

Manifiesto por una nueva Política de la Naturaleza
El problema
Manifiesto para proponer una nueva Política de Conservación de la Naturaleza, más eficiente y menos costosa, a partir de:
- Transferencia de gestión de salvaguarda de fauna y flora, hoy monopolizada por la Administración Pública, a una nueva generación de ONG's conservacionistas, a las que se sumen técnicos y funcionarios que también lo sean, creando estructuras ágiles y efectivas que realicen la labor que no hace la Administración Pública por falta de presupuesto, imposibilidad de convocar nuevas plazas o deficiencias de todos conocidas.
- Apoyo para recolonizar el medio rural despoblado con un tejido social conservacionista de ecologistas, ganaderos, funcionarios, técnicos, investigadores y otros sectores, comprometidos con la protección de la naturaleza, que trasloquen su actual puesto de trabajo a un modelo de gestión de la naturaleza en zonas rurales, priorizando las que son estratégicas para el patrimonio natural.
- Apoyo a ganaderos actuales y habitantes del medio rural que, incluso antes de suprimirse subvenciones y primas a explotaciones ganaderas no competitivas en 2020, para que reconviertan su labor al objetivo de producir con una economía multifuncional basada en la conservación de la diversidad natural y cultural que implique la protección de la fauna, incluido el lobo.
- Revisión de derechos en tierras comunales públicas y expropiaciones o convenios con fincas de caza, forestales o ganaderas manifiestamente mejorables en su rendimiento económico y social, para asentar actividad económica basada en la conservación de la naturaleza y la producción de biodiversidad y cultura.
- Desarrollo de políticas que faciliten vivir en zona rural, al nivel de guardas o ganaderos, a teletrabajadores conservacionistas que trasloquen su puesto de trabajo y residencia de la ciudad al campo para desarrollar actividades multifuncionales en el medio rural.
No se trata de privatizar, sino de autogestionar –con ONG's que den resultados verificables– la conservación de territorio natural, promoviendo una población rural que, además de alimentos, produzca vida salvaje y cultura en zonas agrarias y ganaderas ahora subvencionadas y abandonadas.
La Administración Pública ambiental, tutelará y fiscalizará el proceso, dejando la gestión, en zonas que sea viable e interesante, a los que se sumen a este modelo multifuncional fijando residencia y actividad en el medio rural. Este plan ahorra gasto público y reduce presión fiscal y recortes en salud o enseñanza, pero sobre todo, puede recuperar riqueza natural que la política actual es incapaz de lograr.
La conservación de la naturaleza fue hasta 1989 labor voluntaria, o involuntaria y lejos de su voluntad en el caso de los pastores, de la sociedad civil. La Administración Pública destruía la naturaleza con roturaciones, desecaciones, envenenamiento de fauna y otras actuaciones. La entrada en la Unión Europea; la normativa adaptada y la asignación de recursos para conservar naturaleza, provocó el monopolio de los funcionarios. Decenas de miles de plazas públicas se convocaron para asumir la labor de los conservacionistas, reduciendo el movimiento de ONG, que crecía exponencialmente entre 1975 y 1989, a unas pocas asociaciones y fundaciones cada día menos operativas.
Reconvertir funcionarios, técnicos, guardas (sobre todo aquellos cuyas plazas ya no se convocan), ganaderos, ecologistas y conservacionistas, a una economía que multiplique por diez los efectivos humanos protectores de la naturaleza en el medio rural, así como las poblaciones de la fauna amenazada, reduciendo el gasto público, es posible.
La sociedad de la información posee sensibilidad y capacidad tecnológica para superar la política de subvenciones y presupuesto público sin fin, habilitando un tejido social productivo y rentable que reinvente el mundo rural y la conservación. Proponemos reconvertir funcionarios y técnicos en monitores de teletrabajadores conservacionistas y de ganaderos que asuman el compromiso de complementar su actividad laboral con ingresos derivados de la producción de fauna y flora salvaje en peligro de extinción y cuyos resultados sean supervisados y fiscalizados. El asentamiento de teletrabajadores internacionales; productos culturales y de comunicación; turismo virtual y presencial; producción de alimentos de calidad y saludables; servicios ambientales y captura de información científica, son algunos de los recursos que el medio natural ofrece para establecer esta nueva economía.

El problema
Manifiesto para proponer una nueva Política de Conservación de la Naturaleza, más eficiente y menos costosa, a partir de:
- Transferencia de gestión de salvaguarda de fauna y flora, hoy monopolizada por la Administración Pública, a una nueva generación de ONG's conservacionistas, a las que se sumen técnicos y funcionarios que también lo sean, creando estructuras ágiles y efectivas que realicen la labor que no hace la Administración Pública por falta de presupuesto, imposibilidad de convocar nuevas plazas o deficiencias de todos conocidas.
- Apoyo para recolonizar el medio rural despoblado con un tejido social conservacionista de ecologistas, ganaderos, funcionarios, técnicos, investigadores y otros sectores, comprometidos con la protección de la naturaleza, que trasloquen su actual puesto de trabajo a un modelo de gestión de la naturaleza en zonas rurales, priorizando las que son estratégicas para el patrimonio natural.
- Apoyo a ganaderos actuales y habitantes del medio rural que, incluso antes de suprimirse subvenciones y primas a explotaciones ganaderas no competitivas en 2020, para que reconviertan su labor al objetivo de producir con una economía multifuncional basada en la conservación de la diversidad natural y cultural que implique la protección de la fauna, incluido el lobo.
- Revisión de derechos en tierras comunales públicas y expropiaciones o convenios con fincas de caza, forestales o ganaderas manifiestamente mejorables en su rendimiento económico y social, para asentar actividad económica basada en la conservación de la naturaleza y la producción de biodiversidad y cultura.
- Desarrollo de políticas que faciliten vivir en zona rural, al nivel de guardas o ganaderos, a teletrabajadores conservacionistas que trasloquen su puesto de trabajo y residencia de la ciudad al campo para desarrollar actividades multifuncionales en el medio rural.
No se trata de privatizar, sino de autogestionar –con ONG's que den resultados verificables– la conservación de territorio natural, promoviendo una población rural que, además de alimentos, produzca vida salvaje y cultura en zonas agrarias y ganaderas ahora subvencionadas y abandonadas.
La Administración Pública ambiental, tutelará y fiscalizará el proceso, dejando la gestión, en zonas que sea viable e interesante, a los que se sumen a este modelo multifuncional fijando residencia y actividad en el medio rural. Este plan ahorra gasto público y reduce presión fiscal y recortes en salud o enseñanza, pero sobre todo, puede recuperar riqueza natural que la política actual es incapaz de lograr.
La conservación de la naturaleza fue hasta 1989 labor voluntaria, o involuntaria y lejos de su voluntad en el caso de los pastores, de la sociedad civil. La Administración Pública destruía la naturaleza con roturaciones, desecaciones, envenenamiento de fauna y otras actuaciones. La entrada en la Unión Europea; la normativa adaptada y la asignación de recursos para conservar naturaleza, provocó el monopolio de los funcionarios. Decenas de miles de plazas públicas se convocaron para asumir la labor de los conservacionistas, reduciendo el movimiento de ONG, que crecía exponencialmente entre 1975 y 1989, a unas pocas asociaciones y fundaciones cada día menos operativas.
Reconvertir funcionarios, técnicos, guardas (sobre todo aquellos cuyas plazas ya no se convocan), ganaderos, ecologistas y conservacionistas, a una economía que multiplique por diez los efectivos humanos protectores de la naturaleza en el medio rural, así como las poblaciones de la fauna amenazada, reduciendo el gasto público, es posible.
La sociedad de la información posee sensibilidad y capacidad tecnológica para superar la política de subvenciones y presupuesto público sin fin, habilitando un tejido social productivo y rentable que reinvente el mundo rural y la conservación. Proponemos reconvertir funcionarios y técnicos en monitores de teletrabajadores conservacionistas y de ganaderos que asuman el compromiso de complementar su actividad laboral con ingresos derivados de la producción de fauna y flora salvaje en peligro de extinción y cuyos resultados sean supervisados y fiscalizados. El asentamiento de teletrabajadores internacionales; productos culturales y de comunicación; turismo virtual y presencial; producción de alimentos de calidad y saludables; servicios ambientales y captura de información científica, son algunos de los recursos que el medio natural ofrece para establecer esta nueva economía.

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Petición creada en 21 de enero de 2016