

Me llamo Antonio Úbeda, soy informático de profesión, y estoy siendo tratado desde hace cerca de cuatro años en la unidad de Neumología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid (de los más importantes de Madrid) por una bronquitis crónica y un problema de defensas bajas.
Pues bien, hasta el día 5 de Agosto de 2.019 me hacían las revisiones en el hospital cada seis meses. A partir de dicho día me dijeron que me las iban a hacer cada 12 meses que se convirtieron en 15 meses.
Yo seguía haciendo mi fisioterapia respiratoria, tomando los dos antibióticos que tomo de forma crónica (inhalados y orales), suero inhalado y dos inhaladores. Como no veía normal esto fui a preguntar el motivo.
Me dijeron que tenían mucha gente y, en algunos casos, estaban alargando los tiempos. Entonces empezó mi calvario, pues los ocho meses que pasaron después de esto no se los deseo ni a mi peor enemigo.
- Envié un Burofax al gerente del hospital, explicando el problema y haciéndole responsable del agravamiento de salud derivado de la pérdida de oportunidad terapéutica.
- Reclamaciones de sanidad de Madrid. Como el gerente no respondía, eleve la queja a reclamaciones de la Comunidad de Madrid, que derivó la queja al hospital y fue éste quien me contestó diciendo que "nos informan para que se lo trasladamos que la demora es debida al incremento de pacientes y, por el momento, no es posible el adelanto." Vamos, lo que me dijeron.
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Llamada a reclamaciones de sanidad de Madrid. Les conté el problema y me dijeron que me me cambiara de médico o de hospital, a lo que les contesté que eso es barrer y meter la mierda debajo de la alfombra.
- Consejero de Sanidad (Enrique Ruiz Escudero). Envié un correo al Consejero de Sanidad que, por cierto, nunca contestó a mis correos explicándole la situación. Conseguí el teléfono de su gabinete, y ahí me empezaron a dar largas "es que se están reuniendo en el hospital", "es que es su médico quien no quiere verle..." (lo cual es mentira porque cuando fui a renovar mi receta sin cita mi médico me dijo que sería conveniente verme antes pero que estaba hasta arriba). Al final me dijeron con buenas palabras que me aguante porque la cita no la cambian.
- Defensor del pueblo. Acudí para contarle mi problema, estando este pendiente de recibir los requerimientos que hizo a la Comunidad de Madrid.
- Presidenta de la Comunidad de Madrid (Isabel Diaz Ayuso). Esta me dijo que no era su competencia, que se lo volvía a remitir a su consejero de sanidad que, tras llamarle siempre me decía que no sabía nada de eso.
- Diputados de la Asamblea de Madrid. Allí encontré dos respuestas, escurrir el bulto los que estaban en el gobierno, y los de la oposición que "desde la oposición no podemos hacer nada" además que la Asamblea de Madrid no está para temas personales. Aquí tengo que romper una lanza por Vanessa Lillo, de Podemos, que siempre me ayudó en lo que pudo e incluso registró una iniciativa para regular las listas de espera en consultas externas (cosa que otros que se llaman a si mismos demócratas se negaron a hacer cuando lo pedí).
- Periodistas. Mi caso salió en los medios en eldiario.es y Público, que me trataron con respeto y comprensión.
- Carmen (Asociación el Defensor del Paciente), que me ayudó en todo lo que pudo y fue testigo de los correos que intercambié con la administración de Madrid.
- Gobierno de España. Supo como nadie como desentenderse de este problema, diciendo que la sanidad está transferida a las comunidades. Aunque no cumplan con el no cumplir con el artículo 43 de la constitución, tampoco les importa demasiado según parece.
Después de ocho meses de quejas, en las que dije que estaba notando un empeoramiento gradual al realizar mis actividades, y el consiguiente problema de ánimo que me esta originando esto, mi médico de cabecera me hizo una espirometría con toda su buena voluntad.
El resultado, pendiente de confirmarlo con otra, es que mi estado de salud habría sufrido un empeoramiento desde la última espirometría que me hicieron hace dos años (en el año 2.018).
Pues ni aún así están haciendo nada para adelantar la cita, siguen mareando la perdiz. ¿Por qué quiero una sanidad pública fuerte?
- Para que quien dirija los hospitales sean médicos, no políticos (salud frente a rentabilidad).
- Para que los fondos públicos vayan destinados a hospitales y centros de salud públicos, y así no se les caigan a cachos los techos como en mi hospital.
- Cuentas 100% controladas y públicas. En la caja de donde todos nos curamos no se mete la mano para otras cosas, y si alguien tiene la tentación, que se sepa.
- No derivaciones a centros privados. ¿Por qué? Poque queremos que se invierta en las instalaciones, buenas condiciones para médicos y pacientes de lo público.
- Plantillas adecuadas a la carga del servicio. Que nadie tenga que pasar por el calvario por el que he pasado yo.
Por favor, reenvía este correo que has recibido a todos tus amigos y conocidos. Este coronavirus pasará, pero tenemos que luchar para no volver a la situación de precaridad sanitaria inmediatamente anterior a la crisis del virus (algunos van a intentar desmantelar la sanidad pública).
> ¡No más recortes! Por una ley que blinde la Sanidad Pública <
(Foto de portada cortesía de eldiario.es)