Recuperar el derecho a ver a mi hija

Firmantes recientes:
Rodrigo Fuentes y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

¡Quiero recuperar mi derecho a ver a mi hija!

Mi nombre es Jorge y hace tres años estoy viviendo una situación que ningún padre debería atravesar. Desde mi separación, la justicia boliviana me ha negado sistemáticamente el derecho más básico: ver y compartir tiempo con mi hija.

A pesar de ser argentino y vivir fuera de Bolivia, siempre estuve dispuesto a cumplir con todo lo que la justicia me pidiera. Presenté pruebas certificadas por escribano público y por un perito informático, donde se demuestra claramente que la madre manipula y ejerce influencia indebida sobre nuestra hija. Sin embargo, la justicia boliviana ha ignorado toda esta evidencia.

Incluso viajé a Bolivia para someterme a evaluaciones psicológicas y demostrar mi absoluta voluntad de colaborar. Pero allí fui maltratado, discriminado y silenciado. No me permitieron expresarme, me interrumpieron constantemente e incluso llegaron a cortarme la llamada.
Como si fuera poco, me realizaron un test de drogas con mi nombre y apellido impreso, cuando en cualquier país serio estos análisis se hacen con códigos anónimos para evitar adulteraciones. Todo fue irregular, humillante y claramente direccionado.

En lugar de proteger el vínculo entre padre e hija, la justicia boliviana ha actuado con inoperancia, parcialidad y complicidad, llegando incluso a imponerme una restricción perimetral sin causa, sin pruebas y sin ningún fundamento legal. Una medida extrema que me impide acercarme a mi propia hija sin que exista Ningúna prueba que avale el porqué de esta restricción.

Hoy me encuentro luchando solo contra un sistema que me ha cerrado las puertas, mientras mi hija crece sin poder compartir conmigo momentos, afecto y verdad. No busco privilegios, solo mi derecho como padre y el derecho de mi hija a tenerme presente en su vida.

Por eso pido tu apoyo.
Porque lo que me está pasando a mí le puede pasar a cualquier padre.
Porque ningún niño debería ser separado injustamente de uno de sus progenitores.
Porque la justicia debe ser imparcial, transparente y humana.

La relación entre padres e hijos es fundamental para el desarrollo emocional y psicológico de los niños. Está demostrado que los menores que mantienen una conexión con ambos padres son más felices y estables. Es un derecho humano básico que no debería ser ignorado por fronteras ni burocracias.

No busco más que lo justo: que se respete el derecho de mi hija de estar con su padre, y mi derecho como progenitor de ser activo en su vida. La justicia debe actuar equitativamente, considerando siempre el bienestar del niño primero.

Solicito a las autoridades pertinentes en Bolivia que revisen mi caso de forma objetiva y justa. Que consideren el inmenso daño que la separación prolongada está causando a mi hija y a nuestra relación, y que tomen medidas para corregir esta injusticia.


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¡Quiero recuperar mi derecho a ver a mi hija!

Mi nombre es Jorge y hace tres años estoy viviendo una situación que ningún padre debería atravesar. Desde mi separación, la justicia boliviana me ha negado sistemáticamente el derecho más básico: ver y compartir tiempo con mi hija.

A pesar de ser argentino y vivir fuera de Bolivia, siempre estuve dispuesto a cumplir con todo lo que la justicia me pidiera. Presenté pruebas certificadas por escribano público y por un perito informático, donde se demuestra claramente que la madre manipula y ejerce influencia indebida sobre nuestra hija. Sin embargo, la justicia boliviana ha ignorado toda esta evidencia.

Incluso viajé a Bolivia para someterme a evaluaciones psicológicas y demostrar mi absoluta voluntad de colaborar. Pero allí fui maltratado, discriminado y silenciado. No me permitieron expresarme, me interrumpieron constantemente e incluso llegaron a cortarme la llamada.
Como si fuera poco, me realizaron un test de drogas con mi nombre y apellido impreso, cuando en cualquier país serio estos análisis se hacen con códigos anónimos para evitar adulteraciones. Todo fue irregular, humillante y claramente direccionado.

En lugar de proteger el vínculo entre padre e hija, la justicia boliviana ha actuado con inoperancia, parcialidad y complicidad, llegando incluso a imponerme una restricción perimetral sin causa, sin pruebas y sin ningún fundamento legal. Una medida extrema que me impide acercarme a mi propia hija sin que exista Ningúna prueba que avale el porqué de esta restricción.

Hoy me encuentro luchando solo contra un sistema que me ha cerrado las puertas, mientras mi hija crece sin poder compartir conmigo momentos, afecto y verdad. No busco privilegios, solo mi derecho como padre y el derecho de mi hija a tenerme presente en su vida.

Por eso pido tu apoyo.
Porque lo que me está pasando a mí le puede pasar a cualquier padre.
Porque ningún niño debería ser separado injustamente de uno de sus progenitores.
Porque la justicia debe ser imparcial, transparente y humana.

La relación entre padres e hijos es fundamental para el desarrollo emocional y psicológico de los niños. Está demostrado que los menores que mantienen una conexión con ambos padres son más felices y estables. Es un derecho humano básico que no debería ser ignorado por fronteras ni burocracias.

No busco más que lo justo: que se respete el derecho de mi hija de estar con su padre, y mi derecho como progenitor de ser activo en su vida. La justicia debe actuar equitativamente, considerando siempre el bienestar del niño primero.

Solicito a las autoridades pertinentes en Bolivia que revisen mi caso de forma objetiva y justa. Que consideren el inmenso daño que la separación prolongada está causando a mi hija y a nuestra relación, y que tomen medidas para corregir esta injusticia.


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Petición creada en 25 de marzo de 2026