Plan de desarrollo integral para las comunidades indígenas del Ecuador

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El conocimiento ancestral como catalizador para la innovación

En tiempos de conmoción, la sociedad civil tiene la obligación de tomar un rol proactivo que presente soluciones integrales para satisfacer las necesidades de un Ecuador pluricultural y multiétnico. El levantamiento popular liderado por  el movimiento indígena, como respuesta a la expedición del Decreto 883, puede ser una oportunidad que nos permita pagar una deuda histórica con diversos sectores sociales, entre ellos, el movimiento indígena.

Una de las principales causas de dicha deuda es que, a pesar de nuestra diversidad cultural, la sociedad basa su paradigma de desarrollo en una sola visión. Este modelo busca el crecimiento económico a través de proyectos a gran escala, como la explotación de recursos no renovables.

Sin embargo, en una sociedad plural, las nociones del crecimiento deben ser diversas para permitir un desarrollo sostenible y equitativo. Estas dos características (equidad y sostenibilidad) forman parte fundamental de las exigencias del movimiento indígena, que también son compartidas por otros sectores de la sociedad, quienes han sido excluidos de oportunidades para tener una vida más digna.

Esta lucha por la dignidad ha llevado a que los ecuatorianos enfrenten la pobreza mediante el emprendimiento, lo cual se ha visto reflejado en indicadores internacionales tales como la tasa de emprendimiento temprano, desarrollada por el “Global Entrepreneurship Monitor”, que ubica a Ecuador en el primer puesto regional por varios años seguidos en creación de nuevos negocios.

Desafortunadamente, varios estudios demuestran que
el emprendimiento ecuatoriano se caracteriza por tener un alto índice de fallo, además de poseer pocas oportunidades de crecimiento por falta de innovación[1].

 ¿Cómo podemos aprovechar nuestra capacidad emprendedora para innovar y apoyar a un desarrollo sostenible del país? Si reflexionamos sobre nuestro conocimiento ancestral, encontramos paradigmas como el Sumak Kawsay que busca una vida digna en armonía con la naturaleza, y el Ranti Ranti que se basa en principios de reciprocidad. Entonces, si logramos que la sabiduría ancestral sirva como una guía para redefinir una innovación sostenible, podremos enriquecer el modelo de desarrollo social, logrando que sea más justo y equitativo para las y los ecuatorianos, minimizando los impactos negativos hacia la Pachamama.

Frente a lo expuesto, damos un paso adelante y proponemos la creación de centros de innovación para el progreso económico y social, en modelos de alianzas público privada comunitarias, que permitan un nuevo modelo de desarrollo más acorde a una sociedad plural. Los centros tendrán como principios fundamentales la formación, entrega de recursos y financiamientos no reembolsables a emprendedores ecuatorianos con nuevos negocios que tengan un alto potencial de crecimiento equitativo y sostenible, y que, además, busquen reducir la exclusión de los sectores rurales.

Como una respuesta propositiva a la lucha popular liderada por los pueblos y nacionalidades indígenas, los centros de innovación deberán ser financiados mediante los recursos que se obtengan a través de las políticas de reducción de subsidios a los combustibles fósiles. Para ello, se recomienda la creación de un nuevo decreto, en el cual se incluya propuestas de desarrollo como la presente. Se propone que el rubro destinado a iniciativas de este tipo sea equivalente al valor que el estado ha perdido por concepto de contrabando de combustibles, producto de los subsidios [2].

Los centros de innovación serán diseñados en una mesa nacional liderada por representantes de los pueblos y nacionalidades indígenas, además de representantes de la academia ecuatoriana en equipos multidisciplinarios, con conocimientos enfocados en el fomento a la innovación y emprendimiento.

Finalmente, para asegurar la generación del conocimiento que permita un proceso de mejora continua, se propone la creación del Instituto de Ciencia, Tecnología y Humanidades de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas.

Subscribimos a continuación las organizaciones y personas promotoras de esta propuesta. La iniciativa se está apoyando de forma virtual en esta página

Inty Gronneberg, Científico Ecuatoriano – Inventor del año a nivel Latinoamericano MIT Technology Review

Mario Hidalgo, Coordinador General PhD Network Ecuador, Red de Investigación Ecuatoriana

Felipe Males, Coordinador del grupo de Saberes Ancestrales, PhD Network Ecuador

Andrés Novillo, Director, Naturelab S.A

Juan Carlos Palacios, Director, Corporación de Manejo Forestal Sustentable

Belén Páez, Directora, Fundación Pachamama


[1] Innovación bajo el concepto de emprendimiento se define como el desarrollo de inventos comercializables
[2] Según cálculos estimativos del Ministerio de Finanzas, el Ecuador pierde 212 millones por concepto del contrabando de combustibles