

Rechazo como Embajador de Colombia en España a Néstor Humberto Martínez
El problema
El siniestro y corrupto Néstor Humberto Martínez Neira.
Según el diccionario de la Real Academia Española de la Legua, la palabra Diplomático “hace relación a la persona que se asigna la función de representar a un Estado ante otro sujeto de derecho internacional a fin de conducir y mejorar sus relaciones mutuas”. Siguiendo esa directriz relacionada con su significado, un embajador debe ser una persona con las más altas dignidades éticas y morales, lo cual se debe reflejar en su comportamiento, tanto en lo público como en lo privado, por lo tanto un individuo cuyo conducta debe ser intachable, un ejemplo de pulcritud, lo cual lo hace merecedor de representar a un Estado nación como es el caso colombiano, donde se caracteriza por la existencia de una gran diversidad de idiosincrasia que se materializan en un crisol de culturas como es el caso de la sociedad colombiana.
El Estado colombiano según su constitución de 1992 es Pluriétnica y pluricultural y esas dos condiciones o dimensiones socioculturales no se ven reflejadas en las representaciones diplomáticas, pero esto se puede considerar como un mal menor, ya que, en la actual administración se denota un desprecio hacia aquellas personas que han cursado una profesión o carrera diplomática, lo que se impone es el nombramiento de personas cuya capacidad y profesionalidad dista mucho de una representación integral de los colombianos y las colombianas de bien, y en este caso como ejemplo tenemos el menosprecio a las valores de los padres fundadores de la Republica de Colombia, que hace evidente con el nombramiento de Néstor Humberto Martínez como embajador de Colombiana ante el Reino de España.
Comparar a distinguidxs personalidades que han ejercido el honorable cargo de Embajadxr de Colombia ante el Reino de España como Francisco José Urrutía, Carlos Holguín Mallarino, Jaime Jaramillo Arango, Guillermo León Valencia, Belisario Antonio Betancur Cuartas, María Ema Mejía y Fernando Carrillo Flores, con Néstor Humberto Martínez Neira es una total antítesis a las buenas prácticas diplomáticas, como del pro positivismo histórico que se ha ejercido y caracterizado con la sociedad que hace parte de la madre patria, con las instituciones supranacionales y la comunidad internacional, ya que los primeros diplomáticos mencionados son dignos representantes de la inteligencia, la elegancia, el intelecto, la moral, la decencia y la delicadeza aplicada a la noble tarea del dialogo, la educación, la cultura, la ciencia, al prosperidad inter e intrageneracional en Colombia y el Reino de España. Una relación fraternal, donde siempre ha primado la diplomacia, como un valor insigne que dignifica y exaltada e impulsa el respeto al que piensa diferente, mediando un dialogo fraterno, siempre pensando en favorecer la paz, la armonía con la naturaleza de los colombianos y colombianas y de la comunidad internacional.
El señor Néstor Humberto Martínez es la antítesis a la diplomacia comprometida con los Derechos Humanos y la Paz de Colombia, es una persona cuya lealtad no le es propia a sus valores como hombre civilizado, como la tienen los colombianos y colombinas sencillos de a pie, y menos aún, al compararse con esas mentes de los ilustres que han nacido en el territorio colombiano, como un Policarpa a Barrieta, José Eustaquio Rivera, Rafael Pombo, García Marques, Rubén Ginas, Lucho Herrera, un pibe Valderrama, Elkin Patarroyo, la negra Grande de Colombia, Toto la Momposina, y muchxs más que representan a los ciudadanos y ciudadanas de Colombia que nos enorgullece y de mostrar en cualquier rincón del mundo. En cambio el pretendido embajador Humberto Martínez Neira, nos hace bajar la mirada, sentir dolor de patria y como vector de identidad genera un malestar e inconformismo con una alta inconmensurabilidad y sentimientos de abandono por la no empatía hacia el representante de los colombianos y colombinas en la embajada de Colombia en España.
Con los antecedentes como procurador, político y abogado, no se puede esperar una gestión transparente por parte de dicho funcionario público, lo cual genera tal grado de incertidumbre no solo entre los empresarios, académicos y cuerpo diplomático tanto de Colombia como de España y de la Unión Europea. Esta inseguridad obedece a los siguientes antecedentes de la vida profesional y de funcionario público:
1. Urdió un montaje para acabar con el proceso de paz, utilizando ilegalmente sus facultades con Fiscal General de la Nación, para interceptar ilegalmente a varios negociadores y facilitadores, interpretó y manipuló supuestas pruebas, y llevó a cabo acciones de entrampamiento contra dichos negociadores. En ese propósito, habría utilizado agentes encubiertos al servicio de la agencia de seguridad de estados Unidos, DEA, con lo cual, habría incurrido en acciones vulneradoras de la legislación colombiana, con consecuencias gravísimas para la seguridad nacional y el desarrollo del proceso de paz.
2. Néstor Humberto Martínez además, es acusado de ocultar bienes y fondos financieros por medio de una empresa de fachada de su propiedad, basada en Panamá, que no ha sido declarada y por la que evade impuestos, dentro de los cuales se encuentra un lujoso apartamento en Madrid valorado en 3 millones de euros y fondos depositados en el Banco Santander, provenientes, presuntamente de paraísos fiscales. Por tanto, se torna inaudito que un Estado, víctima de defraudaciones por parte de este señor, lo termine designado como embajador en España y así facilitarle la continuidad de sus delitos.
3. Sumado a lo anterior, es importante denunciar que Néstor Humberto Martínez convirtió a la Fiscalía al servicio de grupos de interés del poder económico y político, vinculado a los sectores opuestos a la paz. Bajo su gestión archivó importantes investigaciones por corrupción y graves crímenes de altos oficiales de la Fuerza Pública, como es el caso de la Operación Gavilán, e impidió el avance de las investigaciones de los oficiales mencionados en la Operación Bastón. De esta manera, frustró el proceso de depuración al interior de las Fuerzas Militares. A su vez, desde su llegada a la Fiscalía, congeló todos los casos de investigaciones por los llamados “falsos positivos” adelantados hasta entonces por la entidad. Con esa actuación impidió el avance de las investigaciones y la posibilidad de comparecencia de los máximos responsables de estos crímenes, por parte de la JEP.
Requerimos como embajador de Colombia en el Reino de España, como democracia que somos, con sus imperfecciones pero democracia, a un embajador que sea extraordinario y con liderazgo, Colombia tiene grandes profesionales de la carrera diplomática para que nos represente con tal distinción de estadista ante la sociedad del Reino de España.
El señor Néstor Humberto Martínez no nos representa es un deshonesto, un pícaro, un facineroso, un guerrerista, un asolapado y enemigo declarado de la paz de Colombia.

El problema
El siniestro y corrupto Néstor Humberto Martínez Neira.
Según el diccionario de la Real Academia Española de la Legua, la palabra Diplomático “hace relación a la persona que se asigna la función de representar a un Estado ante otro sujeto de derecho internacional a fin de conducir y mejorar sus relaciones mutuas”. Siguiendo esa directriz relacionada con su significado, un embajador debe ser una persona con las más altas dignidades éticas y morales, lo cual se debe reflejar en su comportamiento, tanto en lo público como en lo privado, por lo tanto un individuo cuyo conducta debe ser intachable, un ejemplo de pulcritud, lo cual lo hace merecedor de representar a un Estado nación como es el caso colombiano, donde se caracteriza por la existencia de una gran diversidad de idiosincrasia que se materializan en un crisol de culturas como es el caso de la sociedad colombiana.
El Estado colombiano según su constitución de 1992 es Pluriétnica y pluricultural y esas dos condiciones o dimensiones socioculturales no se ven reflejadas en las representaciones diplomáticas, pero esto se puede considerar como un mal menor, ya que, en la actual administración se denota un desprecio hacia aquellas personas que han cursado una profesión o carrera diplomática, lo que se impone es el nombramiento de personas cuya capacidad y profesionalidad dista mucho de una representación integral de los colombianos y las colombianas de bien, y en este caso como ejemplo tenemos el menosprecio a las valores de los padres fundadores de la Republica de Colombia, que hace evidente con el nombramiento de Néstor Humberto Martínez como embajador de Colombiana ante el Reino de España.
Comparar a distinguidxs personalidades que han ejercido el honorable cargo de Embajadxr de Colombia ante el Reino de España como Francisco José Urrutía, Carlos Holguín Mallarino, Jaime Jaramillo Arango, Guillermo León Valencia, Belisario Antonio Betancur Cuartas, María Ema Mejía y Fernando Carrillo Flores, con Néstor Humberto Martínez Neira es una total antítesis a las buenas prácticas diplomáticas, como del pro positivismo histórico que se ha ejercido y caracterizado con la sociedad que hace parte de la madre patria, con las instituciones supranacionales y la comunidad internacional, ya que los primeros diplomáticos mencionados son dignos representantes de la inteligencia, la elegancia, el intelecto, la moral, la decencia y la delicadeza aplicada a la noble tarea del dialogo, la educación, la cultura, la ciencia, al prosperidad inter e intrageneracional en Colombia y el Reino de España. Una relación fraternal, donde siempre ha primado la diplomacia, como un valor insigne que dignifica y exaltada e impulsa el respeto al que piensa diferente, mediando un dialogo fraterno, siempre pensando en favorecer la paz, la armonía con la naturaleza de los colombianos y colombianas y de la comunidad internacional.
El señor Néstor Humberto Martínez es la antítesis a la diplomacia comprometida con los Derechos Humanos y la Paz de Colombia, es una persona cuya lealtad no le es propia a sus valores como hombre civilizado, como la tienen los colombianos y colombinas sencillos de a pie, y menos aún, al compararse con esas mentes de los ilustres que han nacido en el territorio colombiano, como un Policarpa a Barrieta, José Eustaquio Rivera, Rafael Pombo, García Marques, Rubén Ginas, Lucho Herrera, un pibe Valderrama, Elkin Patarroyo, la negra Grande de Colombia, Toto la Momposina, y muchxs más que representan a los ciudadanos y ciudadanas de Colombia que nos enorgullece y de mostrar en cualquier rincón del mundo. En cambio el pretendido embajador Humberto Martínez Neira, nos hace bajar la mirada, sentir dolor de patria y como vector de identidad genera un malestar e inconformismo con una alta inconmensurabilidad y sentimientos de abandono por la no empatía hacia el representante de los colombianos y colombinas en la embajada de Colombia en España.
Con los antecedentes como procurador, político y abogado, no se puede esperar una gestión transparente por parte de dicho funcionario público, lo cual genera tal grado de incertidumbre no solo entre los empresarios, académicos y cuerpo diplomático tanto de Colombia como de España y de la Unión Europea. Esta inseguridad obedece a los siguientes antecedentes de la vida profesional y de funcionario público:
1. Urdió un montaje para acabar con el proceso de paz, utilizando ilegalmente sus facultades con Fiscal General de la Nación, para interceptar ilegalmente a varios negociadores y facilitadores, interpretó y manipuló supuestas pruebas, y llevó a cabo acciones de entrampamiento contra dichos negociadores. En ese propósito, habría utilizado agentes encubiertos al servicio de la agencia de seguridad de estados Unidos, DEA, con lo cual, habría incurrido en acciones vulneradoras de la legislación colombiana, con consecuencias gravísimas para la seguridad nacional y el desarrollo del proceso de paz.
2. Néstor Humberto Martínez además, es acusado de ocultar bienes y fondos financieros por medio de una empresa de fachada de su propiedad, basada en Panamá, que no ha sido declarada y por la que evade impuestos, dentro de los cuales se encuentra un lujoso apartamento en Madrid valorado en 3 millones de euros y fondos depositados en el Banco Santander, provenientes, presuntamente de paraísos fiscales. Por tanto, se torna inaudito que un Estado, víctima de defraudaciones por parte de este señor, lo termine designado como embajador en España y así facilitarle la continuidad de sus delitos.
3. Sumado a lo anterior, es importante denunciar que Néstor Humberto Martínez convirtió a la Fiscalía al servicio de grupos de interés del poder económico y político, vinculado a los sectores opuestos a la paz. Bajo su gestión archivó importantes investigaciones por corrupción y graves crímenes de altos oficiales de la Fuerza Pública, como es el caso de la Operación Gavilán, e impidió el avance de las investigaciones de los oficiales mencionados en la Operación Bastón. De esta manera, frustró el proceso de depuración al interior de las Fuerzas Militares. A su vez, desde su llegada a la Fiscalía, congeló todos los casos de investigaciones por los llamados “falsos positivos” adelantados hasta entonces por la entidad. Con esa actuación impidió el avance de las investigaciones y la posibilidad de comparecencia de los máximos responsables de estos crímenes, por parte de la JEP.
Requerimos como embajador de Colombia en el Reino de España, como democracia que somos, con sus imperfecciones pero democracia, a un embajador que sea extraordinario y con liderazgo, Colombia tiene grandes profesionales de la carrera diplomática para que nos represente con tal distinción de estadista ante la sociedad del Reino de España.
El señor Néstor Humberto Martínez no nos representa es un deshonesto, un pícaro, un facineroso, un guerrerista, un asolapado y enemigo declarado de la paz de Colombia.

Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 26 de noviembre de 2020
