Reconocimiento del farmacéutico adjunto: nuevas competencias, comunicación digital.

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El problema

Por una Farmacia Comunitaria más fuerte y por el reconocimiento del farmacéutico adjunto en España.

¿Por qué firmar esta petición?

Cada día, millones de personas acuden a una farmacia en busca de ayuda. En muchas ocasiones, el farmacéutico es el primer profesional sanitario al que consultan, sin necesidad de cita previa, resolviendo dudas sobre medicamentos, detectando problemas relacionados con los tratamientos, promoviendo la adherencia terapéutica y derivando al médico cuando identifica signos de alarma.

Sin embargo, la farmacia comunitaria española sigue teniendo un enorme potencial sin desarrollar.

Mientras que en numerosos países europeos los farmacéuticos ya administran vacunas, realizan determinadas pruebas diagnósticas rápidas y participan en modelos de prescripción colaborativa o protocolizada, en España estas competencias continúan siendo muy limitadas, pese a que el farmacéutico es el profesional sanitario con mayor formación específica en medicamentos.

Al mismo tiempo, otros profesionales sanitarios han visto ampliadas sus competencias mediante reformas normativas dentro de sus respectivos ámbitos de actuación. Creemos que ha llegado el momento de abrir también un debate serio, basado en la evidencia científica y en la seguridad del paciente, sobre la evolución del papel del farmacéutico comunitario.

Posibles soluciones:

Incorporación de circuitos asistenciales rápidos entre farmacia comunitaria y atención médica

Solicitamos la implantación de un modelo asistencial innovador que permita aprovechar el potencial de la farmacia comunitaria como puerta de entrada al sistema sanitario.

Los farmacéuticos comunitarios están capacitados para realizar servicios protocolizados, como la indicación farmacéutica y la realización de determinados test rápidos de diagnóstico o cribado. Sin embargo, en la actualidad, cuando el resultado indica la necesidad de un tratamiento sujeto a prescripción médica, el paciente debe iniciar un nuevo circuito asistencial que, en muchas ocasiones, retrasa innecesariamente el comienzo del tratamiento.

Por ello, proponemos el desarrollo de un sistema de comunicación seguro e interoperable entre las farmacias comunitarias y los profesionales médicos, de forma que, tras la realización de un test validado y siguiendo protocolos clínicos establecidos, el farmacéutico pueda remitir de forma inmediata la información clínica necesaria para que un médico valore el caso y, si procede, emita la receta electrónica en ese mismo momento.

Este modelo permitiría:

Reducir tiempos de espera y consultas evitables.

Mejorar el acceso al tratamiento desde la propia farmacia.

Favorecer un uso más racional de los antibióticos mediante pruebas diagnósticas previas.

Incrementar la coordinación entre farmacéuticos y médicos.

Mejorar la experiencia y la seguridad del paciente.

Asimismo, solicitamos que el Sistema Nacional de Salud impulse el desarrollo y financiación de estos circuitos asistenciales digitales, garantizando la independencia clínica de todos los profesionales implicados, la protección de los datos sanitarios y la integración con la historia clínica y la receta electrónica.

Este modelo colaborativo constituye un paso previo y realista hacia una asistencia sanitaria más accesible, eficiente y centrada en el paciente, aprovechando plenamente el potencial asistencial de la farmacia comunitaria.

Además, miles de farmacéuticos adjuntos desarrollan diariamente una labor asistencial de gran responsabilidad sin que siempre exista un reconocimiento profesional acorde con la formación, la actualización continua y las responsabilidades que asumen. La realidad del sector también pone de manifiesto la importancia de reforzar el cumplimiento del convenio colectivo y de garantizar que cualquier profesional pueda comunicar posibles incumplimientos sin temor a represalias.

También somos conscientes de que las redes sociales y las plataformas digitales se han consolidado como una de las principales fuentes de información sanitaria para millones de ciudadanos. Su enorme capacidad de difusión supone una oportunidad para promover hábitos saludables, prevenir enfermedades y acercar el conocimiento científico a la población. Sin embargo, también ha favorecido la proliferación de contenidos inexactos o falsos sobre cuestiones de gran relevancia sanitaria.
La difusión de mensajes sin respaldo científico sobre vacunación, cáncer, enfermedades crónicas, medicamentos, suplementos, productos sanitarios o tratamientos puede influir negativamente en la toma de decisiones de los pacientes, disminuir la confianza en los profesionales sanitarios y generar riesgos evitables para la salud pública.
Por ello, resulta necesario impulsar un marco que garantice una comunicación sanitaria digital basada en la evidencia científica, fomentando que los contenidos relacionados con la salud sean elaborados o supervisados por profesionales sanitarios cualificados y que las plataformas digitales colaboren activamente en la identificación y limitación de la desinformación sanitaria.
Diversos países han reforzado en los últimos años sus mecanismos para combatir la difusión de información sanitaria falsa o engañosa, especialmente cuando puede afectar a la salud pública. España debe avanzar en esta misma dirección, promoviendo una regulación moderna que combine la libertad de expresión con la protección de los ciudadanos frente a contenidos potencialmente perjudiciales.
En este contexto, el farmacéutico comunitario y, de forma muy especial, el farmacéutico adjunto, deben asumir un papel protagonista como agentes de educación sanitaria digital. Su formación universitaria, su accesibilidad y su contacto diario con la población los convierten en profesionales idóneos para trasladar información veraz, comprensible y basada en la evidencia.

Por todo ello solicitamos:

La actualización del marco competencial del farmacéutico comunitario, incorporando progresivamente, cuando exista evidencia científica y respaldo normativo:

La administración de vacunas en farmacia.

La realización e interpretación de determinadas pruebas diagnósticas rápidas, como las destinadas a la detección de infección urinaria, estreptococo, gripe u otras patologías protocolizadas.

La ampliación de los servicios profesionales farmacéuticos integrados en el Sistema Nacional de Salud.

El reconocimiento y la financiación de aquellos servicios farmacéuticos que hayan demostrado mejorar la salud de los pacientes y la eficiencia del sistema sanitario.

El desarrollo de una carrera profesional para el farmacéutico comunitario que valore la experiencia, la formación continuada, la responsabilidad y la adquisición de nuevas competencias.

La mejora de las condiciones laborales del farmacéutico adjunto, promoviendo una revisión de las retribuciones, la jornada laboral y la conciliación, dentro del marco de la negociación colectiva.

El cumplimiento efectivo del convenio colectivo y la creación de mecanismos que permitan comunicar posibles incumplimientos con garantías de confidencialidad y sin temor a represalias.

La constitución de una Mesa Nacional para la Modernización de la Farmacia Comunitaria, con participación del Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas, colegios profesionales, universidades, organizaciones empresariales, sindicatos y representantes de los farmacéuticos comunitarios.

Favorecer la verificación de perfiles de profesionales sanitarios para aumentar la confianza de los ciudadanos.

Reconocer la gestión de la comunicación digital y las redes sociales de la farmacia como una competencia profesional con impacto directo en la educación sanitaria, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud.

Nuestro objetivo

Esta petición no pretende enfrentar a unos profesionales sanitarios con otros.

Creemos en el trabajo multidisciplinar y en la colaboración entre médicos, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, podólogos y el resto de profesiones sanitarias.

Lo que proponemos es aprovechar mejor el conocimiento del farmacéutico comunitario para mejorar la atención sanitaria, aumentar la accesibilidad de los pacientes, reducir la presión asistencial sobre Atención Primaria y contribuir a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, siguiendo modelos que ya funcionan con éxito en otros países.

 

Firma esta petición

Si tú también crees que ha llegado el momento de modernizar la farmacia comunitaria española, reforzar el papel asistencial del farmacéutico y reconocer adecuadamente el trabajo de los farmacéuticos adjuntos, te invitamos a firmar y compartir esta iniciativa.

Porque una farmacia comunitaria más fuerte significa una mejor atención para todos.

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L. HellínCreador de la peticiónFarmacéutica adjunta con más de 10 años de experiencia.

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