Que el verde no desaparezca; Resistencia con sabor a miel

El problema

Desde lo profundo de los bosques de Michoacán, la comunidad indígena  de Nahuatzen enfrenta una amenaza devastadora: la tala ilegal. El bosque es su hogar, su historia, su forma de vivir y su fuente de sustento. Esta situación no solo pone en riesgo el medio ambiente, sino también el modo de vida de cientos de personas que han cuidado este bosque por generaciones. Para la comunidad de Nahuatzen, el bosque es parte integral de su identidad y su autonomía, especialmente de las 193 mujeres que dependen de la producción de miel para proteger y mantener sus tierras,  pero buscamos especialmente protección de la violencia que se sufre a consecuencia de la falta de regulación de este mismo caso.

Cada año, se pierden miles de hectáreas de bosque, lo que resulta en ríos contaminados y tierras secas. La autonomía indígena es un derecho reconocido pero tristemente ignorado al talar árboles sin el consentimiento de quienes los protegen. La violación de este derecho rompe el delicado equilibrio de toda la comunidad e infringe su dignidad.

Las autoridades tienen el poder de cambiar esta realidad. Urgimos a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) a tomar acciones concretas: incrementar la vigilancia en los bosques, penalizar a quienes realicen estas actividades ilegales e implementar programas de reforestación que incluyan la voz y participación de la comunidad de Nahuazten.

Al proteger este bosque, no solo restauramos un ecosistema vital, sino que también preservamos la cultura y derechos de un pueblo que ha sabido coexistir en armonía con la naturaleza. Es una responsabilidad compartida proteger el legado de estas tierras y quienes las habitan.

Les pedimos, por favor, que se unan a nosotros para exigir justicia para el pueblo de Nahuatzen. Firme esta petición para ayudar a detener la devastación y abogar por un futuro donde la naturaleza y las comunidades indígenas puedan prosperar juntas en paz.

Atentamente, Daniela Ortiz Haro, Lucía Garza Rangel y María Fernanda Aguilar Courtois.

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El problema

Desde lo profundo de los bosques de Michoacán, la comunidad indígena  de Nahuatzen enfrenta una amenaza devastadora: la tala ilegal. El bosque es su hogar, su historia, su forma de vivir y su fuente de sustento. Esta situación no solo pone en riesgo el medio ambiente, sino también el modo de vida de cientos de personas que han cuidado este bosque por generaciones. Para la comunidad de Nahuatzen, el bosque es parte integral de su identidad y su autonomía, especialmente de las 193 mujeres que dependen de la producción de miel para proteger y mantener sus tierras,  pero buscamos especialmente protección de la violencia que se sufre a consecuencia de la falta de regulación de este mismo caso.

Cada año, se pierden miles de hectáreas de bosque, lo que resulta en ríos contaminados y tierras secas. La autonomía indígena es un derecho reconocido pero tristemente ignorado al talar árboles sin el consentimiento de quienes los protegen. La violación de este derecho rompe el delicado equilibrio de toda la comunidad e infringe su dignidad.

Las autoridades tienen el poder de cambiar esta realidad. Urgimos a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) a tomar acciones concretas: incrementar la vigilancia en los bosques, penalizar a quienes realicen estas actividades ilegales e implementar programas de reforestación que incluyan la voz y participación de la comunidad de Nahuazten.

Al proteger este bosque, no solo restauramos un ecosistema vital, sino que también preservamos la cultura y derechos de un pueblo que ha sabido coexistir en armonía con la naturaleza. Es una responsabilidad compartida proteger el legado de estas tierras y quienes las habitan.

Les pedimos, por favor, que se unan a nosotros para exigir justicia para el pueblo de Nahuatzen. Firme esta petición para ayudar a detener la devastación y abogar por un futuro donde la naturaleza y las comunidades indígenas puedan prosperar juntas en paz.

Atentamente, Daniela Ortiz Haro, Lucía Garza Rangel y María Fernanda Aguilar Courtois.

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Petición creada en 23 de febrero de 2026