Por unos baremos justos y proporcionales en las pruebas físicas de la Policía Nacional.

Firmantes recientes
Alejandra Vicente Gonzalez y 19 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

Los abajo firmantes, opositores y ciudadanos comprometidos con nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, nos dirigimos a ustedes con el máximo respeto por la institución de la Policía Nacional.

Creemos firmemente que los principios de igualdad, mérito y capacidad, consagrados en nuestra Constitución, deben ser el pilar irrenunciable que guíe cualquier proceso de selección para el acceso a la función pública. Es con este espíritu constructivo que deseamos exponer una situación que, a nuestro juicio, compromete estos principios en las actuales pruebas de acceso.

Nuestra petición se centra en los baremos de las pruebas físicas, y específicamente en la prueba de resistencia de 1.000 metros. Entendemos y compartimos la necesidad de que existan baremos diferenciados por sexo para corregir las desventajas biológicas y garantizar una igualdad de oportunidades real. Sin embargo, esta diferenciación debe ser siempre proporcional y equitativa, asegurando que se mide un nivel de esfuerzo y capacidad análogo entre hombres y mujeres.

Actualmente, este principio de proporcionalidad no se cumple. Un análisis objetivo, comparando las marcas exigidas con los récords nacionales de atletismo (un indicador fiable del máximo rendimiento humano para cada sexo), revela una clara y demostrable desproporción en la exigencia:

Para la nota máxima (10): A un hombre se le exige un tiempo (2’ 54”) que es solo un 28,9% más lento que el récord de España masculino. A una mujer, en cambio, se le exige un tiempo (3’ 24”) que es un 33,2% más lento que el récord femenino.
Para la nota mínima de apto (1): La brecha es aún más significativa. Un hombre debe correr en un tiempo (3’ 48”) que es un 68,8% más lento que su récord nacional. Una mujer, sin embargo, puede obtener el apto con un tiempo (4’ 45”) que es un 86,2% más lento que el de su respectivo récord.
Esta brecha en la exigencia porcentual tiene una consecuencia directa y medible en la escala de puntuación. La disparidad es de tal magnitud que, en la práctica, se genera un "diferencial de puntos de partida". En otras palabras, el nivel de rendimiento físico que a un hombre le otorga una calificación de aprobado bajo (por ejemplo, un 1 o un 2), es tan elevado en términos relativos que, si se aplicara una vara de medir de esfuerzo equivalente, correspondería a una nota significativamente superior en la escala femenina. Hay análisis que cifran esta diferencia de exigencia en el equivalente a 3 puntos de la escala, afectando directamente a la competitividad de los opositores en un proceso donde cada décima es crucial para la nota final.

Nuestra Solicitud

Queremos subrayar de manera inequívoca que nuestra petición no busca, en ningún caso, el endurecimiento de las pruebas para las aspirantes femeninas. El objetivo no es perjudicar a un colectivo para remediar la situación de otro, sino alcanzar una justicia global en el proceso.

Lo que solicitamos formalmente es una revisión técnica, justa y rigurosa de los baremos masculinos para adecuarlos al principio de proporcionalidad. Pedimos que se ajusten las marcas exigidas a los hombres para que el nivel de esfuerzo relativo sea verdaderamente equivalente al que, con acierto, se exige a sus compañeras.

Un sistema de selección más justo no solo respeta los derechos de los opositores, sino que fortalece a la propia Policía Nacional, asegurando que se selecciona a los mejores candidatos basándose en una medida real y proporcional de su mérito y capacidad.

Por todo ello, si tú también crees en una verdadera igualdad de oportunidades y en la necesidad de un proceso de selección impecable, te pedimos que firmes y compartas esta petición.

Juntos, podemos solicitar formalmente que se estudie y se corrija esta desproporción para las futuras convocatorias.

Atentamente,

Los firmantes de esta petición.

56

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El problema

Los abajo firmantes, opositores y ciudadanos comprometidos con nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, nos dirigimos a ustedes con el máximo respeto por la institución de la Policía Nacional.

Creemos firmemente que los principios de igualdad, mérito y capacidad, consagrados en nuestra Constitución, deben ser el pilar irrenunciable que guíe cualquier proceso de selección para el acceso a la función pública. Es con este espíritu constructivo que deseamos exponer una situación que, a nuestro juicio, compromete estos principios en las actuales pruebas de acceso.

Nuestra petición se centra en los baremos de las pruebas físicas, y específicamente en la prueba de resistencia de 1.000 metros. Entendemos y compartimos la necesidad de que existan baremos diferenciados por sexo para corregir las desventajas biológicas y garantizar una igualdad de oportunidades real. Sin embargo, esta diferenciación debe ser siempre proporcional y equitativa, asegurando que se mide un nivel de esfuerzo y capacidad análogo entre hombres y mujeres.

Actualmente, este principio de proporcionalidad no se cumple. Un análisis objetivo, comparando las marcas exigidas con los récords nacionales de atletismo (un indicador fiable del máximo rendimiento humano para cada sexo), revela una clara y demostrable desproporción en la exigencia:

Para la nota máxima (10): A un hombre se le exige un tiempo (2’ 54”) que es solo un 28,9% más lento que el récord de España masculino. A una mujer, en cambio, se le exige un tiempo (3’ 24”) que es un 33,2% más lento que el récord femenino.
Para la nota mínima de apto (1): La brecha es aún más significativa. Un hombre debe correr en un tiempo (3’ 48”) que es un 68,8% más lento que su récord nacional. Una mujer, sin embargo, puede obtener el apto con un tiempo (4’ 45”) que es un 86,2% más lento que el de su respectivo récord.
Esta brecha en la exigencia porcentual tiene una consecuencia directa y medible en la escala de puntuación. La disparidad es de tal magnitud que, en la práctica, se genera un "diferencial de puntos de partida". En otras palabras, el nivel de rendimiento físico que a un hombre le otorga una calificación de aprobado bajo (por ejemplo, un 1 o un 2), es tan elevado en términos relativos que, si se aplicara una vara de medir de esfuerzo equivalente, correspondería a una nota significativamente superior en la escala femenina. Hay análisis que cifran esta diferencia de exigencia en el equivalente a 3 puntos de la escala, afectando directamente a la competitividad de los opositores en un proceso donde cada décima es crucial para la nota final.

Nuestra Solicitud

Queremos subrayar de manera inequívoca que nuestra petición no busca, en ningún caso, el endurecimiento de las pruebas para las aspirantes femeninas. El objetivo no es perjudicar a un colectivo para remediar la situación de otro, sino alcanzar una justicia global en el proceso.

Lo que solicitamos formalmente es una revisión técnica, justa y rigurosa de los baremos masculinos para adecuarlos al principio de proporcionalidad. Pedimos que se ajusten las marcas exigidas a los hombres para que el nivel de esfuerzo relativo sea verdaderamente equivalente al que, con acierto, se exige a sus compañeras.

Un sistema de selección más justo no solo respeta los derechos de los opositores, sino que fortalece a la propia Policía Nacional, asegurando que se selecciona a los mejores candidatos basándose en una medida real y proporcional de su mérito y capacidad.

Por todo ello, si tú también crees en una verdadera igualdad de oportunidades y en la necesidad de un proceso de selección impecable, te pedimos que firmes y compartas esta petición.

Juntos, podemos solicitar formalmente que se estudie y se corrija esta desproporción para las futuras convocatorias.

Atentamente,

Los firmantes de esta petición.

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