

Las granjas de pulpos no sólo son crueles, sino también son inviables. En la granja experimental de la UNAM en Sisal (Yucatán), la tasa de mortalidad de los pulpos llega a 52 %, y lo más alarmante es que cerca de 30 % de esas muertes se deben a actos de canibalismo, provocados por estrés y hacinamiento.
Las condiciones artificiales de la cría intensiva son una de las principales causas de este comportamiento. Los pulpos son seres naturalmente territoriales; por eso, el hacinamiento en tanques les genera estrés que deriva en violencia entre los animales, sufrimiento y muertes.
Estos datos dejan en evidencia que los pulpos no pueden adaptarse a la cría industrial. Forzarlos a vivir en cautiverio significa altísimas tasas de mortalidad y sufrimiento innecesario.
Por eso lo reiteramos: México no debe permitir las granjas de pulpos. La evidencia entregada por la propia UNAM demuestra que son inviables desde cualquier punto de vista, principalmente desde la ética y la biología.
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