PROHIBICIÓN DE CARRERAS CUADRERAS EN ARGENTINA

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En las carreras cuadreras la muerte acecha en las canchas y en los boxes, durante, antes y después de carreras contaminadas de todo tipo de drogas que el caballo recibe con piedad apenas disimulada. “Macedonias” que nadie sabe muy bien qué contienen, para inyectar adrenalina al competidor y satisfacer la codicia del “inversor” y apostador. Y si no hay muerte, hay un caballo deshecho a fuerza de sobredosis. Condenado a la invalidez. La ambición de ganar, donde se imponen sucias reglas no escritas, la actividad que entusiasma a muchos se pervierte. El que más pierde es el animal.

A los caballos se les suministran todo tipo de fármacos y productos de dudosa procedencia con el objetivo de explotar al máximo su rendimiento en las pistas. Con un extenso catálogo de anabólicos -orales e inyectables, donde los controles de “doping” brillan por su ausencia, lejos de dietas sanas y prácticas naturales.

DROGAS DE FÁCIL ACCESO

Los productos (varios de los cuales no tienen descripción de componentes químicos) se publican en páginas de internet, redes sociales o en sitios de compras virtuales, el “núcleo” de la droga (que termina mezclándose con otros aditivos, vitaminas o cereales) suele provenir del exterior, por lo general Estados Unidos, México o Brasil, lo que significa -lisa y llanamente- que llega al país por contrabando.

Exhiben con toda impunidad en los eventos el “maicito”, el “chocolate”, el “agüita”, “sojita” y todo tipo de extrañas mezclas y “chuzas” (inyecciones) destinadas al caballo que se destroza de a poco. Al no existir ningún tipo de controles previos a las carreras, dueños y cuidadores se sienten habilitados a la trampa sobre todo en “las cortas” (carreras de menor distancia), de no hacerlo el caballo correría con desventaja y es mucho el dinero que ponen en juego y acceden a los preparados uno para el corazón, otro para lograr tonicidad muscular y evitar calambres, o también para proteger hígado y riñones. “Y la famosa ‘chinche de monje’ y ‘chinche de vila’. La primera antes de correr” y la “chuza” llamada “la final”, un cardiotónico que se inyecta en las venas de los caballos una hora y media antes de correr, se lo suministraba el “maicito”, unos granos de maíz machacado que también tienen anabólico (los mismos que buscan ciertos fisicoculturistas) y arsénico. No es todo. Antes de la monta le inyectan en la yugular “la final”, con estricnina, cafeína y anfetamina. Todas sustancias prohibidas sumada a la creatina, diuréticos para que no sangre y la cuota de más maltrato como ser darle un severo latigazo en el “partidor” (gatera) y si existe dolor en el animal antes de la salida no faltara la morfina

LOS DAÑOS

Hemorragia pulmonar, dolor (que se enmascara con medicamentos), reducción del tejido óseo, progresivo deterioro de extremidades y huesos, deshidratación severa, ulceraciones, infertilidad, muerte.

LA FALTA DE CONTROLES

Las cuadreras o “carreras por anotación”. Son los que salen a buscar caballos y los que proponen competidores. Arman la lista, supervisan el nivel de apuestas y cobran su porcentaje. Por caso, en una típica “a cuarto y medio” con “200.000 pesos en la raya” se sella el destino insalubre del animal con la oferta de anabólicos para que se desviva en la pista y se desplome a la vista de todos.

Esta actividad clandestina con los equinos configura:  maltrato, la crueldad, la explotación, las drogas, el juego de azar, la evasión impositiva y el mercado negro entre otras acciones ilícitas que deben ser prohibidas y erradicadas de nuestro país, el que aspira a crecer como sociedad ante el respeto a la vida de los animales no humanos.

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