Por la mayor representación y rigor científico de la Geología


Por la mayor representación y rigor científico de la Geología
El problema
MANIFIESTO a favor de la igualdad en la representación de la Geología en el proceso selectivo de acceso a Educación Secundaria y Bachillerato y un mayor rigor científico de su contenido.
Las personas firmantes del presente manifiesto —aspirantes, docentes y profesionales vinculados de forma directa o indirecta al proceso selectivo para el acceso al cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Biología y Geología (0590008)— deseamos expresar nuestra profunda preocupación y disconformidad con la infrarrepresentación de la Geología, el bajo nivel de rigor científico de las pruebas geológicas y la ausencia de criterios pedagógicos claros a raíz de lo sucedido en la parte A de la primera prueba del proceso selectivo celebrado el 28 de Junio de 2025 en el Principado de Asturias. Y también nuestro compromiso con una mejora en la representación y valoración de la Geología en los procesos de oposición.
En la convocatoria de 2025 en Asturias, la prueba práctica otorgó solo un 16 % de puntuación a contenidos geológicos, frente a porcentajes mucho más equilibrados en convocatorias anteriores (llegando a ser de un 40 % con 2 puntos sobre 5 en 2016 y 2018;y de un 30 % con 1,5 sobre 5 en 2021). Esta decisión no está respaldada por ninguna norma ni criterio objetivo publicado, y responde únicamente al criterio de la persona o personas encargadas de crear la prueba. No estando claro por adelantado el proceso, ni el número de bloques o de puntos repartidos, ni tampoco otros aspectos importantes que asegurarían la transparencia y pueden suponer una vulneración de los principios de igualdad, mérito, capacidad y seguridad jurídica en el acceso a la función pública (arts. 14, 23.2 y 103.3 de la CE).
La Geología no es una ciencia secundaria ni prescindible. Es una herramienta esencial para comprender el planeta, en un contexto global donde los desafíos medioambientales, los riesgos naturales, el cambio climático, la búsqueda de recursos vitales como el agua, la transición energética, la exploración de recursos críticos para las TIC, la sostenibilidad del territorio, la adaptación de nuestras sociedades al futuro y la geopolítica mundial. Esta ciencia es clave para el desarrollo de la humanidad, tanto desde la perspectiva económica, como industrial, es indispensable para la búsqueda de recursos vitales como las tierras raras o en el campo de las energías renovables y la transición energética; tras la mayor tragedia climática de la historia de España, se pone de manifiesto la importancia del conocimiento del cambio climático, la sostenibilidad y los riesgos naturales. Es crucial para enfrentarnos a los desafíos de un planeta Tierra cambiante, conocer su influencia y los factores que generan estos cambios, permitiendo planificar mejor y salvar vidas. Y por tanto resulta imprescindible que el sistema educativo cuente con profesionales cualificados capaces de transmitir no solo conocimientos técnicos, sino también una visión crítica, actualizada y comprometida con la realidad científica y social.
La infrarrepresentación de esta disciplina en el acceso a la función docente no solo limita la calidad científica del profesorado, sino que empobrece la formación del alumnado y priva a la sociedad de voces cualificadas para abordar estos grandes desafíos. Y, además, supone un desprecio a todas las personas que han dedicado su vida a esta ciencia, que la enseñan en las Universidades o la han estudiado. Todo junto, supone una de las principales razones del descenso de matrícula en las titulaciones de Geología en todo el país, como han constatado los y las docentes universitarios mostrándose una clara tendencia descendente en forma de hoja de sierra, sustentado bajo la premisa de que lo que no se nombra no existe.
Sin embargo, los procesos selectivos actuales no garantizan que esta ciencia tenga la presencia, profundidad ni el reconocimiento que merece. Muy al contrario, la Geología queda a menudo relegada a un papel marginal, tanto en el temario como en las pruebas de acceso, lo que contribuye a perpetuar un desequilibrio estructural que afecta directamente a la formación del profesorado y, por extensión, al desarrollo científico del alumnado.
Además, los ejercicios propuestos en el último proceso selectivo carecieron del rigor técnico y científico esperable, tal y como han asegurado los docentes universitarios que han revisado la prueba con posterioridad a su publicación. Asímismo, no se incluyeron pruebas básicas como la identificación de rocas, fósiles y minerales, que tanta trascendencia han tenido en la historia asturiana, el análisis de mapas geológicos o el estudio del modelado del paisaje, herramientas esenciales en la práctica educativa de esta especialidad.
Tras esta prueba, se dará el caso de que más de 50 personas entrarán a formar parte del cuerpo de profesorado de Biología y Geología sin haber tenido que demostrar que saben distinguir entre una roca y un mineral o identificar un fósil. Se han ignorado la mayoría de los 21 temas de Geología mientras que otras partes del temario como genética (2 temas de 75), bioquímica (3 temas de 75) o ecología (1 tema de 75) están ampliamente representadas, siendo 1,9 puntos de 5 frente a los 0,8 de Geología (38% frente al 16% de los puntos con una representación en el temario del 8% frente al 28%), lo que demuestra una total falta de equidad en el reparto de bloques que provoca una falta de igualdad de oportunidades en el acceso al cuerpo docente.
A esta desproporción se suma el hecho de que el temario oficial vigente está obsoleto y no responde a los retos científicos, sociales ni educativos del siglo XXI, en coherencia con lo establecido en la LOMLOE y en la normativa educativa asturiana. En un contexto donde todos los aspectos ya mencionados (la emergencia climática, la transición energética, la gestión sostenible de los recursos naturales...) ocupan un lugar central en la agenda internacional, resulta inadmisible que los contenidos evaluables no reflejen estas preocupaciones. Tal y como señala la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT), es imprescindible enseñar una Geología actualizada, rigurosa y conectada con el mundo real, capaz de transmitir a las futuras generaciones los conocimientos y competencias necesarias para comprender fenómenos complejos y tomar decisiones informadas sobre su entorno. Evaluar al profesorado sin tener en cuenta estas claves implica ignorar el valor formativo de la Geología, así como su dimensión transversal y crítica en el currículo. La desconexión entre los contenidos exigidos y la realidad científica contemporánea, unida a la falta de atención a la complejidad inherente a esta disciplina, no solo empobrece el proceso de selección, sino que genera una situación de discriminación indirecta hacia quienes han centrado su trayectoria en esta área del conocimiento. Queda claro que el temario para acceder al cuerpo está desactualizado, en él aparecen temas de Física y Química que no tienen sentido con la actual ley educativa, además, el desarrollo de los temas de Biología es mucho más amplio que el de Geología, siendo necesario buscar un equilibrio equitativo entre ambas ciencias.
Por otro lado, el actual marco normativo asturiano permite que personas tituladas sin una formación específica en Geología (como Grados en Medicina, Enfermería o Biotecnología) puedan acceder a la especialidad docente de Biología y Geología. Si bien es cierto que para superar el proceso selectivo deben estudiar estos contenidos, en la práctica, y como resultado de la infravaloración de la materia que venimos denunciando, puede darse el caso de que se obtenga una plaza con un conocimiento extremandamente limitado en ciencias geológicas, lo que acrecienta la discriminación ya mencionada. En contraste, las personas graduadas en Geología solo pueden optar a esta especialidad y a una segunda, de carácter minoritario. Este desequilibrio genera una desventaja competitiva injusta y dificulta la incorporación al sistema educativo de perfiles altamente cualificados en Geología.
Por último, la actual configuración del temario (con solo 21 de 75 temas de Geología y manteniéndose aún 8 de Física y Química), junto con su limitada presencia en los exámenes prácticos, contribuye a desalentar las vocaciones docentes en Geología y perpetúa un sesgo estructural que relega esta disciplina dentro del sistema educativo. Por este motivo, resulta urgente la elaboración de un documento normativo (ya sea mediante orden, resolución, circular o bases) que regule de forma clara y garantista aspectos esenciales del proceso selectivo: quiénes son los responsables de elaborar la parte A de la primera prueba, cuántos modelos se generan en caso de existir más de uno, cómo y dónde se custodian, bajo qué criterios se selecciona el modelo definitivo, qué estructura tendrá la prueba y cómo se distribuye el peso de los distintos bloques temáticos. Este documento debe asegurar la adecuada representatividad de la Geología como ciencia, tanto en la prueba práctica como en la estructura general del proceso, tal y como ya han recogido normativamente comunidades como Madrid (Resolución de 20 de febrero de 2025), Comunidad Valenciana (Orden 1/2025) o Andalucía (Orden de 21 de febrero de 2025), que reconocen expresamente la necesidad de preservar la transparencia, el carácter científico y específico de esta disciplina dentro de las oposiciones.
Por todo ello, EXIGIMOS:
Mayor representatividad:
Que la Geología tenga una presencia del 50 % en los bloques de examen práctico de la especialidad, en coherencia con el objetivo de la especialidad y su peso curricular.
Mayor rigor científico:
Que los ejercicios geológicos presenten una dificultad técnica, profundidad conceptual y actualidad científica equivalentes a los de Biología, evaluando competencias reales del ámbito geológico y no conocimientos simplificados. Y que para ello se busque, si es preciso, el asesoramiento especializado necesario y previsto en la regulación actual (Real Decreto 276/2007).
Sentido pedagógico:
Que las pruebas estén conectadas con la práctica docente real y los criterios de evaluación y saberes básicos de la LOMLOE, incluyendo ejercicios actuales y pertinentes, representativos de los retos que los docentes deben abordar en el aula.
Transparencia:
Un documento que refleje sin atisbo de duda o interpretación el modo de hacer la prueba A, su trazabilidad y regule el contenido de sus bloques de una forma clara y equilibrada entre la Biología y la Geología.
Estas reivindicaciones no suponen una petición excepcional, novedosa o ajena a la práctica administrativa común. En diversas comunidades autónomas ya se ha establecido un reparto equilibrado y previamente anunciado de los bloques temáticos en las pruebas de acceso a la especialidad, lo que garantiza tanto la transparencia como la seguridad jurídica del proceso. Lejos de tratarse de una demanda singular, lo que se solicita es simplemente la aplicación de criterios razonables, previsibles y coherentes con el contenido de la especialidad y con las buenas prácticas existentes en otros territorios.
Y además:
- Que se reconozca formalmente el desequilibrio temático y la falta de rigor de la prueba celebrada en 2025 y se garantice que no se repita en el futuro y qué exista un compromiso para cambiarlo de cara al siguiente proceso selectivo.
- Que se solicite al Ministerio de Educación por parte del Gobierno Asturiano la actualización y revisión del temario nacional de la especialidad, eliminando los temas de Física y Química, e incorporando contenidos actuales y equilibrados entre Biología y Geología.
- Que se revisen los criterios de acceso y atribución docente, garantizando la igualdad de oportunidades para las personas tituladas en Geología tanto para esta como para el resto de especialidades docentes del Principado de Asturias.
- Que se convoque una reunión institucional urgente con representantes de la universidad, asociaciones profesionales, sindicatos, personas aspirantes y la Consejería de Educación para abordar, de manera transparente, una reforma en profundidad del proceso selectivo.
Si compartes esta visión y defiendes una Geología representada, rigurosa y pedagógica en el proceso selectivo, firma este manifiesto. Solo así lograremos que más personas formadas en las Ciencias de la Tierra lleguen a las aulas con las herramientas necesarias para transmitir la pasión por esta ciencia y su papel esencial en la sociedad del siglo XXI.
3090
El problema
MANIFIESTO a favor de la igualdad en la representación de la Geología en el proceso selectivo de acceso a Educación Secundaria y Bachillerato y un mayor rigor científico de su contenido.
Las personas firmantes del presente manifiesto —aspirantes, docentes y profesionales vinculados de forma directa o indirecta al proceso selectivo para el acceso al cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Biología y Geología (0590008)— deseamos expresar nuestra profunda preocupación y disconformidad con la infrarrepresentación de la Geología, el bajo nivel de rigor científico de las pruebas geológicas y la ausencia de criterios pedagógicos claros a raíz de lo sucedido en la parte A de la primera prueba del proceso selectivo celebrado el 28 de Junio de 2025 en el Principado de Asturias. Y también nuestro compromiso con una mejora en la representación y valoración de la Geología en los procesos de oposición.
En la convocatoria de 2025 en Asturias, la prueba práctica otorgó solo un 16 % de puntuación a contenidos geológicos, frente a porcentajes mucho más equilibrados en convocatorias anteriores (llegando a ser de un 40 % con 2 puntos sobre 5 en 2016 y 2018;y de un 30 % con 1,5 sobre 5 en 2021). Esta decisión no está respaldada por ninguna norma ni criterio objetivo publicado, y responde únicamente al criterio de la persona o personas encargadas de crear la prueba. No estando claro por adelantado el proceso, ni el número de bloques o de puntos repartidos, ni tampoco otros aspectos importantes que asegurarían la transparencia y pueden suponer una vulneración de los principios de igualdad, mérito, capacidad y seguridad jurídica en el acceso a la función pública (arts. 14, 23.2 y 103.3 de la CE).
La Geología no es una ciencia secundaria ni prescindible. Es una herramienta esencial para comprender el planeta, en un contexto global donde los desafíos medioambientales, los riesgos naturales, el cambio climático, la búsqueda de recursos vitales como el agua, la transición energética, la exploración de recursos críticos para las TIC, la sostenibilidad del territorio, la adaptación de nuestras sociedades al futuro y la geopolítica mundial. Esta ciencia es clave para el desarrollo de la humanidad, tanto desde la perspectiva económica, como industrial, es indispensable para la búsqueda de recursos vitales como las tierras raras o en el campo de las energías renovables y la transición energética; tras la mayor tragedia climática de la historia de España, se pone de manifiesto la importancia del conocimiento del cambio climático, la sostenibilidad y los riesgos naturales. Es crucial para enfrentarnos a los desafíos de un planeta Tierra cambiante, conocer su influencia y los factores que generan estos cambios, permitiendo planificar mejor y salvar vidas. Y por tanto resulta imprescindible que el sistema educativo cuente con profesionales cualificados capaces de transmitir no solo conocimientos técnicos, sino también una visión crítica, actualizada y comprometida con la realidad científica y social.
La infrarrepresentación de esta disciplina en el acceso a la función docente no solo limita la calidad científica del profesorado, sino que empobrece la formación del alumnado y priva a la sociedad de voces cualificadas para abordar estos grandes desafíos. Y, además, supone un desprecio a todas las personas que han dedicado su vida a esta ciencia, que la enseñan en las Universidades o la han estudiado. Todo junto, supone una de las principales razones del descenso de matrícula en las titulaciones de Geología en todo el país, como han constatado los y las docentes universitarios mostrándose una clara tendencia descendente en forma de hoja de sierra, sustentado bajo la premisa de que lo que no se nombra no existe.
Sin embargo, los procesos selectivos actuales no garantizan que esta ciencia tenga la presencia, profundidad ni el reconocimiento que merece. Muy al contrario, la Geología queda a menudo relegada a un papel marginal, tanto en el temario como en las pruebas de acceso, lo que contribuye a perpetuar un desequilibrio estructural que afecta directamente a la formación del profesorado y, por extensión, al desarrollo científico del alumnado.
Además, los ejercicios propuestos en el último proceso selectivo carecieron del rigor técnico y científico esperable, tal y como han asegurado los docentes universitarios que han revisado la prueba con posterioridad a su publicación. Asímismo, no se incluyeron pruebas básicas como la identificación de rocas, fósiles y minerales, que tanta trascendencia han tenido en la historia asturiana, el análisis de mapas geológicos o el estudio del modelado del paisaje, herramientas esenciales en la práctica educativa de esta especialidad.
Tras esta prueba, se dará el caso de que más de 50 personas entrarán a formar parte del cuerpo de profesorado de Biología y Geología sin haber tenido que demostrar que saben distinguir entre una roca y un mineral o identificar un fósil. Se han ignorado la mayoría de los 21 temas de Geología mientras que otras partes del temario como genética (2 temas de 75), bioquímica (3 temas de 75) o ecología (1 tema de 75) están ampliamente representadas, siendo 1,9 puntos de 5 frente a los 0,8 de Geología (38% frente al 16% de los puntos con una representación en el temario del 8% frente al 28%), lo que demuestra una total falta de equidad en el reparto de bloques que provoca una falta de igualdad de oportunidades en el acceso al cuerpo docente.
A esta desproporción se suma el hecho de que el temario oficial vigente está obsoleto y no responde a los retos científicos, sociales ni educativos del siglo XXI, en coherencia con lo establecido en la LOMLOE y en la normativa educativa asturiana. En un contexto donde todos los aspectos ya mencionados (la emergencia climática, la transición energética, la gestión sostenible de los recursos naturales...) ocupan un lugar central en la agenda internacional, resulta inadmisible que los contenidos evaluables no reflejen estas preocupaciones. Tal y como señala la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT), es imprescindible enseñar una Geología actualizada, rigurosa y conectada con el mundo real, capaz de transmitir a las futuras generaciones los conocimientos y competencias necesarias para comprender fenómenos complejos y tomar decisiones informadas sobre su entorno. Evaluar al profesorado sin tener en cuenta estas claves implica ignorar el valor formativo de la Geología, así como su dimensión transversal y crítica en el currículo. La desconexión entre los contenidos exigidos y la realidad científica contemporánea, unida a la falta de atención a la complejidad inherente a esta disciplina, no solo empobrece el proceso de selección, sino que genera una situación de discriminación indirecta hacia quienes han centrado su trayectoria en esta área del conocimiento. Queda claro que el temario para acceder al cuerpo está desactualizado, en él aparecen temas de Física y Química que no tienen sentido con la actual ley educativa, además, el desarrollo de los temas de Biología es mucho más amplio que el de Geología, siendo necesario buscar un equilibrio equitativo entre ambas ciencias.
Por otro lado, el actual marco normativo asturiano permite que personas tituladas sin una formación específica en Geología (como Grados en Medicina, Enfermería o Biotecnología) puedan acceder a la especialidad docente de Biología y Geología. Si bien es cierto que para superar el proceso selectivo deben estudiar estos contenidos, en la práctica, y como resultado de la infravaloración de la materia que venimos denunciando, puede darse el caso de que se obtenga una plaza con un conocimiento extremandamente limitado en ciencias geológicas, lo que acrecienta la discriminación ya mencionada. En contraste, las personas graduadas en Geología solo pueden optar a esta especialidad y a una segunda, de carácter minoritario. Este desequilibrio genera una desventaja competitiva injusta y dificulta la incorporación al sistema educativo de perfiles altamente cualificados en Geología.
Por último, la actual configuración del temario (con solo 21 de 75 temas de Geología y manteniéndose aún 8 de Física y Química), junto con su limitada presencia en los exámenes prácticos, contribuye a desalentar las vocaciones docentes en Geología y perpetúa un sesgo estructural que relega esta disciplina dentro del sistema educativo. Por este motivo, resulta urgente la elaboración de un documento normativo (ya sea mediante orden, resolución, circular o bases) que regule de forma clara y garantista aspectos esenciales del proceso selectivo: quiénes son los responsables de elaborar la parte A de la primera prueba, cuántos modelos se generan en caso de existir más de uno, cómo y dónde se custodian, bajo qué criterios se selecciona el modelo definitivo, qué estructura tendrá la prueba y cómo se distribuye el peso de los distintos bloques temáticos. Este documento debe asegurar la adecuada representatividad de la Geología como ciencia, tanto en la prueba práctica como en la estructura general del proceso, tal y como ya han recogido normativamente comunidades como Madrid (Resolución de 20 de febrero de 2025), Comunidad Valenciana (Orden 1/2025) o Andalucía (Orden de 21 de febrero de 2025), que reconocen expresamente la necesidad de preservar la transparencia, el carácter científico y específico de esta disciplina dentro de las oposiciones.
Por todo ello, EXIGIMOS:
Mayor representatividad:
Que la Geología tenga una presencia del 50 % en los bloques de examen práctico de la especialidad, en coherencia con el objetivo de la especialidad y su peso curricular.
Mayor rigor científico:
Que los ejercicios geológicos presenten una dificultad técnica, profundidad conceptual y actualidad científica equivalentes a los de Biología, evaluando competencias reales del ámbito geológico y no conocimientos simplificados. Y que para ello se busque, si es preciso, el asesoramiento especializado necesario y previsto en la regulación actual (Real Decreto 276/2007).
Sentido pedagógico:
Que las pruebas estén conectadas con la práctica docente real y los criterios de evaluación y saberes básicos de la LOMLOE, incluyendo ejercicios actuales y pertinentes, representativos de los retos que los docentes deben abordar en el aula.
Transparencia:
Un documento que refleje sin atisbo de duda o interpretación el modo de hacer la prueba A, su trazabilidad y regule el contenido de sus bloques de una forma clara y equilibrada entre la Biología y la Geología.
Estas reivindicaciones no suponen una petición excepcional, novedosa o ajena a la práctica administrativa común. En diversas comunidades autónomas ya se ha establecido un reparto equilibrado y previamente anunciado de los bloques temáticos en las pruebas de acceso a la especialidad, lo que garantiza tanto la transparencia como la seguridad jurídica del proceso. Lejos de tratarse de una demanda singular, lo que se solicita es simplemente la aplicación de criterios razonables, previsibles y coherentes con el contenido de la especialidad y con las buenas prácticas existentes en otros territorios.
Y además:
- Que se reconozca formalmente el desequilibrio temático y la falta de rigor de la prueba celebrada en 2025 y se garantice que no se repita en el futuro y qué exista un compromiso para cambiarlo de cara al siguiente proceso selectivo.
- Que se solicite al Ministerio de Educación por parte del Gobierno Asturiano la actualización y revisión del temario nacional de la especialidad, eliminando los temas de Física y Química, e incorporando contenidos actuales y equilibrados entre Biología y Geología.
- Que se revisen los criterios de acceso y atribución docente, garantizando la igualdad de oportunidades para las personas tituladas en Geología tanto para esta como para el resto de especialidades docentes del Principado de Asturias.
- Que se convoque una reunión institucional urgente con representantes de la universidad, asociaciones profesionales, sindicatos, personas aspirantes y la Consejería de Educación para abordar, de manera transparente, una reforma en profundidad del proceso selectivo.
Si compartes esta visión y defiendes una Geología representada, rigurosa y pedagógica en el proceso selectivo, firma este manifiesto. Solo así lograremos que más personas formadas en las Ciencias de la Tierra lleguen a las aulas con las herramientas necesarias para transmitir la pasión por esta ciencia y su papel esencial en la sociedad del siglo XXI.
3090
Opiniones de firmantes
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 15 de julio de 2025