Pronunciamiento de la Red IFESSUAM
Pronunciamiento de la Red IFESSUAM
La causa
La Red Institucional para el Fortalecimiento de la Economía Social y Solidaria de la Universidad
Autónoma Metropolitana (Red IFESSUAM) expresa su rechazo firme y categórico a cualquier
forma de invasión o intervención militar extranjera promovida por los Estados Unidos, bajo el
mando de Donald Trump, contra un país soberano, cualquiera que este sea. En el caso de
Venezuela, dicha agresión ha sido pretendidamente justificada mediante argumentos carentes
de lógica, coherencia y sustento en el derecho internacional, que no hacen sino encubrir el
ejercicio arbitrario del poder.
Sostenemos que ninguna diferencia política, ideológica o económica puede legitimar el uso de
la fuerza armada ni la imposición violenta sobre los pueblos. El recurso a la guerra no
constituye un instrumento legítimo de política exterior; es, por el contrario, la renuncia a la
razón y la subordinación de la política a la barbarie del poder. La intervención militar vulnera
la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos, quebranta la paz regional, viola
los derechos humanos fundamentales y transgrede de manera grave el derecho internacional
público. Constituye, además, una afrenta a la dignidad histórica, política y cultural de América
Latina y el Caribe.
Reafirmamos con convicción que la razón debe prevalecer sobre el poder. Cuando el poder se
ejerce sin ética, sin legalidad y sin diálogo, se transforma en dominación y violencia. La historia
de la humanidad es testigo de que esta lógica conduce a la destrucción de la vida, al
sufrimiento colectivo y a la normalización de la guerra como mecanismo de resolución de
conflictos. La razón —entendida como diálogo, legalidad, cooperación y búsqueda del bien
común— es el único límite legítimo al poder y la única vía para una convivencia justa entre las
naciones.
Esta afirmación no es retórica, sino civilizatoria. Cuando el poder se desliga de la razón, se
convierte en fuerza bruta, ciega y autodestructiva. La razón es el único faro capaz de orientar
el poder hacia la justicia, la prudencia y el bien común. Sin ella, el poder se ejerce por el solo
hecho de poder hacerlo, reproduciendo ciclos de opresión, violencia y caos. Permitir que el
poder —militar, económico o mediático— dicte el destino de los pueblos equivale a renunciar
a nuestra humanidad colectiva y aceptar un orden internacional donde la ley del más fuerte
sustituye al derecho, la soberanía se vuelve frágil y la paz se reduce a un breve intervalo entre
guerras.
Si la razón no prevalece sobre el poder, la humanidad queda atrapada en una espiral de
imposiciones en la que el derecho de los pueblos es desplazado por la fuerza, la política es
reemplazada por la guerra y la vida humana se vuelve prescindible. En ese horizonte, no solo
se amenaza la soberanía de los Estados, sino la posibilidad misma de un futuro común fundado
en la paz, la justicia y el respeto irrestricto a la dignidad humana.
Desde los principios éticos, políticos y humanistas que animan a la Economía Social y
Solidaria, la Red IFESSUAM hace un llamado al respeto irrestricto a la soberanía de los
pueblos, a la resolución pacífica de los conflictos y al fortalecimiento del diálogo como camino
irrenunciable. La paz no se impone por la fuerza: se construye desde la razón, la justicia y la
solidaridad entre los pueblos.
In Calli Ixcahuicopa
Casa abierta al tiempo
México, a 4 de enero de 2026

351
La causa
La Red Institucional para el Fortalecimiento de la Economía Social y Solidaria de la Universidad
Autónoma Metropolitana (Red IFESSUAM) expresa su rechazo firme y categórico a cualquier
forma de invasión o intervención militar extranjera promovida por los Estados Unidos, bajo el
mando de Donald Trump, contra un país soberano, cualquiera que este sea. En el caso de
Venezuela, dicha agresión ha sido pretendidamente justificada mediante argumentos carentes
de lógica, coherencia y sustento en el derecho internacional, que no hacen sino encubrir el
ejercicio arbitrario del poder.
Sostenemos que ninguna diferencia política, ideológica o económica puede legitimar el uso de
la fuerza armada ni la imposición violenta sobre los pueblos. El recurso a la guerra no
constituye un instrumento legítimo de política exterior; es, por el contrario, la renuncia a la
razón y la subordinación de la política a la barbarie del poder. La intervención militar vulnera
la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos, quebranta la paz regional, viola
los derechos humanos fundamentales y transgrede de manera grave el derecho internacional
público. Constituye, además, una afrenta a la dignidad histórica, política y cultural de América
Latina y el Caribe.
Reafirmamos con convicción que la razón debe prevalecer sobre el poder. Cuando el poder se
ejerce sin ética, sin legalidad y sin diálogo, se transforma en dominación y violencia. La historia
de la humanidad es testigo de que esta lógica conduce a la destrucción de la vida, al
sufrimiento colectivo y a la normalización de la guerra como mecanismo de resolución de
conflictos. La razón —entendida como diálogo, legalidad, cooperación y búsqueda del bien
común— es el único límite legítimo al poder y la única vía para una convivencia justa entre las
naciones.
Esta afirmación no es retórica, sino civilizatoria. Cuando el poder se desliga de la razón, se
convierte en fuerza bruta, ciega y autodestructiva. La razón es el único faro capaz de orientar
el poder hacia la justicia, la prudencia y el bien común. Sin ella, el poder se ejerce por el solo
hecho de poder hacerlo, reproduciendo ciclos de opresión, violencia y caos. Permitir que el
poder —militar, económico o mediático— dicte el destino de los pueblos equivale a renunciar
a nuestra humanidad colectiva y aceptar un orden internacional donde la ley del más fuerte
sustituye al derecho, la soberanía se vuelve frágil y la paz se reduce a un breve intervalo entre
guerras.
Si la razón no prevalece sobre el poder, la humanidad queda atrapada en una espiral de
imposiciones en la que el derecho de los pueblos es desplazado por la fuerza, la política es
reemplazada por la guerra y la vida humana se vuelve prescindible. En ese horizonte, no solo
se amenaza la soberanía de los Estados, sino la posibilidad misma de un futuro común fundado
en la paz, la justicia y el respeto irrestricto a la dignidad humana.
Desde los principios éticos, políticos y humanistas que animan a la Economía Social y
Solidaria, la Red IFESSUAM hace un llamado al respeto irrestricto a la soberanía de los
pueblos, a la resolución pacífica de los conflictos y al fortalecimiento del diálogo como camino
irrenunciable. La paz no se impone por la fuerza: se construye desde la razón, la justicia y la
solidaridad entre los pueblos.
In Calli Ixcahuicopa
Casa abierta al tiempo
México, a 4 de enero de 2026

351
Las voces de los firmantes
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Petición creada en 13 de enero de 2026