Propuesta de Ley Blanca Luna contra el acoso escolar psicológico

El problema

Mi nombre es Mercedes, y soy la madre de Blanca Luna.
Ella fue víctima de acoso escolar psicológico durante años.
No hubo golpes, pero sí palabras, silencios, miradas, aislamiento.
Lo que muchos llaman “cosas de niños” destrozó a mi hija por dentro.
Esta ley nace de su historia, pero también de la de muchas otras familias que sufren lo mismo en silencio.

El acoso escolar psicológico tiene consecuencias graves y duraderas en la salud física, emocional y dignidad de las víctimas. La experiencia de mi hija, Blanca Luna, demuestra que incluso cuando los centros educativos aplican protocolos, el daño puede no ser visibilizado ni prevenido adecuadamente.

La resolución de la Valedora do Pobo en su expediente D.3.Q/6425/25 sobre el caso de Blanca Luna evidencia lo siguiente:

Desde octubre de 2024, Blanca Luna sufrió acoso escolar psicológico: burlas, murmuraciones y señalamiento constante.

Aunque el centro activó protocolos, los informes educativos no pudieron demostrar formalmente el acoso, pese a existir pruebas psicológicas y psiquiátricas que evidencian el daño sufrido.

La atención educativa domiciliaria fue autorizada para garantizar la continuidad educativa, reconociendo que la situación impedía a la alumna asistir con normalidad.

Los informes de profesionales de la salud deben ser considerados siempre como indicios serios de daño, y pueden motivar la reapertura o inicio de protocolos de acoso escolar.

Se recomienda que los centros educativos tengan en cuenta estos informes durante la tramitación de protocolos, para evitar la revictimización y proteger a la víctima.


Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación

Esta ley tiene por objeto establecer medidas claras y eficaces para la prevención, detección, intervención y sanción del acoso escolar psicológico, asegurando la protección integral de todas las víctimas en el ámbito educativo.

Artículo 2. Protección de la víctima y apoyo institucional

Los centros educativos deberán aplicar protocolos de manera rigurosa, considerando siempre los informes médicos y psicológicos externos.

Se garantizará la continuidad educativa de la víctima mediante modalidades adaptadas, como la educación domiciliaria o virtual, cuando su salud o seguridad se vea comprometida.

Se establecerán sanciones claras para el personal educativo que no actúe ante situaciones de acoso.


Artículo 3. Derechos del alumnado y participación familiar

Los menores tienen derecho a ser escuchados sin prejuicios ni valoraciones externas.

Las familias podrán aportar informes médicos y psicológicos que respalden la situación de acoso, y estos deberán ser tomados en cuenta como indicio relevante.


Artículo 4. Prevención y sensibilización

Se implementarán programas de sensibilización y formación para toda la comunidad educativa sobre el acoso escolar psicológico.

Los protocolos deberán incluir medidas para la prevención de daños psicológicos graves y del riesgo suicida, siguiendo el modelo de actuación multidisciplinar recomendado por la Estrategia Galega de Convivencia Escolar 2025.

Disposición final:
Esta ley, bautizada en honor a Blanca Luna, busca garantizar que ningún niño o niña sea invisibilizado frente al acoso escolar psicológico y que su derecho a la protección, la educación y la dignidad sea prioritario.

 

Esta petición nace de una historia real: la de mi hija, Blanca Luna, que durante años sufrió acoso escolar psicológico.
Ella perdió su alegría, su confianza, su salud… y con ella, también nos rompimos un poco quienes la queremos.
Pero esta historia no es solo suya: es la de cientos de niños y niñas que cada día callan por miedo, por vergüenza o por falta de apoyo.
Por eso, esta ley lleva su nombre. Porque queremos que ninguna madre tenga que ver cómo su hija se apaga sin que nadie la escuche.

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Mercedes García CarrascoCreador de la peticiónUna madre luchadora, guerrera, radical, que no tolera las injusticias vengan de donde vengan. Hace tiempo que dejé de tenerle miedo a todo aquello a lo que tuve que aprender a enfrentarme. Si me necesitas estoy aquí.

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El problema

Mi nombre es Mercedes, y soy la madre de Blanca Luna.
Ella fue víctima de acoso escolar psicológico durante años.
No hubo golpes, pero sí palabras, silencios, miradas, aislamiento.
Lo que muchos llaman “cosas de niños” destrozó a mi hija por dentro.
Esta ley nace de su historia, pero también de la de muchas otras familias que sufren lo mismo en silencio.

El acoso escolar psicológico tiene consecuencias graves y duraderas en la salud física, emocional y dignidad de las víctimas. La experiencia de mi hija, Blanca Luna, demuestra que incluso cuando los centros educativos aplican protocolos, el daño puede no ser visibilizado ni prevenido adecuadamente.

La resolución de la Valedora do Pobo en su expediente D.3.Q/6425/25 sobre el caso de Blanca Luna evidencia lo siguiente:

Desde octubre de 2024, Blanca Luna sufrió acoso escolar psicológico: burlas, murmuraciones y señalamiento constante.

Aunque el centro activó protocolos, los informes educativos no pudieron demostrar formalmente el acoso, pese a existir pruebas psicológicas y psiquiátricas que evidencian el daño sufrido.

La atención educativa domiciliaria fue autorizada para garantizar la continuidad educativa, reconociendo que la situación impedía a la alumna asistir con normalidad.

Los informes de profesionales de la salud deben ser considerados siempre como indicios serios de daño, y pueden motivar la reapertura o inicio de protocolos de acoso escolar.

Se recomienda que los centros educativos tengan en cuenta estos informes durante la tramitación de protocolos, para evitar la revictimización y proteger a la víctima.


Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación

Esta ley tiene por objeto establecer medidas claras y eficaces para la prevención, detección, intervención y sanción del acoso escolar psicológico, asegurando la protección integral de todas las víctimas en el ámbito educativo.

Artículo 2. Protección de la víctima y apoyo institucional

Los centros educativos deberán aplicar protocolos de manera rigurosa, considerando siempre los informes médicos y psicológicos externos.

Se garantizará la continuidad educativa de la víctima mediante modalidades adaptadas, como la educación domiciliaria o virtual, cuando su salud o seguridad se vea comprometida.

Se establecerán sanciones claras para el personal educativo que no actúe ante situaciones de acoso.


Artículo 3. Derechos del alumnado y participación familiar

Los menores tienen derecho a ser escuchados sin prejuicios ni valoraciones externas.

Las familias podrán aportar informes médicos y psicológicos que respalden la situación de acoso, y estos deberán ser tomados en cuenta como indicio relevante.


Artículo 4. Prevención y sensibilización

Se implementarán programas de sensibilización y formación para toda la comunidad educativa sobre el acoso escolar psicológico.

Los protocolos deberán incluir medidas para la prevención de daños psicológicos graves y del riesgo suicida, siguiendo el modelo de actuación multidisciplinar recomendado por la Estrategia Galega de Convivencia Escolar 2025.

Disposición final:
Esta ley, bautizada en honor a Blanca Luna, busca garantizar que ningún niño o niña sea invisibilizado frente al acoso escolar psicológico y que su derecho a la protección, la educación y la dignidad sea prioritario.

 

Esta petición nace de una historia real: la de mi hija, Blanca Luna, que durante años sufrió acoso escolar psicológico.
Ella perdió su alegría, su confianza, su salud… y con ella, también nos rompimos un poco quienes la queremos.
Pero esta historia no es solo suya: es la de cientos de niños y niñas que cada día callan por miedo, por vergüenza o por falta de apoyo.
Por eso, esta ley lleva su nombre. Porque queremos que ninguna madre tenga que ver cómo su hija se apaga sin que nadie la escuche.

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Mercedes García CarrascoCreador de la peticiónUna madre luchadora, guerrera, radical, que no tolera las injusticias vengan de donde vengan. Hace tiempo que dejé de tenerle miedo a todo aquello a lo que tuve que aprender a enfrentarme. Si me necesitas estoy aquí.
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