Paremos la inseguridad jurídica de los familiares de enfermos mentales. ¡Necesitan ayuda!

El problema

Las enfermedades mentales son el enemigo invisible que acecha y se adentra en numerosas familias españolas. 

Cada vez más se visibiliza la importancia de la salud mental y se lucha por que los enfermos puedan acceder a psicólogos y psiquiatras, faltando medios en España. Sin embargo, cuántas familias, madres, padres, hermanos, abuelos, viven encerradas en su casa, muertas de miedo. Cuántas familias sufren la inseguridad jurídica que genera, por ejemplo, perder a un familiar enfermo, mayor de edad, del que tardan días en conocer su paradero por protección de datos, por ejemplo. Cuánta gente insensible considera que un adulto, incluso no estando en su sano juicio, puede decidir marcharse y desaparecer, quedando sus familias sujetas a un protocolo de notificación de desaparecidos que tarda en activarse más de 48 horas porque depende de la Policía Judicial. Organismos tras organismos, nuestros enfermos se quedan desamparados y nuestras familias carecen de seguridad jurídica para poder actuar.

En España, hemos pasado de encerrar a los enfermos mentales, a dejarles abandonados jurídicamente. Tomemos consciencia de este enemigo invisible y promovamos una seguridad jurídica que les proteja, tanto a los enfermos de sí mismos, como a sus familias que tanto sufren también la situación. Cuidemos a los cuidadores para que ellos puedan cuidar de sus enfermos.

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El problema

Las enfermedades mentales son el enemigo invisible que acecha y se adentra en numerosas familias españolas. 

Cada vez más se visibiliza la importancia de la salud mental y se lucha por que los enfermos puedan acceder a psicólogos y psiquiatras, faltando medios en España. Sin embargo, cuántas familias, madres, padres, hermanos, abuelos, viven encerradas en su casa, muertas de miedo. Cuántas familias sufren la inseguridad jurídica que genera, por ejemplo, perder a un familiar enfermo, mayor de edad, del que tardan días en conocer su paradero por protección de datos, por ejemplo. Cuánta gente insensible considera que un adulto, incluso no estando en su sano juicio, puede decidir marcharse y desaparecer, quedando sus familias sujetas a un protocolo de notificación de desaparecidos que tarda en activarse más de 48 horas porque depende de la Policía Judicial. Organismos tras organismos, nuestros enfermos se quedan desamparados y nuestras familias carecen de seguridad jurídica para poder actuar.

En España, hemos pasado de encerrar a los enfermos mentales, a dejarles abandonados jurídicamente. Tomemos consciencia de este enemigo invisible y promovamos una seguridad jurídica que les proteja, tanto a los enfermos de sí mismos, como a sus familias que tanto sufren también la situación. Cuidemos a los cuidadores para que ellos puedan cuidar de sus enfermos.

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