Petition Closed
Petitioning concejal de Tráfico de Valencia D. Alfonso Novo Belenguer

Pide a Valencia mejor carril bici, tráfico pacificado y menos multas a ciclistas.

3,458
Supporters
1. Lo establecido por esta ordenanza en lo tocante a la prohibición para los ciclistas de circular por las aceras resulta excesivo y desproporcionado, ya que no se considera si estos van respetando a los peatones, si van a una veloccidad adecuada, si van respetando las distancias con respecto a fachadas y peatones, ni tampoco el ancho de la propia acera, como sí se tiene en cuenta en otras grandes ciudades españolas. Por todo ello podría afirmarse que no se tiene en cuenta si realmente esa circulación está suponiendo un peligro para alguien. Además, todavía no existe alternativa suficiente ni segura para la circulación en bicicleta en Valencia, por lo que sancionar por, simplemente, querer sobrevivir en el intento de usar el único transporte no contaminante, se parece más a una política en contra de dicho transporte que a una medida para favorecer la convivencia entre peatones, ciclistas y conductores de vehículos a motor. 2. La red de carril bici y ciclocalles de Valencia es muy deficitaria, está mal señalizada y, además, tiene un mal mantenimiento, trazado irregular y poca cobertura de las zonas más importantes como el propio centro de la ciudad. Además, son frecuentes los cortes de tal red sin previo aviso (como terminaciones en muros o interrupciones súbitas por mercados instalados en el propio carril o por obras, siempre sin previa señalización y sin itinerario alternativo). Si se exige circular por el carril bici, debería existir una red suficiente e integrada en todo el circuito posible para circular con la bicicleta. Además, la mayoría del carril bici de las calles está instalado en las aceras (así como casi todas las estaciones “Valenbisi”), con lo que resulta bastante paradójico que, por un lado, se esté acostumbrando y promocionando la circulación por las aceras para que después, cuando desaparece la pintura, se castigue económicamente como si se estuviera cometiendo un acto tan incívico. En muchos casos, circular por la acera es la simple continuación de circular por un carril bici que se acaba sin previo aviso y que no ofrece itinerario alternativo. 3. El carril bici no se respeta ni se hace respetar. Son frecuentes las invasiones de peatones, de mobiliario de las terrazas cercanas (sillas, mesas, toldos y sombrillas a altura insuficiente, etc) y de vehículos estacionados o parados en él. Además, la propia ordenanza relega al último lugar a la bicicleta, al no disponer de preferencia ni siquiera en sus vías exclusivas. Aunque sí se reconocen tales invasiones como infracción grave (art 42.2), la campaña actual no incluye esto entre sus preferencias. Al contrario, la policía centra sus esfuerzos en penalizar una infracción leve (circular por las aceras), y hace la “vista gorda” ante una muy frecuente infracción grave (invadir el carril bici). 4. El tráfico rodado de Valencia es demasiado salvaje y no se hace casi nada para pacificarlo. Son habituales los excesos de velocidad, las distancias no respetadas y las maniobras sin señalización previa por parte de la mayoría de los conductores de vehículos a motor en la ciudad. Existe un riesgo real de accidente en el que un ciclista siempre saldrá muy mal parado. Además, someter a los ciclistas a respirar los humos contaminantes en primera línea de tubo de escape, especialmente cuando están haciendo un gran esfuerzo físico por adaptarse en lo posible al ritmo de la calzada, no sólo es injusto (han de tragar la contaminación que ellos no generan) sino que además es más perjudicial para su salud que hacerlo a un ritmo más tranquilo y alejado de tales emisiones. Es decir, al multar por ir por una acera a un ciclista, el ayuntamiento está castigando a un ciudadano por utilizar la vía objetivamente más segura para su salud y para su integridad física. 5. No existe una motivación objetiva para esta ordenanza anti-bici, ya que no hay cifras de accidentes o de atropellos de peatones ni de muertos, provocados por ciclistas, que justifiquen tales medidas. Paradójica y lamentablemente, sí existen numerosos accidentes y demasiadas muertes de ciclistas atropellados en el municipio por parte de conductores de vehículos, y ante ello no sólo no se hace nada sino que los puntos negros en los que ocurrieron los accidentes más graves siguen exactamente igual: Con sus semáforos en ámbar intermitente. Parece más importante para el Consistorio fluidificar el tráfico (promocionando el tráfico rodado y su fluidez por encima de todo) y en un afán recaudatorio que en ofrecer más seguridad a ciclistas y peatones. 6. Si lo que se pretende es establecer un orden cívico y seguro para el tráfico de la ciudad, debería tenerse en cuenta que las conductas incívicas son propias de las personas con independencia del medio de transporte que estén utilizando. Por tanto, hay personas que cometen infracciones siendo conductores de vehículos a motor (coches, motos, etc), conduciendo bicicletas y también andando como peatones. Sin embargo, tanto esta ordenanza como la actual campaña dejan bien claro cuál es la intención de este ayuntamiento: Que únicamente paguen los que utilizan la bicicleta, dejando impunes al resto de usuarios igualmente infractores (y con infracciones graves, según la propia ordenanza) y, probablemente, ocasionadores de muchas más situaciones de peligro real que las que puedan ocasionar los ciclistas poco cívicos.
Letter to
concejal de Tráfico de Valencia D. Alfonso Novo Belenguer
En calidad de ciudadano/a y, específicamente, como usuario/a habitual de bicicleta en Valencia; único medio de transporte no contaminante, y ante la Ordenanza Municipal de Tráfico (BOPV de 17/06/2010 y corrección errores el 23/06/2010) aprobada por este ayuntamiento y, especialmente, en vista de la reciente campaña de multas exclusiva para los ciclistas iniciada el 28/11/2011, manifiesto mi PROTESTA formal en base a los siguientes motivos:

1. Lo establecido por esta ordenanza en lo tocante a la prohibición para los ciclistas de circular por las aceras resulta excesivo y desproporcionado, ya que no se considera si estos van respetando a los peatones, si van a una veloccidad adecuada, si van respetando las distancias con respecto a fachadas y peatones, ni tampoco el ancho de la propia acera, como sí se tiene en cuenta en otras grandes ciudades españolas. Por todo ello podría afirmarse que no se tiene en cuenta si realmente esa circulación está suponiendo un peligro para alguien. Además, todavía no existe alternativa suficiente ni segura para la circulación en bicicleta en Valencia, por lo que sancionar por, simplemente, querer sobrevivir en el intento de usar el único transporte no contaminante, se parece más a una política en contra de dicho transporte que a una medida para favorecer la convivencia entre peatones, ciclistas y conductores de vehículos a motor.

2. La red de carril bici y ciclocalles de Valencia es muy deficitaria, está mal señalizada y, además, tiene un mal mantenimiento, trazado irregular y poca cobertura de las zonas más importantes como el propio centro de la ciudad. Además, son frecuentes los cortes de tal red sin previo aviso (como terminaciones en muros o interrupciones súbitas por mercados instalados en el propio carril o por obras, siempre sin previa señalización y sin itinerario alternativo). Si se exige circular por el carril bici, debería existir una red suficiente e integrada en todo el circuito posible para circular con la bicicleta. Además, la mayoría del carril bici de las calles está instalado en las aceras (así como casi todas las estaciones “Valenbisi”), con lo que resulta bastante paradójico que, por un lado, se esté acostumbrando y promocionando la circulación por las aceras para que después, cuando desaparece la pintura, se castigue económicamente como si se estuviera cometiendo un acto tan incívico. En muchos casos, circular por la acera es la simple continuación de circular por un carril bici que se acaba sin previo aviso y que no ofrece itinerario alternativo.

3. El carril bici no se respeta ni se hace respetar. Son frecuentes las invasiones de peatones, de mobiliario de las terrazas cercanas (sillas, mesas, toldos y sombrillas a altura insuficiente, etc) y de vehículos estacionados o parados en él. Además, la propia ordenanza relega al último lugar a la bicicleta, al no disponer de preferencia ni siquiera en sus vías exclusivas. Aunque sí se reconocen tales invasiones como infracción grave (art 42.2), la campaña actual no incluye esto entre sus preferencias. Al contrario, la policía centra sus esfuerzos en penalizar una infracción leve (circular por las aceras), y hace la “vista gorda” ante una muy frecuente infracción grave (invadir el carril bici).

4. El tráfico rodado de Valencia es demasiado salvaje y no se hace casi nada para pacificarlo. Son habituales los excesos de velocidad, las distancias no respetadas y las maniobras sin señalización previa por parte de la mayoría de los conductores de vehículos a motor en la ciudad. Existe un riesgo real de accidente en el que un ciclista siempre saldrá muy mal parado. Además, someter a los ciclistas a respirar los humos contaminantes en primera línea de tubo de escape, especialmente cuando están haciendo un gran esfuerzo físico por adaptarse en lo posible al ritmo de la calzada, no sólo es injusto (han de tragar la contaminación que ellos no generan) sino que además es más perjudicial para su salud que hacerlo a un ritmo más tranquilo y alejado de tales emisiones. Es decir, al multar por ir por una acera a un ciclista, el ayuntamiento está castigando a un ciudadano por utilizar la vía objetivamente más segura para su salud y para su integridad física.

5. No existe una motivación objetiva para esta ordenanza anti-bici, ya que no hay cifras de accidentes o de atropellos de peatones ni de muertos, provocados por ciclistas, que justifiquen tales medidas. Paradójica y lamentablemente, sí existen numerosos accidentes y demasiadas muertes de ciclistas atropellados en el municipio por parte de conductores de vehículos, y ante ello no sólo no se hace nada sino que los puntos negros en los que ocurrieron los accidentes más graves siguen exactamente igual: Con sus semáforos en ámbar intermitente. Parece más importante para el Consistorio fluidificar el tráfico (promocionando el tráfico rodado y su fluidez por encima de todo) y en un afán recaudatorio que en ofrecer más seguridad a ciclistas y peatones.

6. Si lo que se pretende es establecer un orden cívico y seguro para el tráfico de la ciudad, debería tenerse en cuenta que las conductas incívicas son propias de las personas con independencia del medio de transporte que estén utilizando. Por tanto, hay personas que cometen infracciones siendo conductores de vehículos a motor (coches, motos, etc), conduciendo bicicletas y también andando como peatones. Sin embargo, tanto esta ordenanza como la actual campaña dejan bien claro cuál es la intención de este ayuntamiento: Que únicamente paguen los que utilizan la bicicleta, dejando impunes al resto de usuarios igualmente infractores (y con infracciones graves, según la propia ordenanza) y, probablemente, ocasionadores de muchas más situaciones de peligro real que las que puedan ocasionar los ciclistas poco cívicos.