, hacen contratos anuales, con lo que los puestos de trabajo no desaparecen, sino que se transitan entre unos trabajadores y otros. Y de cada una de estas contrataciones la gran empresa recibe subvención, que sale del erario público, es decir: de nuestros impuestos.
Así que, con este sistema, somos los trabajadores los que, en última instancia, estamos sufragando el coste de los nuevos trabajadores, y la empresa sale enormemente beneficiada de esta patada a nuestros derechos laborales. De hecho, Renault acaba de publicar sus beneficios y superan los 2500 millones de €.
En esta ocasión vuelven a exigir más jornada, siendo esta más barata, tirando por tierra el derecho a la conciliación laboral y familiar. Pretenden volver a condiciones laborales del siglo XIX, planteando jornadas que en ocasiones superan las 12 horas diarias. Porque gracias a la eventualidad, lo voluntario se convierte en obligatorio.
Después de 6 meses o un año la gente se ve de nuevo en el paro y en demasiadas ocasiones con lesiones que arrastrarán de por vida, porque el ritmo de las cadenas de montaje en Renault es inhumano.
Lo más sangrante es que todos los medios de comunicación le hacen campaña a esta empresa, alegando que “genera mucho empleo” pero en raras ocasiones analizan la verdad: no es tanto trabajo y supone unas condiciones laborales inhumanas.
Entre tanto -y, ¿cómo no?-, los sindicatos de UGT y CCOO, mientras dicen luchar en la calle, en las empresas firman la pérdida de derechos que tantos años nos ha costado conseguir a los trabajadores.
Finalmente y con gran peso, queremos hacer responsables a las administraciones públicas que ofrecen subvenciones a la multinacional sin llevar control alguno sobre los contratos presuntamente fraudulentos.
Basta ya de invertir dinero público en empresas privadas y permitir que por el mismo trabajo haya distintos salarios y que a los trabajadores se nos trate como muñecos de trapo. Son tus amigos, vecinos, familiares. Realmente se hacen miles de contratos pero para los mismos puestos de trabajo.
Ayúdanos a terminar con este fraude que se paga con el dinero de todos. Dinero que tendría que emplearse en servicios sociales y no para enriquecer a una empresa que tan solo es líder en retrotraernos al pasado a sus empleados y a otros miles que se les aplica el rasero de Renault.
¡Queremos empleo estable y de calidad para todos!
Pedimos a Juan Vicente Herrera Campo, presidente de la Junta de Castilla y León, a la consejera de empleo: Rosa María Valdeón Santiago; que tomen medidas para evitar este abuso a los trabajadores.
¡Firma por los derechos de los trabajadores de Renault de Castilla y León, basta ya de abusos!

El problema
Una vez más, la dirección de Renault plantea como negociación un Plan Industrial. Los planes industriales parten de una decisión que corresponde a la dirección de las empresas, pero somos nosotros, los trabajadores, los que fabricamos y llevamos a cabo en la práctica ese plan industrial: en este caso con la fabricación de vehículos.
Ya es el tercer Plan Industrial cuya carga cae directamente sobre los trabajadores. Los dos anteriores supusieron más jornada y menos salario para miles de trabajadores. Llegando a inventar hasta 5 categorías para que realizando el mismo trabajo existieran salarios cada vez más bajos.
Además, hacen contratos anuales, con lo que los puestos de trabajo no desaparecen, sino que se transitan entre unos trabajadores y otros. Y de cada una de estas contrataciones la gran empresa recibe subvención, que sale del erario público, es decir: de nuestros impuestos.
Así que, con este sistema, somos los trabajadores los que, en última instancia, estamos sufragando el coste de los nuevos trabajadores, y la empresa sale enormemente beneficiada de esta patada a nuestros derechos laborales. De hecho, Renault acaba de publicar sus beneficios y superan los 2500 millones de €.
En esta ocasión vuelven a exigir más jornada, siendo esta más barata, tirando por tierra el derecho a la conciliación laboral y familiar. Pretenden volver a condiciones laborales del siglo XIX, planteando jornadas que en ocasiones superan las 12 horas diarias. Porque gracias a la eventualidad, lo voluntario se convierte en obligatorio.
Después de 6 meses o un año la gente se ve de nuevo en el paro y en demasiadas ocasiones con lesiones que arrastrarán de por vida, porque el ritmo de las cadenas de montaje en Renault es inhumano.
Lo más sangrante es que todos los medios de comunicación le hacen campaña a esta empresa, alegando que “genera mucho empleo” pero en raras ocasiones analizan la verdad: no es tanto trabajo y supone unas condiciones laborales inhumanas.
Entre tanto -y, ¿cómo no?-, los sindicatos de UGT y CCOO, mientras dicen luchar en la calle, en las empresas firman la pérdida de derechos que tantos años nos ha costado conseguir a los trabajadores.
Finalmente y con gran peso, queremos hacer responsables a las administraciones públicas que ofrecen subvenciones a la multinacional sin llevar control alguno sobre los contratos presuntamente fraudulentos.
Basta ya de invertir dinero público en empresas privadas y permitir que por el mismo trabajo haya distintos salarios y que a los trabajadores se nos trate como muñecos de trapo. Son tus amigos, vecinos, familiares. Realmente se hacen miles de contratos pero para los mismos puestos de trabajo.
Ayúdanos a terminar con este fraude que se paga con el dinero de todos. Dinero que tendría que emplearse en servicios sociales y no para enriquecer a una empresa que tan solo es líder en retrotraernos al pasado a sus empleados y a otros miles que se les aplica el rasero de Renault.
¡Queremos empleo estable y de calidad para todos!
Pedimos a Juan Vicente Herrera Campo, presidente de la Junta de Castilla y León, a la consejera de empleo: Rosa María Valdeón Santiago; que tomen medidas para evitar este abuso a los trabajadores.
¡Firma por los derechos de los trabajadores de Renault de Castilla y León, basta ya de abusos!

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Petición creada en 16 de febrero de 2016
