

El Camp de la Bota recordará los nombres de 1.706 ejecutados. Barcelona hará el trabjo que no hace Sant Adrià de Besòs y inaugurará un gran mural memorial en el Fòrum en el marco del 80º aniversario de la invasión franquista. La obra reproduce el paredón que la desidia institucional por la memoria histórica enterró en el mar en el 2004. A partir del 24 de febrero una gran pared de casi 60 metros de largo recordará en el parque del Fòrum los nombres de las 1.706 personas fusiladas en la ciudad entre 1932 y 1952, la gran mayoría en el hoy desaparecido paredón del Camp de la Bota; a escasos metros del lugar en el que se instalará este nuevo espacio de memoria. "Tenemos una deuda histórica con este lugar, que fue elegido de manera deliberada por el franquismo precisamente por ser tierra de nadie, entre Barcelona y Sant Adrià, para cometer crímenes de forma sistemática", ha señalado durante su presentación el teniente de alcalde Gerardo Pisarello, quien ha insistido en varias ocasiones en que "el olvido abre la puerta a que la historia se repita". El Parapet de les executades i executats 1939-1952 , como la han bautizado, es obra del artista Francesc Abad y resucita el paredón que quedó definitivamente enterrado en el mar durante la transformación urbanística de la zona en el 2004 con motivo del polémico Fòrum de les Cultures. "Se trata también de reparar parte de la negligencia cometida por las administraciones democráticas. Hoy, en el contexto del 80º aniversario de la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, más necesario que nunca por el avance del negacionismo y de la ultraderecha", ha subrayado Pisarello. La creación del espacio se enmarca en el programa municipal Aparta la indiferència, destinado a la evocación de la ocupación franquistas de la ciudad el 26 de enero de 1939 y, sobre todo, a sus consecuencias. La presentación del espacio memorial se ha hecho este jueves en el MUHBA, espacio que, en paralelo, a partir de este 22 de febrero acogerá la exposición El Camp de la Bota, del mismo artista. Exposición que Abad realizó en el 2004 -el año en que se perdieron definitivamente los restos del parapeto-, pero que no pudo estrenar en la ciudad hasta cinco años después. No fue posible exhibirla en ningún espacio de la ciudad en todos esos años, pese a que, irónicamente, la muestra fue premio Ciutat de Barcelona d'Arts Plàstiques en el 2004. La ciudad la premiaba pero no la exhibía.