Prohibir la emisión de agresiones de acoso escolar y de violencia de género en televisión


Prohibir la emisión de agresiones de acoso escolar y de violencia de género en televisión
El problema
Texto de la petición:
Solicitamos que se prohíba la emisión en televisión de vídeos reales que muestren agresiones físicas o psicológicas relacionadas con el acoso escolar y la violencia de género, con independencia de quién haya grabado dichos vídeos y del formato del programa en el que se difundan.
En los últimos años, y de forma especialmente alarmante, se han normalizado en programas de gran audiencia la emisión de imágenes extremadamente violentas, como palizas a mujeres o agresiones entre menores, bajo el pretexto de informar, generar debate o denunciar situaciones injustas. Sin embargo, estas emisiones no protegen a las víctimas y, en muchos casos, reproducen el daño.
La emisión de este tipo de contenidos:
Revictimiza a las personas agredidas, exponiéndolas públicamente en uno de los momentos más vulnerables de su vida.
Vulnera la dignidad, la intimidad y el derecho a la protección de la imagen, especialmente cuando hay menores implicados.
Tiene un impacto psicológico grave en otras víctimas que reconocen en esas imágenes su propio sufrimiento.
Contribuye a la normalización de la violencia al convertirla en contenido televisivo de consumo masivo.
No aporta valor informativo que no pueda transmitirse por otros medios menos dañinos (relatos, análisis, datos, testimonios protegidos).
Mostrar una agresión no es concienciar.
Concienciar es informar con responsabilidad, contexto, respeto y límites éticos claros.
La televisión es un medio de enorme influencia social. Lo que se emite en horario diurno o de máxima audiencia entra en hogares donde hay niñas, niños, adolescentes y personas que han sufrido o están sufriendo violencia. Exponerlos a estas imágenes sin su consentimiento es una forma de violencia institucional y mediática.
Vivimos en una era donde la información viaja a velocidades antes inimaginables gracias a los medios de comunicación y las plataformas digitales.
Sin embargo, con esta inmediatez, surge la necesidad imperante de reflexionar sobre el tipo de contenidos que llegan a nuestros hogares a través de la televisión.
La dignidad humana ha sido degradada a un mero material televisivo cuando permitimos que vídeos de agresiones por acoso escolar y violencia de género sean transmitidos como un espectáculo.
Estos contenidos, lejos de contribuir a una toma de conciencia colectiva, insensibilizan a la población y revictimizan a quienes han sufrido tales infamias.
Las víctimas y sus familias se ven expuestas innecesariamente, agravando su sufrimiento, convirtiendo su dolor en una mercancía mediática.
Más grave aún, se genera un efecto contrario: la normalización de la violencia, lo que resulta inaceptable en una sociedad que aspira a vivir en paz y armonía.
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, la exposición repetida a la violencia puede aumentar la probabilidad de que los jóvenes desarrollen comportamientos agresivos.
De igual forma, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas resalta la importancia de proteger a los menores de la explotación mediática.
Por todo lo anterior, instamos a los órganos reguladores de los medios de comunicación y a las cadenas televisivas a prohibir la emisión de videos que contengan agresiones relacionadas con el acoso escolar y la violencia de género.
Proponemos que, en lugar de ello, se priorice la difusión de contenidos educativos que fomenten el respeto, la empatía y el apoyo a las víctimas.
Queremos un cambio real y tangible que proteja a las víctimas, prevenga la normalización de estas conductas violentas y motive a la sociedad a erradicar, de una vez por todas, la violencia en todas sus formas.
Por todo ello, solicitamos:
1- La prohibición expresa de emitir vídeos reales de agresiones por acoso escolar y violencia de género en programas de televisión.
El establecimiento de criterios claros y vinculantes de protección de las víctimas en los medios audiovisuales.
2 - Que se tipifique como delito la grabación y/o difusión de este tipo de vídeos cuando exista violencia real, especialmente si hay menores implicados o si la víctima no ha prestado consentimiento.
3- Que esta prohibición se extienda a plataformas digitales y redes sociales, incluyendo YouTube y servicios similares.
4- Que se establezcan sanciones claras tanto para quienes graban y difunden como para los medios o plataformas que los emiten.
5- Que se promueva un tratamiento informativo alternativo, ético y responsable, que informe sin mostrar imágenes de violencia real.
Mostrar una agresión no es concienciar.
Grabarla y difundirla no es denunciar, es amplificar el daño.
La violencia no puede convertirse en espectáculo ni en contenido audiovisual.
La dignidad humana debe estar por encima de la audiencia.
6 - Sanciones efectivas para las cadenas que difundan este tipo de contenidos con fines sensacionalistas o de audiencia.
La promoción de un tratamiento informativo alternativo, ético y respetuoso, centrado en la prevención, la educación y el apoyo a las víctimas.
La dignidad humana no puede ser material televisivo.
La violencia no debe convertirse en espectáculo.
Hemos creado esta petición para proteger a las víctimas, a sus familias y a toda la sociedad.
Firma esta petición para elevar nuestra voz y demandar un contenido televisivo que respete y dignifique la vida humana. Cambiemos el guion: donde antes hubo violencia, que ahora haya respeto y concienciación.

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El problema
Texto de la petición:
Solicitamos que se prohíba la emisión en televisión de vídeos reales que muestren agresiones físicas o psicológicas relacionadas con el acoso escolar y la violencia de género, con independencia de quién haya grabado dichos vídeos y del formato del programa en el que se difundan.
En los últimos años, y de forma especialmente alarmante, se han normalizado en programas de gran audiencia la emisión de imágenes extremadamente violentas, como palizas a mujeres o agresiones entre menores, bajo el pretexto de informar, generar debate o denunciar situaciones injustas. Sin embargo, estas emisiones no protegen a las víctimas y, en muchos casos, reproducen el daño.
La emisión de este tipo de contenidos:
Revictimiza a las personas agredidas, exponiéndolas públicamente en uno de los momentos más vulnerables de su vida.
Vulnera la dignidad, la intimidad y el derecho a la protección de la imagen, especialmente cuando hay menores implicados.
Tiene un impacto psicológico grave en otras víctimas que reconocen en esas imágenes su propio sufrimiento.
Contribuye a la normalización de la violencia al convertirla en contenido televisivo de consumo masivo.
No aporta valor informativo que no pueda transmitirse por otros medios menos dañinos (relatos, análisis, datos, testimonios protegidos).
Mostrar una agresión no es concienciar.
Concienciar es informar con responsabilidad, contexto, respeto y límites éticos claros.
La televisión es un medio de enorme influencia social. Lo que se emite en horario diurno o de máxima audiencia entra en hogares donde hay niñas, niños, adolescentes y personas que han sufrido o están sufriendo violencia. Exponerlos a estas imágenes sin su consentimiento es una forma de violencia institucional y mediática.
Vivimos en una era donde la información viaja a velocidades antes inimaginables gracias a los medios de comunicación y las plataformas digitales.
Sin embargo, con esta inmediatez, surge la necesidad imperante de reflexionar sobre el tipo de contenidos que llegan a nuestros hogares a través de la televisión.
La dignidad humana ha sido degradada a un mero material televisivo cuando permitimos que vídeos de agresiones por acoso escolar y violencia de género sean transmitidos como un espectáculo.
Estos contenidos, lejos de contribuir a una toma de conciencia colectiva, insensibilizan a la población y revictimizan a quienes han sufrido tales infamias.
Las víctimas y sus familias se ven expuestas innecesariamente, agravando su sufrimiento, convirtiendo su dolor en una mercancía mediática.
Más grave aún, se genera un efecto contrario: la normalización de la violencia, lo que resulta inaceptable en una sociedad que aspira a vivir en paz y armonía.
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, la exposición repetida a la violencia puede aumentar la probabilidad de que los jóvenes desarrollen comportamientos agresivos.
De igual forma, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas resalta la importancia de proteger a los menores de la explotación mediática.
Por todo lo anterior, instamos a los órganos reguladores de los medios de comunicación y a las cadenas televisivas a prohibir la emisión de videos que contengan agresiones relacionadas con el acoso escolar y la violencia de género.
Proponemos que, en lugar de ello, se priorice la difusión de contenidos educativos que fomenten el respeto, la empatía y el apoyo a las víctimas.
Queremos un cambio real y tangible que proteja a las víctimas, prevenga la normalización de estas conductas violentas y motive a la sociedad a erradicar, de una vez por todas, la violencia en todas sus formas.
Por todo ello, solicitamos:
1- La prohibición expresa de emitir vídeos reales de agresiones por acoso escolar y violencia de género en programas de televisión.
El establecimiento de criterios claros y vinculantes de protección de las víctimas en los medios audiovisuales.
2 - Que se tipifique como delito la grabación y/o difusión de este tipo de vídeos cuando exista violencia real, especialmente si hay menores implicados o si la víctima no ha prestado consentimiento.
3- Que esta prohibición se extienda a plataformas digitales y redes sociales, incluyendo YouTube y servicios similares.
4- Que se establezcan sanciones claras tanto para quienes graban y difunden como para los medios o plataformas que los emiten.
5- Que se promueva un tratamiento informativo alternativo, ético y responsable, que informe sin mostrar imágenes de violencia real.
Mostrar una agresión no es concienciar.
Grabarla y difundirla no es denunciar, es amplificar el daño.
La violencia no puede convertirse en espectáculo ni en contenido audiovisual.
La dignidad humana debe estar por encima de la audiencia.
6 - Sanciones efectivas para las cadenas que difundan este tipo de contenidos con fines sensacionalistas o de audiencia.
La promoción de un tratamiento informativo alternativo, ético y respetuoso, centrado en la prevención, la educación y el apoyo a las víctimas.
La dignidad humana no puede ser material televisivo.
La violencia no debe convertirse en espectáculo.
Hemos creado esta petición para proteger a las víctimas, a sus familias y a toda la sociedad.
Firma esta petición para elevar nuestra voz y demandar un contenido televisivo que respete y dignifique la vida humana. Cambiemos el guion: donde antes hubo violencia, que ahora haya respeto y concienciación.

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Petición creada en 16 de enero de 2026

