

El pasado 16/12/20 tuve la oportunidad de reunirme con el Sr. Sergio Antonio García Torres, el Director General de los Derechos de los Animales del Gobierno Español. El escuchó atentamente las razones que tengo detrás de mi campaña para prohibir los delfinarios en España, y os las quiero compartir para que sepáis que sigo y seguiré luchando para que esta terrible situación de desigualdad y de maltrato animal, se acabe en nuestro país. Fueron las siguientes:
España tiene tres veces más delfinarios que en cualquier país en Europa, con más de una tercera parte de los delfinarios en Europa, y con más de 55% de todos los delfines en cautividad en Europa.
España es el segundo destino mundial de turismo, y además está trabajando muy duro para ser sostenible y ecológica, y con su posición quiere ser líder en sus ámbitos. Qué mejor manera de mostrar su liderazgo mostrando que el gobierno de España no tolerará tener cetáceos en cautividad.
España debería crear esta ley por qué los animales no merecen tener su libertad restringida para nuestra diversión. Da igual lo grande que la piscina o tanque sea, da igual con cuántos delfines estén, ellos no tienen libertad, ellos siguen estando en una tacita en comparación con su hábitat natural. No podemos sacarlos de su casa, separarlos de sus madres y de su familia, para después ponerlos en piscinas con delfines que o no son de su misma especie, o no son de su misma familia o que tienen diferentes maneras de comunicarse y no se entienden, entonces se pelean y alguno puede acabar muriendo o haciéndose mucho daño. El cerebro de los delfines no está hecho para pasar por el medio de un aro, o saltar, hacer una voltereta en el aire y tocar una pelota colgada del techo, cosa que no harían nunca en libertad. Su cerebro es mucho más complejo que el nuestro, aunque nos pensemos que porqué los entrenamos somos superiores a ellos. Su cerebro puede hacer cosas que el nuestro no puede hacer, como por ejemplo la ecolocalización.
ES IMPORTANTE CREAR ESTA LEY LO ANTES POSIBLE: el tiempo pasa, y sigue todo este comercio aterrador alrededor de delfines y cetáceos. Además de seguir también la desgraciada vida en acuarios, delfinarios y zoos, de unos 100 delfines solo en nuestro país.
Cuanto más tiempo dejemos esto pasar, más delfines serán capturados y separados de su familia. Se seguirá todo el tráfico ilegal bajo conocimientos del entramado legal para no parar la cría y comercialización de delfines.
Entiendo que no es fácil y que mueve mucho dinero, pero ahora estamos en el siglo XXI. Al igual que educamos a la gente para que use energía renovable, también podemos educar que tener animales en cautividad no es correcto ni humano, y que las empresas que lo comercializan tienen que evolucionar su negocio a algo que no haga daño a seres vivos que en definitiva lo somos todos.
Excusa de la vertiente Educacional o Científica: Tener a un cetáceo en un tanque no tiene nada de educacional, es MALA EDUCACIÓN. Hay que estudiarlos en libertad, lo cual obviamente no es sencillo, pero es como la naturaleza lo ha concebido. Y lo que tampoco es justo, ni ético ni correcto, es que algunos nazcan sin poder ver lo que realmente debería ser su casa, su hábitat, o que otros hayan sido capturados de su hábitat y separados de su familia.
El gran oceanógrafo y campeón de los derechos de los animales marinos, Jacques Cousteau lo dijo mejor: “Afirmar que el estudio de los delfines en cautividad tiene beneficios educativos, sería como estudiar a la humanidad observando solo a los prisioneros aislados".
Sergio G. Torres, (Director General de los Derechos de los Animales en el Gobierno Español), se mostró muy receptivo y se comprometió a trabajar en un primer momento, para acabar con los espectáculos de delfines en España. Algo que él mismo reconoció la necesidad de finalizar. Siento que estuvo de acuerdo con los conceptos que le transmití, y seguiré luchando y comunicándome con él para avanzar en el objetivo de mi campaña.
Muchas gracias por vuestro apoyo, y os invito a compartir mi petición.
Feliz navidad a todos los que podemos disfrutarla con libertad.