Reconocimiento oficial del Día de Muertos como fiesta nacional en México


Reconocimiento oficial del Día de Muertos como fiesta nacional en México
La causa
A la atención del Gobierno de México, Diputadas y Diputados del Congreso de la Unión, Senadoras y Senadores de la República:
Por medio de la presente, como ciudadano comprometido con la cultura, la identidad nacional y el bienestar colectivo, me dirijo a ustedes para exigir que la celebración del Día de Muertos en México sea reconocida oficialmente como una festividad de carácter nacional equiparable a los festejos decembrinos, con días festivos obligatorios, infraestructura pública adecuada y una planeación que responda a su creciente relevancia cultural, social y económica.
El Día de Muertos ha trascendido fronteras. Hoy en día, es símbolo internacional de la riqueza espiritual, estética y comunitaria de México. Su expansión global, desde altares en Los Ángeles hasta desfiles en Tokio, demuestra que esta tradición no solo nos pertenece: nos representa. Sin embargo, a nivel nacional, su celebración aún carece del reconocimiento institucional que permita su desarrollo pleno y ordenado.
Solicitamos lo siguiente:
- 1 y 2 de noviembre, Días festivos obligatorios, reconocidos en la ley federal del trabajo, para permitir que las familias mexicanas celebren con dignidad, sin presiones laborales ni escolares, y también fomentar el turismo interno y externo.
Inicio oficial del periodo festivo desde el 27 de octubre, con días de asueto opcionales que reconozcan el ciclo completo de celebraciones del Día de Muertos, conforme a la tradición popular que honra la llegada escalonada de las almas:
- 27 de octubre llegan las almas de los animales de compañía fallecidos, que también forman parte del vínculo afectivo y espiritual de las familias mexicanas.
- 28 de octubre se recibe a quienes murieron de forma violenta o repentina.
- 29 de octubre se honra a las almas de quienes fallecieron por ahogamiento.
- 30 de octubre se recuerda a las almas solitarias, olvidadas o sin familia.
- 31 de octubre se prepara la llegada de los niños no bautizados o almas en tránsito.
Asimismo, proponemos establecer el 26 de octubre como el Día Oficial de La Catrina, figura emblemática del imaginario mexicano que sintetiza con elegancia, crítica social y simbolismo la relación de nuestro pueblo con la muerte. Reconocer esta fecha de manera institucional permitiría rendir homenaje a su valor artístico, histórico y cultural, así como fomentar actividades educativas, artísticas y comunitarias en torno a su legado. La Catrina no solo es un ícono visual: es una expresión viva de nuestra identidad, y merece un lugar formal dentro del calendario nacional de celebraciones.
Infraestructura pública adecuada, como ferias temáticas, corredores culturales y espacios similares a los que se destinan para eventos como la Feria de León o la Feria de Texcoco. Esto permitiría canalizar la afluencia masiva de personas, evitar tumultos peligrosos y ofrecer condiciones dignas para comerciantes, artistas y visitantes.
Reconocimiento oficial como patrimonio vivo y motor económico, con inversión en promoción, seguridad, transporte y logística. La derrama económica que genera esta festividad, desde floricultores hasta panaderías, desde artesanos hasta hoteles, merece ser potenciada con políticas públicas claras y sostenibles.
Campañas educativas y culturales que refuercen el sentido profundo de esta tradición, evitando su banalización y promoviendo el respeto por sus raíces indígenas, mestizas y comunitarias.
El Día de Muertos no es solo una fecha: es un ritual colectivo que nos une en torno a la memoria, el amor y la identidad. Convertirlo en una celebración nacional con días festivos obligatorios no es un lujo, es una deuda histórica con nuestras raíces y una inversión estratégica en nuestro futuro.
Esperamos que esta solicitud sea atendida con la seriedad que merece. México necesita políticas que honren su cultura, fortalezcan su economía y cuiden a su gente.

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La causa
A la atención del Gobierno de México, Diputadas y Diputados del Congreso de la Unión, Senadoras y Senadores de la República:
Por medio de la presente, como ciudadano comprometido con la cultura, la identidad nacional y el bienestar colectivo, me dirijo a ustedes para exigir que la celebración del Día de Muertos en México sea reconocida oficialmente como una festividad de carácter nacional equiparable a los festejos decembrinos, con días festivos obligatorios, infraestructura pública adecuada y una planeación que responda a su creciente relevancia cultural, social y económica.
El Día de Muertos ha trascendido fronteras. Hoy en día, es símbolo internacional de la riqueza espiritual, estética y comunitaria de México. Su expansión global, desde altares en Los Ángeles hasta desfiles en Tokio, demuestra que esta tradición no solo nos pertenece: nos representa. Sin embargo, a nivel nacional, su celebración aún carece del reconocimiento institucional que permita su desarrollo pleno y ordenado.
Solicitamos lo siguiente:
- 1 y 2 de noviembre, Días festivos obligatorios, reconocidos en la ley federal del trabajo, para permitir que las familias mexicanas celebren con dignidad, sin presiones laborales ni escolares, y también fomentar el turismo interno y externo.
Inicio oficial del periodo festivo desde el 27 de octubre, con días de asueto opcionales que reconozcan el ciclo completo de celebraciones del Día de Muertos, conforme a la tradición popular que honra la llegada escalonada de las almas:
- 27 de octubre llegan las almas de los animales de compañía fallecidos, que también forman parte del vínculo afectivo y espiritual de las familias mexicanas.
- 28 de octubre se recibe a quienes murieron de forma violenta o repentina.
- 29 de octubre se honra a las almas de quienes fallecieron por ahogamiento.
- 30 de octubre se recuerda a las almas solitarias, olvidadas o sin familia.
- 31 de octubre se prepara la llegada de los niños no bautizados o almas en tránsito.
Asimismo, proponemos establecer el 26 de octubre como el Día Oficial de La Catrina, figura emblemática del imaginario mexicano que sintetiza con elegancia, crítica social y simbolismo la relación de nuestro pueblo con la muerte. Reconocer esta fecha de manera institucional permitiría rendir homenaje a su valor artístico, histórico y cultural, así como fomentar actividades educativas, artísticas y comunitarias en torno a su legado. La Catrina no solo es un ícono visual: es una expresión viva de nuestra identidad, y merece un lugar formal dentro del calendario nacional de celebraciones.
Infraestructura pública adecuada, como ferias temáticas, corredores culturales y espacios similares a los que se destinan para eventos como la Feria de León o la Feria de Texcoco. Esto permitiría canalizar la afluencia masiva de personas, evitar tumultos peligrosos y ofrecer condiciones dignas para comerciantes, artistas y visitantes.
Reconocimiento oficial como patrimonio vivo y motor económico, con inversión en promoción, seguridad, transporte y logística. La derrama económica que genera esta festividad, desde floricultores hasta panaderías, desde artesanos hasta hoteles, merece ser potenciada con políticas públicas claras y sostenibles.
Campañas educativas y culturales que refuercen el sentido profundo de esta tradición, evitando su banalización y promoviendo el respeto por sus raíces indígenas, mestizas y comunitarias.
El Día de Muertos no es solo una fecha: es un ritual colectivo que nos une en torno a la memoria, el amor y la identidad. Convertirlo en una celebración nacional con días festivos obligatorios no es un lujo, es una deuda histórica con nuestras raíces y una inversión estratégica en nuestro futuro.
Esperamos que esta solicitud sea atendida con la seriedad que merece. México necesita políticas que honren su cultura, fortalezcan su economía y cuiden a su gente.

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Los tomadores de decisiones
Las voces de los firmantes
Petición creada en 27 de octubre de 2025