

En Nuevo León, miles de niñas, niños, adolescentes y adultos con discapacidad siguen enfrentando barreras para acceder a una educación digna, accesible y sin discriminación. Después de meses de trabajo, análisis técnico y diálogo entre especialistas, colectivos, familias y diversas instituciones, la nueva Ley de Educación avanzó esta semana en comisión de educación.
Este proyecto incluye definiciones fundamentales para garantizar la inclusión, tales como acompañante escolar, asistente personal, educación inclusiva, educación especial y diseño universal. Estos conceptos actualizados representan un avance histórico para que nuestro estado camine hacia un modelo educativo más justo y accesible.
Sin embargo, aún falta el paso más importante: que la ley sea votada y aprobada en el Pleno del Congreso, es decir que los 42 diputados estatales que lo conforman voten a favor de ella.
Hoy, como ciudadanía, hacemos un llamado respetuoso a que todas las fuerzas políticas den prioridad al derecho a la educación y reconozcan la importancia de este marco legal para miles de familias. La educación inclusiva no es un privilegio: es un derecho humano.
Firmar esta petición es apoyar un futuro donde ninguna persona con discapacidad quede fuera de las aulas por falta de ajustes, apoyos o reconocimiento legal.
La inclusión no debe esperar. Nuevo León merece una ley que refleje los valores de justicia, igualdad y dignidad para todas y todos. Diputados voten a favor en el pleno.