Mantener la suspensión de la siembra de maíz transgénico en México a campo abierto


Mantener la suspensión de la siembra de maíz transgénico en México a campo abierto
El problema
El maíz, que se originó y diversificó en México, es nuestro alimento básico y el cereal más sembrado en el mundo entero; se encuentra amenazado por la presencia de granos transgénicos. Los científicos asociados a las corporaciones biotecnológicas afirman que el maíz transgénico "no hace daño" y que además es resistente a plagas y tolerante a herbicidas. Publicaciones científicas recientes y los datos a 20 años de haberse sembrado los transgénicos en Estados Unidos y en pocos países más, muestran que los cultivos transgénicos están generando plagas y malezas resistentes, un mayor uso de agrotóxicos, como el Glifosato (faena) que penetra a los granos del maíz y contamina todos los alimentos que son hechos con este cereal (tortillas, totopos, tostadas, atoles, tamales, pozole, etc). Además el maíz transgénico no tiene los contenidos de aceites, proteínas, fibras y anticancerígenos del maíz nativo, que es el maíz auténtico. En cambio, el grano transgénico tiene grandes cantidades de almidones con altos índices glicémicos y de tóxicos cancerígenos, como el Glifosato. Si el maíz mexicanos se contamina, el mundo entero se quedará sin este importante grano libre de transgenes y tóxicos, y sin la diversidad genética para enfrentar nuevos retos climáticos y las inestabilidades de los sistemas socioeconómicos a nivel mundial. No pueden coexistir los maíces nativos y los transgénicos, sin que los primeros se contaminen con la acumulación de transgenes provenientes de los transgénicos.
México tiene 59 razas y miles de variedades distribuidas en todo el territorio nacional que serán contaminadas irreversiblemente si se permite la siembra de maíz transgénico en México a cualquier escala. El maíz es la herencia, el sustento y la base de la alimentación y de la economía de los mexicanos, y a su vez es reconocido como pilar de la cultura indígena y campesina. Preservarlo libre de transgénicos y como bien común es nuestro derecho y obligación.
Como científicos aseguramos que esta tecnología, ademas de que no aumenta rendimientos, como ha quedado probado en Estados Unidos y otros países que la han sembrado por 20 años, y ser riesgosa para ambiente y salud, es ya obsoleta. Es anticientífico insistir en usar una tecnología obsoleta y tan riesgosa o peligrosa para el Centro de Origen y Diversidad de maíz y nuestra salud.
La ciencia contemporánea con un enfoque integrativo puede ofrecer alternativas en colaboración con las formas campesinas de producir alimentos sanos y culturalmente aptos, sin dañar el ambiente para recuperar la producción de maíz que México necesita, o incluso volver a ser exportadores y garantizar la soberanía alimentaria.
1. Nuestra meta es conseguir 1 millón de firmas: http://www.uccs.mx/doc/p/no-a-los-transgenicos_es
El problema
El maíz, que se originó y diversificó en México, es nuestro alimento básico y el cereal más sembrado en el mundo entero; se encuentra amenazado por la presencia de granos transgénicos. Los científicos asociados a las corporaciones biotecnológicas afirman que el maíz transgénico "no hace daño" y que además es resistente a plagas y tolerante a herbicidas. Publicaciones científicas recientes y los datos a 20 años de haberse sembrado los transgénicos en Estados Unidos y en pocos países más, muestran que los cultivos transgénicos están generando plagas y malezas resistentes, un mayor uso de agrotóxicos, como el Glifosato (faena) que penetra a los granos del maíz y contamina todos los alimentos que son hechos con este cereal (tortillas, totopos, tostadas, atoles, tamales, pozole, etc). Además el maíz transgénico no tiene los contenidos de aceites, proteínas, fibras y anticancerígenos del maíz nativo, que es el maíz auténtico. En cambio, el grano transgénico tiene grandes cantidades de almidones con altos índices glicémicos y de tóxicos cancerígenos, como el Glifosato. Si el maíz mexicanos se contamina, el mundo entero se quedará sin este importante grano libre de transgenes y tóxicos, y sin la diversidad genética para enfrentar nuevos retos climáticos y las inestabilidades de los sistemas socioeconómicos a nivel mundial. No pueden coexistir los maíces nativos y los transgénicos, sin que los primeros se contaminen con la acumulación de transgenes provenientes de los transgénicos.
México tiene 59 razas y miles de variedades distribuidas en todo el territorio nacional que serán contaminadas irreversiblemente si se permite la siembra de maíz transgénico en México a cualquier escala. El maíz es la herencia, el sustento y la base de la alimentación y de la economía de los mexicanos, y a su vez es reconocido como pilar de la cultura indígena y campesina. Preservarlo libre de transgénicos y como bien común es nuestro derecho y obligación.
Como científicos aseguramos que esta tecnología, ademas de que no aumenta rendimientos, como ha quedado probado en Estados Unidos y otros países que la han sembrado por 20 años, y ser riesgosa para ambiente y salud, es ya obsoleta. Es anticientífico insistir en usar una tecnología obsoleta y tan riesgosa o peligrosa para el Centro de Origen y Diversidad de maíz y nuestra salud.
La ciencia contemporánea con un enfoque integrativo puede ofrecer alternativas en colaboración con las formas campesinas de producir alimentos sanos y culturalmente aptos, sin dañar el ambiente para recuperar la producción de maíz que México necesita, o incluso volver a ser exportadores y garantizar la soberanía alimentaria.
1. Nuestra meta es conseguir 1 millón de firmas: http://www.uccs.mx/doc/p/no-a-los-transgenicos_es
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Petición creada en 20 de septiembre de 2015