

El pasado 18 de noviembre, el Parlamento francés dió el visto bueno definitivo a una ley que pone fin a la explotación comercial de los animales salvajes. Marca el FIN DE LA CAUTIVIDAD de especies como los delfines.
Y aquí, en España, seguimos en la cola, siendo aún así, la MAYOR CÁRCEL PARA DELFINES EN TODA EUROPA.
España tiene la oportunidad de demostrar que si tanto le importa la transición ecológica, los derechos de los animales se deben incluir en esta transición y es muy necesario tenerlos en cuenta. Aprobando una ley de prohibición de delfinarios, España demostraría un cambio real en nuestra relación con la naturaleza. Una de respeto y no de explotación humana.
En Francia, en cinco años, los delfines no podrán ser utilizados y explotados en acuarios. Únicamente se podrán mantener allí cuando sean parte de programas de investigación científica homologados por el Estado. ¿A qué esperamos en España para acabar con esta atrocidad? Con el comercio y por tanto la captura, bajo fines absolutamente comerciales.
No es educación es MALA EDUCACIÓN.
No se trata de Ciencia: debemos estudiarlos en sus hábitats allí donde pertenecen.
Y en el caso de la excusa absurda de la extinción, los delfines, por suerte, aún no están en peligro de extinción, así es que dejemos de mentir, bajo un único interés: el económico.
Incluso la Fundación Brigitte Bardot, una de las asociaciones más movilizadas en la defensa de los derechos de los animales en Francia, ha calificado la ley de "histórica" y que a su parecer permite al país dejar de estar en la cola de Europa.
Sr. Presidente del Gobierno, ¿Y España dónde quiere estar?
Necesito más firmas. Por favor, firma mi campaña, compártela. Ayúdame a salvar a estos animales y a que sus futuras generaciones nazcan, crezcan, vivan y mueran en libertad, en su hábitat.