

Por una gestión natural de los montes en toda España: prevención real de incendios y mante
El problema
Cada verano asistimos con impotencia a la devastación de nuestros montes. Los grandes incendios forestales que golpean de forma recurrente a la geografía española no son solo fruto del cambio climático o de las altas temperaturas. Son la consecuencia directa del abandono institucional y la falta de una gestión activa del medio rural en toda España.
Durante generaciones, el monte se protegía a través de su uso. Hoy en día, una normativa excesivamente restrictiva y alejada de la realidad del campo ha convertido nuestros bosques en auténticos polvorines llenos de biomasa acumulada y maleza sin control. El monte español se ahoga por la falta de mantenimiento.
Por ello, exigimos al Gobierno de España y a todas las Comunidades Autónomas un cambio urgente y radical en las políticas forestales, basado en el sentido común y en la vuelta a una gestión natural:
1. Apertura y mantenimiento de cortafuegos en todo el país: Es urgente limpiar y reactivar de forma estricta las líneas de defensa y cortafuegos durante todo el año, garantizando que cumplan su función antes de que comience la temporada de alto riesgo.
2. Impulso prioritario al pastoreo extensivo: Exigimos eliminar las trabas burocráticas para que el ganado pueda pastar libremente en los montes públicos. Las ovejas, cabras y vacas son los bomberos naturales más eficientes para eliminar el pasto seco y el matorral.
3. Autorización para la recogida tradicional de piñas y leña: Se debe permitir y facilitar que los habitantes de las zonas rurales recojan piñas, ramas y leña muerta. Esta actividad limpia el suelo forestal del combustible fino que propaga los fuegos más rápidos y agresivos.
4. Una política forestal común basada en el medio rural: La prevención no se hace en los despachos en julio, se hace en el monte durante el invierno. Hay que escuchar a la gente del campo y permitirles volver a cuidar la tierra como siempre se ha hecho.
La urgencia es máxima y los datos oficiales lo demuestran. Según el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), en lo que llevamos de año ya se han calcinado 152.678 hectáreas en España. Esta cifra es dramática: representa seis veces más superficie quemada que en el mismo periodo del año anterior, cuando se registraban 24.133 hectáreas. Además, el número de Grandes Incendios Forestales (aquellos que superan las 500 hectáreas) se ha multiplicado por cuatro, alcanzando ya los 32 fuegos masivos. España lidera la pérdida forestal en Europa debido a un cóctel letal: temperaturas extremas y un monte abandonado que acumula combustible seco sin ningún tipo de control.
Prevenir los incendios es proteger nuestras casas, nuestros pueblos y nuestra vida. ¡Firma para que el campo vuelva a estar cuidado y gestionado con coherencia!

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El problema
Cada verano asistimos con impotencia a la devastación de nuestros montes. Los grandes incendios forestales que golpean de forma recurrente a la geografía española no son solo fruto del cambio climático o de las altas temperaturas. Son la consecuencia directa del abandono institucional y la falta de una gestión activa del medio rural en toda España.
Durante generaciones, el monte se protegía a través de su uso. Hoy en día, una normativa excesivamente restrictiva y alejada de la realidad del campo ha convertido nuestros bosques en auténticos polvorines llenos de biomasa acumulada y maleza sin control. El monte español se ahoga por la falta de mantenimiento.
Por ello, exigimos al Gobierno de España y a todas las Comunidades Autónomas un cambio urgente y radical en las políticas forestales, basado en el sentido común y en la vuelta a una gestión natural:
1. Apertura y mantenimiento de cortafuegos en todo el país: Es urgente limpiar y reactivar de forma estricta las líneas de defensa y cortafuegos durante todo el año, garantizando que cumplan su función antes de que comience la temporada de alto riesgo.
2. Impulso prioritario al pastoreo extensivo: Exigimos eliminar las trabas burocráticas para que el ganado pueda pastar libremente en los montes públicos. Las ovejas, cabras y vacas son los bomberos naturales más eficientes para eliminar el pasto seco y el matorral.
3. Autorización para la recogida tradicional de piñas y leña: Se debe permitir y facilitar que los habitantes de las zonas rurales recojan piñas, ramas y leña muerta. Esta actividad limpia el suelo forestal del combustible fino que propaga los fuegos más rápidos y agresivos.
4. Una política forestal común basada en el medio rural: La prevención no se hace en los despachos en julio, se hace en el monte durante el invierno. Hay que escuchar a la gente del campo y permitirles volver a cuidar la tierra como siempre se ha hecho.
La urgencia es máxima y los datos oficiales lo demuestran. Según el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), en lo que llevamos de año ya se han calcinado 152.678 hectáreas en España. Esta cifra es dramática: representa seis veces más superficie quemada que en el mismo periodo del año anterior, cuando se registraban 24.133 hectáreas. Además, el número de Grandes Incendios Forestales (aquellos que superan las 500 hectáreas) se ha multiplicado por cuatro, alcanzando ya los 32 fuegos masivos. España lidera la pérdida forestal en Europa debido a un cóctel letal: temperaturas extremas y un monte abandonado que acumula combustible seco sin ningún tipo de control.
Prevenir los incendios es proteger nuestras casas, nuestros pueblos y nuestra vida. ¡Firma para que el campo vuelva a estar cuidado y gestionado con coherencia!

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Petición creada en 26 de julio de 2026