

La anorexia no es una elección. No es una etapa. No es una moda. Es una enfermedad muy grave, devastadora y, demasiadas veces, mortal.
Mi hija Isabel murió por anorexia.
Decirlo duele. Pero callarlo duele más. Porque el silencio también mata. Durante demasiado tiempo, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) se han escondido detrás del miedo, la incomprensión y la falta de recursos.
Hoy queremos cambiar eso. Hoy estamos rompiendo el silencio.
Isabel tenía sueños, tenía vida, tenía un futuro. Pero ese futuro se apagó en un sistema que no estuvo preparado para ayudarla a tiempo. No fue falta de lucha. Fue falta de medios, de profesionales, de atención adecuada cuando más lo necesitaba.
Y esto le puede pasar a cualquiera.
Los TCA no entienden de edad, ni de género, ni de situación. Pueden entrar en cualquier casa. Y cuando lo hacen, muchas familias se encuentran solas, perdidas, esperando una ayuda que llega tarde o no llega.
Listas de espera interminables.
Falta de unidades especializadas.
Escasez de profesionales formados.
Pero para cambiarlo, tenemos que seguir rompiendo el silencio.
Necesitamos que se hable. Que se vea. Que se actúe.
🎯 Necesitamos alcanzar 150.000 firmas para exigir más recursos, más profesionales y una atención digna.
Firmar es gratis.
👉 Firma aquí: https://c.org/rbb8cXWPK4
No podemos devolverle la vida a Isabel.
Pero sí podemos evitar que otras historias terminen igual.
Ayúdanos a seguir rompiendo el silencio.
Ayúdanos a llegar a 150.000 firmas.
Ayúdanos a cambiar esto.
Por Isabel. Por tod@s.