Rayo es parte de nuestra familia y nos lo quieren quitar. ¡Ayúdanos a evitarlo!

Firmantes recientes
Camila Galarza y 19 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

Nuestro toro Rayo no es un animal cualquiera. Es familia. Tiene 9 años y fue criado a biberón desde que nació, después de que su madre muriera en el parto. Desde entonces ha crecido con nosotros, rodeado de cariño, cuidados y tranquilidad. Es un toro noble, tranquilo y acostumbrado a las personas. Los vecinos que lo conocen lo saben: los niños juegan cerca de él, la gente lo visita y nunca ha hecho daño a nadie.

Pero ahora quieren quitárnoslo. Todo empieza con una denuncia basada en rumores y mentiras. Una sola persona, tras un conflicto personal, empezó a difundir que Rayo era peligroso. A partir de ahí, sin pruebas reales, la situación se ha ido complicando hasta llegar a una orden de incautación por parte del Principado de Asturias.

Llevamos años demostrando que Rayo está bien cuidado, con inspecciones favorables y todas las medidas necesarias, incluido seguro de responsabilidad civil. Pero no nos han dado la oportunidad real de defendernos. Ahora solo nos queda acudir a juicio para evitar que no nos lo arrebaten.

Por eso pedimos al Principado de Asturias que detenga la incautación de Rayo y nos permita demostrar con pruebas que no es un peligro. Existen alternativas: inspecciones, seguimiento o medidas de control. Quitárnoslo no es la solución, es una injusticia irreparable.

Rayo es parte de nuestra vida. Separarnos de él sería destrozar a una familia sin motivo. Si tú también crees que esto no es justo, firma y comparte esta petición. Ayúdanos a que Rayo se quede en casa.

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El problema

Nuestro toro Rayo no es un animal cualquiera. Es familia. Tiene 9 años y fue criado a biberón desde que nació, después de que su madre muriera en el parto. Desde entonces ha crecido con nosotros, rodeado de cariño, cuidados y tranquilidad. Es un toro noble, tranquilo y acostumbrado a las personas. Los vecinos que lo conocen lo saben: los niños juegan cerca de él, la gente lo visita y nunca ha hecho daño a nadie.

Pero ahora quieren quitárnoslo. Todo empieza con una denuncia basada en rumores y mentiras. Una sola persona, tras un conflicto personal, empezó a difundir que Rayo era peligroso. A partir de ahí, sin pruebas reales, la situación se ha ido complicando hasta llegar a una orden de incautación por parte del Principado de Asturias.

Llevamos años demostrando que Rayo está bien cuidado, con inspecciones favorables y todas las medidas necesarias, incluido seguro de responsabilidad civil. Pero no nos han dado la oportunidad real de defendernos. Ahora solo nos queda acudir a juicio para evitar que no nos lo arrebaten.

Por eso pedimos al Principado de Asturias que detenga la incautación de Rayo y nos permita demostrar con pruebas que no es un peligro. Existen alternativas: inspecciones, seguimiento o medidas de control. Quitárnoslo no es la solución, es una injusticia irreparable.

Rayo es parte de nuestra vida. Separarnos de él sería destrozar a una familia sin motivo. Si tú también crees que esto no es justo, firma y comparte esta petición. Ayúdanos a que Rayo se quede en casa.

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