

Permitir a las personas con discapacidad elegir libremente su ubicación en eventos


Permitir a las personas con discapacidad elegir libremente su ubicación en eventos
La causa
No puedo elegir dónde ubicarme cuando voy a un evento.
Mi nombre es Marcela Henríquez Rubio. Vivo con Parkinson en estado avanzado y con movilidad reducida.
Como cualquier persona, quiero asistir a conciertos, compartir con mi familia, elegir dónde ubicarme y vivir la experiencia completa. Sin embargo, cada vez que intento comprar una entrada, me enfrento a una barrera que no afecta al resto: no puedo elegir libremente.
Las productoras, ticketeras y recintos de espectáculos en Chile han establecido un sistema que obliga a las personas con discapacidad a comprar entradas exclusivamente en sectores denominados “PMR”. Estos espacios son limitados, definidos de manera unilateral y funcionan bajo reglas distintas al resto del público.
A diferencia de lo que ocurre con cualquier otro asistente, esta no es una limitación por disponibilidad general del evento.
Es una restricción previa.
Aunque existan múltiples localidades disponibles en distintas zonas del recinto, las personas con discapacidad no pueden acceder a ellas. Solo pueden optar a un grupo reducido de cupos previamente asignados. Una vez que esos cupos se completan, quedan excluidas, aun cuando el evento continúe teniendo entradas disponibles en otros sectores.
Esto no es inclusión.
Es una forma de exclusión reglamentada.
Mientras el resto del público puede decidir según sus preferencias, posibilidades económicas o deseos de compartir con otros, las personas con discapacidad quedamos limitadas a una única alternativa, sin posibilidad real de elegir.
- No podemos sentarnos con nuestra familia si supera el número permitido, ya que en muchos casos se autoriza sólo un acompañante.
- No podemos decidir cómo vivir la experiencia.
- No podemos integrarnos plenamente con nuestro entorno.
- No participamos en igualdad de condiciones.
Frecuentemente, esta restricción se justifica en razones de seguridad, evacuación o condiciones técnicas de los recintos.
Pero la seguridad no puede utilizarse como fundamento para restringir derechos, sino como una obligación para garantizarlos adecuadamente.
La accesibilidad no puede ser entendida como una forma de separación.
Debe ser parte del diseño general.
No se trata de una situación aislada. Es una práctica extendida en la industria del entretenimiento en Chile, aplicada de manera sistemática por distintas empresas y tolerada por quienes autorizan estos eventos.
Por esta razón, se interpuso un recurso de protección ante la justicia, denunciando esta práctica como arbitraria, ilegal y discriminatoria, por vulnerar derechos fundamentales como la igualdad ante la ley y la dignidad de las personas.
Además, se realizaron denuncias formales ante la Contraloría General de la República, el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) y el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), con el objetivo de que las autoridades y organismos competentes se pronuncien frente a esta forma de exclusión.
Pero este problema no es solo jurídico.
Es social.
Es estructural.
Y requiere ser visibilizado.
Porque la accesibilidad no puede transformarse en un límite.
Porque los ajustes razonables deben ampliar posibilidades, no reducirlas.
Porque la inclusión real implica poder elegir.
Exigimos a las empresas de ticketing, productoras de eventos, administradores de recintos y autoridades competentes:
Que se permita a las personas con discapacidad elegir libremente su ubicación en eventos, espectáculos y actividades masivas, en igualdad de condiciones que cualquier otro asistente.
Y que, para hacer esto posible, se implementen los ajustes razonables necesarios en infraestructura, accesibilidad, circulación y protocolos de seguridad, de manera que esta participación sea efectiva, segura y no esté condicionada a un espacio único previamente definido.
No pedimos privilegios.
Pedimos algo básico: poder decidir.
Firmar esta petición es avanzar hacia una sociedad donde la discapacidad no determine el acceso, sino que sea considerada dentro de un sistema pensado para todos.
Hoy, esa posibilidad no existe en igualdad.
Ayúdanos a cambiarlo.
Firma y comparte.

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La causa
No puedo elegir dónde ubicarme cuando voy a un evento.
Mi nombre es Marcela Henríquez Rubio. Vivo con Parkinson en estado avanzado y con movilidad reducida.
Como cualquier persona, quiero asistir a conciertos, compartir con mi familia, elegir dónde ubicarme y vivir la experiencia completa. Sin embargo, cada vez que intento comprar una entrada, me enfrento a una barrera que no afecta al resto: no puedo elegir libremente.
Las productoras, ticketeras y recintos de espectáculos en Chile han establecido un sistema que obliga a las personas con discapacidad a comprar entradas exclusivamente en sectores denominados “PMR”. Estos espacios son limitados, definidos de manera unilateral y funcionan bajo reglas distintas al resto del público.
A diferencia de lo que ocurre con cualquier otro asistente, esta no es una limitación por disponibilidad general del evento.
Es una restricción previa.
Aunque existan múltiples localidades disponibles en distintas zonas del recinto, las personas con discapacidad no pueden acceder a ellas. Solo pueden optar a un grupo reducido de cupos previamente asignados. Una vez que esos cupos se completan, quedan excluidas, aun cuando el evento continúe teniendo entradas disponibles en otros sectores.
Esto no es inclusión.
Es una forma de exclusión reglamentada.
Mientras el resto del público puede decidir según sus preferencias, posibilidades económicas o deseos de compartir con otros, las personas con discapacidad quedamos limitadas a una única alternativa, sin posibilidad real de elegir.
- No podemos sentarnos con nuestra familia si supera el número permitido, ya que en muchos casos se autoriza sólo un acompañante.
- No podemos decidir cómo vivir la experiencia.
- No podemos integrarnos plenamente con nuestro entorno.
- No participamos en igualdad de condiciones.
Frecuentemente, esta restricción se justifica en razones de seguridad, evacuación o condiciones técnicas de los recintos.
Pero la seguridad no puede utilizarse como fundamento para restringir derechos, sino como una obligación para garantizarlos adecuadamente.
La accesibilidad no puede ser entendida como una forma de separación.
Debe ser parte del diseño general.
No se trata de una situación aislada. Es una práctica extendida en la industria del entretenimiento en Chile, aplicada de manera sistemática por distintas empresas y tolerada por quienes autorizan estos eventos.
Por esta razón, se interpuso un recurso de protección ante la justicia, denunciando esta práctica como arbitraria, ilegal y discriminatoria, por vulnerar derechos fundamentales como la igualdad ante la ley y la dignidad de las personas.
Además, se realizaron denuncias formales ante la Contraloría General de la República, el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) y el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), con el objetivo de que las autoridades y organismos competentes se pronuncien frente a esta forma de exclusión.
Pero este problema no es solo jurídico.
Es social.
Es estructural.
Y requiere ser visibilizado.
Porque la accesibilidad no puede transformarse en un límite.
Porque los ajustes razonables deben ampliar posibilidades, no reducirlas.
Porque la inclusión real implica poder elegir.
Exigimos a las empresas de ticketing, productoras de eventos, administradores de recintos y autoridades competentes:
Que se permita a las personas con discapacidad elegir libremente su ubicación en eventos, espectáculos y actividades masivas, en igualdad de condiciones que cualquier otro asistente.
Y que, para hacer esto posible, se implementen los ajustes razonables necesarios en infraestructura, accesibilidad, circulación y protocolos de seguridad, de manera que esta participación sea efectiva, segura y no esté condicionada a un espacio único previamente definido.
No pedimos privilegios.
Pedimos algo básico: poder decidir.
Firmar esta petición es avanzar hacia una sociedad donde la discapacidad no determine el acceso, sino que sea considerada dentro de un sistema pensado para todos.
Hoy, esa posibilidad no existe en igualdad.
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Petición creada en 14 de mayo de 2026