Solicitamos restablecer el logo original de la PUCP

La causa

Deseamos fervientemente que las autoridades escuchen a muchísimos miembros de nuestra Comunidad Universitaria (profesores, estudiantes, personal administrativo, ex alumnos y graduados) que no fuimos consultados sobre esta decisión institucional antes de ser implementada la cual ha causado mucho malestar y desaprobación en la Comunidad PUCP.

Estamos completamente de acuerdo que es usual y a veces necesario que el logotipo de una organización cambie cada cierto tiempo para adaptarse a los nuevos tiempos, pero al mismo tiempo cuidando que esto se lleve a cabo sin perder la esencia, la identidad y la historia de una institución, en este caso una universidad centenaria y tan prestigiosa como la PUCP. Este nuevo logo que se ha implementado esta semana en nuestra opinión no cumple realmente con ninguna de estas características sino todo lo contrario. No transmite nada. No nos vamos a referir específicamente al aspecto estético del logo el cual ha recibido un sinnúmero de críticas que lo vinculan al sector gastronómico o de bebidas sino más bien a temas de contenido y de significación.

En primer lugar, el diseño no responde a la identidad, a los valores y a los objetivos por los cuales el P. Jorge Dintilhac fundó la Universidad Católica hace 104 años. Al haberse eliminado en el nuevo logo la frase “Et lux in Tenebris Lucet” (“y la luz brilló en las tinieblas”) tomada del evangelio de Juan 1,5 este pierde absolutamente su carácter y la razón de ser de su creación. Para los creyentes obviamente esto está íntimamente relacionado con los valores cristianos y católicos, los cuales le dan un sentido a su existencia y para los que no lo son, la frase es realmente inspiradora y motivadora en la búsqueda constante del conocimiento y la verdad para servir a la sociedad. Por tanto, fue un error eliminarla por razones supuestamente técnicas para adaptarse a nuevos entornos digitales, cuya problemática podría haberse resuelto de otra manera. No es suficiente decir que esta frase seguirá apareciendo en medallas y títulos oficiales y otras formas de comunicación. El logo tiene que verse de igual manera en todos los lugares, formatos y plataformas de difusión. Además, la tolerancia, la diversidad y la inclusión son fundamentalmente un cambio de actitudes y acciones concretas de las personas y no solamente la oferta de una nueva paleta de colores.

En segundo lugar, la alegoría de la navegación en un barco en aguas tormentosas refleja nuestra propia vida que es de lucha, constancia, de alegrías y tristezas, de aciertos y yerros, de situaciones de claridad y oscuridad. Expresa de manera acertada los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, En el nuevo logo, por el contrario, la embarcación navega en aguas calmas. Tal parece que hubiese sido diseñado para una generación donde el logro de los objetivos de vida podría resultar fácil y no exenta de éxitos y fracasos y que para obtenerlos no se necesitaría mucho esfuerzo, constancia y dedicación. Mensaje realmente equivocado.

Relacionado con lo anterior está el tema de la cruz. Es totalmente legítimo resaltarla en todo su esplendor dada la identidad católica de la universidad. El barco navega y se dirige hacia ella porque Dios brilla y guía el camino de la vida de las personas. En un contexto no cristiano, la luz hacia la cual se dirige la barca guía a las personas al conocimiento, los hace salir de sí mismos para que vean más allá como lo enseñaba Platón en el Mito de la Caverna. De manera desafortunada, el nuevo logo no recoge este mensaje, sino que la cruz (la luz) es más pequeña y no brilla. Parece que ha sido puesta allí como un elemento simplemente decorativo y la embarcación navega a la deriva y sin ninguna dirección en particular con lo cual el significado del logo original desaparece totalmente.

Por otro lado, estamos de acuerdo en que la transformación de una organización no necesariamente se da con un simple cambio de logo. Sin embargo, hay muchos ejemplos de universidades de prestigio a nivel mundial que no han requerido de hacer un cambio de su logo institucional para seguir siendo modernas y adaptadas a los nuevos tiempos sin perder al mismo tiempo su identidad. La imagen renovada de una institución es importante pero este proceso es un cambio más interno que externo. Por ello, estas instituciones académicas para estar a la vanguardia se han concentrado en la búsqueda constante de la innovación, la excelencia académica, la mejora continua de los servicios a través de un sistema y gestión de calidad, así como están plenamente insertadas en el mundo a través de numerosos convenios que fomentan el intercambio académico, la cooperación y la investigación con otras universidades alrededor del mundo.

Creemos que el diseño original del logo institucional creado por el distinguido profesor Arturo Jiménez Borja en el año 1935 recogió plenamente y con singular originalidad los objetivos por los cuales la PUCP se fundó en en el año 1917. Dicen por ahí y con toda razón que si algo se hace bien como es el caso de este logo original, no es necesario que se cambie. En todo caso sí se podría mejorarlo ligeramente conservando su esencia. Como diría un proverbio chino o chéngyǔ 成語 del poeta del siglo III Ji Kang 嵇康, “事与愿违” (shì yǔ yuàn wéi), que significa que se ha conseguido un resultado contrario a lo que se esperaba.

 

Por todo ello, planteamos el retorno del logo original y afirmemos con orgullo que "somos PUCP, seámoslo siempre".

Esta petición conseguió 4,055 firmas

La causa

Deseamos fervientemente que las autoridades escuchen a muchísimos miembros de nuestra Comunidad Universitaria (profesores, estudiantes, personal administrativo, ex alumnos y graduados) que no fuimos consultados sobre esta decisión institucional antes de ser implementada la cual ha causado mucho malestar y desaprobación en la Comunidad PUCP.

Estamos completamente de acuerdo que es usual y a veces necesario que el logotipo de una organización cambie cada cierto tiempo para adaptarse a los nuevos tiempos, pero al mismo tiempo cuidando que esto se lleve a cabo sin perder la esencia, la identidad y la historia de una institución, en este caso una universidad centenaria y tan prestigiosa como la PUCP. Este nuevo logo que se ha implementado esta semana en nuestra opinión no cumple realmente con ninguna de estas características sino todo lo contrario. No transmite nada. No nos vamos a referir específicamente al aspecto estético del logo el cual ha recibido un sinnúmero de críticas que lo vinculan al sector gastronómico o de bebidas sino más bien a temas de contenido y de significación.

En primer lugar, el diseño no responde a la identidad, a los valores y a los objetivos por los cuales el P. Jorge Dintilhac fundó la Universidad Católica hace 104 años. Al haberse eliminado en el nuevo logo la frase “Et lux in Tenebris Lucet” (“y la luz brilló en las tinieblas”) tomada del evangelio de Juan 1,5 este pierde absolutamente su carácter y la razón de ser de su creación. Para los creyentes obviamente esto está íntimamente relacionado con los valores cristianos y católicos, los cuales le dan un sentido a su existencia y para los que no lo son, la frase es realmente inspiradora y motivadora en la búsqueda constante del conocimiento y la verdad para servir a la sociedad. Por tanto, fue un error eliminarla por razones supuestamente técnicas para adaptarse a nuevos entornos digitales, cuya problemática podría haberse resuelto de otra manera. No es suficiente decir que esta frase seguirá apareciendo en medallas y títulos oficiales y otras formas de comunicación. El logo tiene que verse de igual manera en todos los lugares, formatos y plataformas de difusión. Además, la tolerancia, la diversidad y la inclusión son fundamentalmente un cambio de actitudes y acciones concretas de las personas y no solamente la oferta de una nueva paleta de colores.

En segundo lugar, la alegoría de la navegación en un barco en aguas tormentosas refleja nuestra propia vida que es de lucha, constancia, de alegrías y tristezas, de aciertos y yerros, de situaciones de claridad y oscuridad. Expresa de manera acertada los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, En el nuevo logo, por el contrario, la embarcación navega en aguas calmas. Tal parece que hubiese sido diseñado para una generación donde el logro de los objetivos de vida podría resultar fácil y no exenta de éxitos y fracasos y que para obtenerlos no se necesitaría mucho esfuerzo, constancia y dedicación. Mensaje realmente equivocado.

Relacionado con lo anterior está el tema de la cruz. Es totalmente legítimo resaltarla en todo su esplendor dada la identidad católica de la universidad. El barco navega y se dirige hacia ella porque Dios brilla y guía el camino de la vida de las personas. En un contexto no cristiano, la luz hacia la cual se dirige la barca guía a las personas al conocimiento, los hace salir de sí mismos para que vean más allá como lo enseñaba Platón en el Mito de la Caverna. De manera desafortunada, el nuevo logo no recoge este mensaje, sino que la cruz (la luz) es más pequeña y no brilla. Parece que ha sido puesta allí como un elemento simplemente decorativo y la embarcación navega a la deriva y sin ninguna dirección en particular con lo cual el significado del logo original desaparece totalmente.

Por otro lado, estamos de acuerdo en que la transformación de una organización no necesariamente se da con un simple cambio de logo. Sin embargo, hay muchos ejemplos de universidades de prestigio a nivel mundial que no han requerido de hacer un cambio de su logo institucional para seguir siendo modernas y adaptadas a los nuevos tiempos sin perder al mismo tiempo su identidad. La imagen renovada de una institución es importante pero este proceso es un cambio más interno que externo. Por ello, estas instituciones académicas para estar a la vanguardia se han concentrado en la búsqueda constante de la innovación, la excelencia académica, la mejora continua de los servicios a través de un sistema y gestión de calidad, así como están plenamente insertadas en el mundo a través de numerosos convenios que fomentan el intercambio académico, la cooperación y la investigación con otras universidades alrededor del mundo.

Creemos que el diseño original del logo institucional creado por el distinguido profesor Arturo Jiménez Borja en el año 1935 recogió plenamente y con singular originalidad los objetivos por los cuales la PUCP se fundó en en el año 1917. Dicen por ahí y con toda razón que si algo se hace bien como es el caso de este logo original, no es necesario que se cambie. En todo caso sí se podría mejorarlo ligeramente conservando su esencia. Como diría un proverbio chino o chéngyǔ 成語 del poeta del siglo III Ji Kang 嵇康, “事与愿违” (shì yǔ yuàn wéi), que significa que se ha conseguido un resultado contrario a lo que se esperaba.

 

Por todo ello, planteamos el retorno del logo original y afirmemos con orgullo que "somos PUCP, seámoslo siempre".

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Pontificia Universidad Católica del Perú - PUCP
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Petición creada en 25 de julio de 2021