Para PROTEGER nuestros derechos frente a la IA generativa en Iberoamérica

Firmantes recientes:
Vladimir Martins Rosa y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

La IA generativa ha sido presentada por las compañías tecnológicas como una «buena noticia» y como un avance positivo para la sociedad, pero lo que las grandes corporaciones no mencionan son los perjuicios que está ocasionando en numerosos ámbitos. La irrupción de esta tecnología nos sitúa en un escenario que pretende ser un espacio abierto de múltiples oportunidades, pero este panorama de aparente entusiasmo es solo un espejismo que desdibuja el auténtico carácter opresivo e invasor de la industria de la inteligencia artificial generativa.

🔴 LOS PERJUICIOS DE LA IA GENERATIVA

En el ámbito laboral, en los años 2023-2024 se estimaba que el 80% de los profesionales perderían, como mínimo, un 10% de su actividad debido a la automatización; y un 20% verían como la IA generativa realizaría, al menos, el 50% de sus tareas. Aunque desde entonces se ha descrito a la IA como un gran motor económico, lo cierto es que pone en riesgo millones de empleos, pudiendo causar alrededor del 30% del desempleo en todo el mundo. Si bien los informes pronosticaban a futuro, durante estos años hemos constatado que la reducción de tareas y la sustitución de trabajadores por IA generativa no ha cesado desde su irrupción, con miles de despidos colectivos en todo el mundo. Al contrario de lo que su campaña publicitaria proclama, no fue desarrollada para asistir en tareas manuales complejas, repetitivas, pesadas o peligrosas, sino para sustituir, a medio y largo plazo, a los trabajadores cualificados que desempeñan tareas de altas capacidades cognitivas, intelectuales y creativas.

Los actuales modelos comerciales de IA generativa fueron desarrollados vulnerando el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) de millones de profesionales —y ciudadanos— que no dieron su consentimiento explícito para que sus obras y/o sus datos privados formaran parte del entrenamiento de estos modelos generativos. Como trabajadores del ámbito creativo/cultural nos sentimos despojados de nuestro poder de elección, forzados a abastecer a sistemas que atentan contra nuestros derechos y libertades desde mediados de 2021.

Actualmente, hay más de 100 procesos judiciales en curso contra las principales compañías tecnológicas detrás de modelos como ChatGPT, Dall-E, SORA, Midjourney, Stable Diffusion, Runway, Suno, Image de Google, Flux, Adobe Firefly o LeonardoAI, entre otros muchos, cuyos conjuntos de datos son fruto del robo, del lavado de datos y de la explotación masiva de obras protegidas por derechos de autor, reconocidos en el punto 2 del artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

► La implementación de la IA generativa en el ámbito educativo tiene un efecto cognitivo adverso: reduce la actividad cerebral y limita las capacidades de aprendizaje. Un estudio del MIT revela que, al usarla, la conectividad cerebral disminuye hasta un 55%. Exponer a los menores a esta tecnología es nocivo para su desarrollo, pero su uso en las aulas, y fuera de ellas, se vuelve más peligroso porque la mayoría de los servicios generativos fueron entrenados con contenido CSAM (material de abuso sexual contra niños y adolescentes), según un estudio del Observatorio de Internet de Stanford. Si bien posteriormente se declaró que este material había sido retirado del conjunto de datos, sabemos que estos sistemas incorporan toda la información sin posibilidad de eliminarla, de acuerdo con los expertos.

Además, la incorporación de esta tecnología fomenta el desinterés por el aprendizaje y el desarrollo de habilidades creativas, así como de cualquier aptitud que pueda ser emulada y generada a través de estos sistemas de computación probabilísticos que anulan el proceso creativo en pos de un resultado rápido y mediocre. Parece que el interés de las compañías tecnológicas y de los gobiernos para implementar modelos de IA generativa en las aulas —desde los niveles más básicos— respondería a un propósito: cercenar el pensamiento crítico de la sociedad para poder manipularla fácilmente y sin resistencia alguna, de acuerdo a diferentes expertos de diversas áreas profesionales.

► A nivel social, depender de estos servicios para realizar cualquier tarea es contraproducente porque la IA generativa reproduce los sesgos y los prejuicios de la sociedad y de quienes la han desarrollado, reforzando estereotipos y generando desinformación que perjudica, en mayor medida, a los colectivos más vulnerables y a las mujeres. Esta tecnología no solo «alucina» y arroja información errónea, también ha sido programada para facilitar la difusión de una ideología determinada que se aleja de la defensa de los derechos humanos.

El desarrollo y el uso de esta tecnología conlleva graves conflictos de seguridad y privacidad porque los conjuntos de datos no solo contienen obras protegidas por derechos de autor, sino que también incluyen datos biométricos, informes médicos y otros registros privados y sensibles de millones de ciudadanos que no dieron su consentimiento. Toda esta información puede ser usada —y ya ha sido utilizada— para generar deepfakes o contenido de índole sexual, entre otras formas de abuso, fraude, engaño y perjuicio al derecho al honor, la intimidad y la propia imagen.

Pero además, el impacto en el ámbito social y cívico va de la mano de la obsesión por el control de las Big Tech que se convierte en vigilancia masiva con los sistemas de reconocimiento facial que realizan perfiles de las «tendencias» de las personas, incluyendo movimientos en tiempo real e información financiera. Por citar un ejemplo, Palantir es la empresa tecnológica que más contratos ha firmado con diversos países del mundo para gestionar información policial, militar, gubernamental o del sistema sanitario, y que apuesta por la vigilancia masiva y el control de datos privados. No es protección, es otra vulneración de la privacidad.

Su impacto medioambiental es también especialmente preocupante porque la industria tecnológica de la inteligencia artificial, como industria extractivista, no se limita solo a engullir datos alojados en Internet, sino que también agota recursos naturales para poder saciar la elevada demanda energética e hídrica que necesitan los centros de datos para funcionar, así como las fases de entrenamiento de estos modelos y el uso —masivo— de los mismos. Este derroche es inadmisible en el contexto de crisis climática en el que nos encontramos a escala global.

Un reciente informe de la Unesco advierte de que el auge de la inteligencia artificial está aumentando significativamente la presión sobre los sistemas energéticos globales. Goldman Sachs señala que los servidores de IA consumieron 195 teravatios-hora (TWh) de electricidad en 2022, una cifra comparable al consumo energético anual de 18 millones de hogares. Las previsiones indican que esta demanda podría alcanzar los 500 TWh para el año 2027, el equivalente a las necesidades eléctricas de 46 millones de hogares. Noman Bashir, informático de impacto climático del MIT, prevé que las demandas de electricidad de la inteligencia artificial generativa serán las dominantes, ya que estos modelos se están volviendo omnipresentes en la mayor parte de aplicaciones, por consiguiente, la electricidad requerida aumentará a medida que los nuevos modelos se vuelvan más grandes y complejos. Se debe tener en cuenta que los modelos de IA generativa tienen una vida útil bastante corta porque las compañías lanzan nuevas versiones cada pocas semanas, por lo que la energía empleada para entrenar versiones anteriores se desperdicia. La tendencia, hasta el momento, ha sido desarrollar modelos que suelen tener más parámetros —y mayor consumo— que sus predecesores.

 

 

🔵 NUESTRA LABOR

Redactamos nuestro manifiesto a finales de 2022 con la finalidad de acercar propuestas regulatorias para ponerlas a disposición de las autoridades correspondientes. En aquel momento, sentíamos que si se actuaba con la celeridad necesaria, se podría contener la situación a tiempo. Sin embargo, desde entonces hemos presenciado cómo los Estados están entregando derechos, recursos y territorios a una industria que los compra en nombre del progreso y a cambio de promesas, irrealizables en la mayoría de los casos, de eficiencia, productividad y prosperidad para todos.

Después de los años transcurridos, y tras numerosos encuentros con diferentes autoridades, organismos, ministerios, entidades, instituciones y partidos políticos, llegamos a la conclusión de que una regulación, en el contexto actual, es totalmente ineficiente, ya que regular sobre modelos desarrollados de manera ilícita solo legitimará la violación sistemática de las leyes y derechos que quebrantan con su funcionamiento. Un uso ético, crítico y responsable de la IA generativa no es posible con los actuales modelos comerciales, por eso es crucial la destrucción de sus conjuntos de datos si la aspiración a escala global es desarrollar una tecnología legal, segura y confiable.

Asimismo, debemos ser conscientes de que la responsabilidad no recae únicamente en las tecnológicas que ejecutan estas prácticas abusivas o en los gobiernos que las permiten y las promueven a conveniencia, también existe responsabilidad individual al decidir usar cualquiera de estos servicios de IA generativa que tienen un impacto tan nocivo sobre tantos ámbitos que involucran la vida humana. Ignorar, negar o relativizar estos problemas traerá consecuencias que podrían ser irreversibles.

¡Firma la petición y apoya nuestras propuestas regulatorias para proteger los derechos laborales de los trabajadores y los derechos humanos frente a la IA generativa! Participa para que nuestra voz se escuche en lugar de adaptarnos pasivamente a esta nueva situación impuesta y dejar que impere la narrativa de las grandes corporaciones tecnológicas.

QUIÉNES SOMOS

Arte es Ética es un colectivo sin fines de lucro que surgió en 2022 a raíz de la irrupción de la IA generativa en el sector creativo. Está integrado por profesionales creativos y artistas visuales independientes (ilustradores, diseñadores gráficos y audiovisuales, fotógrafos, animadores, pintores, artistas 3D, entre otros) de Latinoamérica y España, cuyo principal objetivo es informar sobre cómo afecta la IA generativa en las diferentes disciplinas creativas y acercar esta información a los representantes políticos de los diferentes países de habla hispana para que establezcan normativas que protejan a las personas de las prácticas abusivas de las corporaciones tecnológicas.

Siguiendo este objetivo, hemos intervenido, asesorado y colaborado activamente en diferentes iniciativas en España, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Colombia, México, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y Japón.

 

 

Redacción: Nia Soler, ilustradora, artista visual y escritora. Representante del colectivo Arte es Ética en España.
Ilustración de portada: Axel González, artista visual. Representante del colectivo Arte es Ética en México.

 

 

Recordatorio importante: NO PONGAN DINERO EN CHANGE ORG. En su momento analizamos muchas opciones antes de lanzar el Manifiesto y ver la mejor forma de compartirlo y hacer el mayor ruido posible para que se le preste atención. Nos ayudan muchísimo compartiéndolo y firmando. Nada más. ¡Gracias!

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Arte es Ética • Artivismo y Autorías de Habla HispanaCreador de la peticiónArte es Ética es un colectivo sin fines de lucro integrado por profesionales creativos y artistas visuales independientes de Latinoamérica y España, cuyo principal objetivo es informar sobre cómo afecta la IA generativa a todos los sectores creativos.

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Firmantes recientes:
Vladimir Martins Rosa y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

La IA generativa ha sido presentada por las compañías tecnológicas como una «buena noticia» y como un avance positivo para la sociedad, pero lo que las grandes corporaciones no mencionan son los perjuicios que está ocasionando en numerosos ámbitos. La irrupción de esta tecnología nos sitúa en un escenario que pretende ser un espacio abierto de múltiples oportunidades, pero este panorama de aparente entusiasmo es solo un espejismo que desdibuja el auténtico carácter opresivo e invasor de la industria de la inteligencia artificial generativa.

🔴 LOS PERJUICIOS DE LA IA GENERATIVA

En el ámbito laboral, en los años 2023-2024 se estimaba que el 80% de los profesionales perderían, como mínimo, un 10% de su actividad debido a la automatización; y un 20% verían como la IA generativa realizaría, al menos, el 50% de sus tareas. Aunque desde entonces se ha descrito a la IA como un gran motor económico, lo cierto es que pone en riesgo millones de empleos, pudiendo causar alrededor del 30% del desempleo en todo el mundo. Si bien los informes pronosticaban a futuro, durante estos años hemos constatado que la reducción de tareas y la sustitución de trabajadores por IA generativa no ha cesado desde su irrupción, con miles de despidos colectivos en todo el mundo. Al contrario de lo que su campaña publicitaria proclama, no fue desarrollada para asistir en tareas manuales complejas, repetitivas, pesadas o peligrosas, sino para sustituir, a medio y largo plazo, a los trabajadores cualificados que desempeñan tareas de altas capacidades cognitivas, intelectuales y creativas.

Los actuales modelos comerciales de IA generativa fueron desarrollados vulnerando el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) de millones de profesionales —y ciudadanos— que no dieron su consentimiento explícito para que sus obras y/o sus datos privados formaran parte del entrenamiento de estos modelos generativos. Como trabajadores del ámbito creativo/cultural nos sentimos despojados de nuestro poder de elección, forzados a abastecer a sistemas que atentan contra nuestros derechos y libertades desde mediados de 2021.

Actualmente, hay más de 100 procesos judiciales en curso contra las principales compañías tecnológicas detrás de modelos como ChatGPT, Dall-E, SORA, Midjourney, Stable Diffusion, Runway, Suno, Image de Google, Flux, Adobe Firefly o LeonardoAI, entre otros muchos, cuyos conjuntos de datos son fruto del robo, del lavado de datos y de la explotación masiva de obras protegidas por derechos de autor, reconocidos en el punto 2 del artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

► La implementación de la IA generativa en el ámbito educativo tiene un efecto cognitivo adverso: reduce la actividad cerebral y limita las capacidades de aprendizaje. Un estudio del MIT revela que, al usarla, la conectividad cerebral disminuye hasta un 55%. Exponer a los menores a esta tecnología es nocivo para su desarrollo, pero su uso en las aulas, y fuera de ellas, se vuelve más peligroso porque la mayoría de los servicios generativos fueron entrenados con contenido CSAM (material de abuso sexual contra niños y adolescentes), según un estudio del Observatorio de Internet de Stanford. Si bien posteriormente se declaró que este material había sido retirado del conjunto de datos, sabemos que estos sistemas incorporan toda la información sin posibilidad de eliminarla, de acuerdo con los expertos.

Además, la incorporación de esta tecnología fomenta el desinterés por el aprendizaje y el desarrollo de habilidades creativas, así como de cualquier aptitud que pueda ser emulada y generada a través de estos sistemas de computación probabilísticos que anulan el proceso creativo en pos de un resultado rápido y mediocre. Parece que el interés de las compañías tecnológicas y de los gobiernos para implementar modelos de IA generativa en las aulas —desde los niveles más básicos— respondería a un propósito: cercenar el pensamiento crítico de la sociedad para poder manipularla fácilmente y sin resistencia alguna, de acuerdo a diferentes expertos de diversas áreas profesionales.

► A nivel social, depender de estos servicios para realizar cualquier tarea es contraproducente porque la IA generativa reproduce los sesgos y los prejuicios de la sociedad y de quienes la han desarrollado, reforzando estereotipos y generando desinformación que perjudica, en mayor medida, a los colectivos más vulnerables y a las mujeres. Esta tecnología no solo «alucina» y arroja información errónea, también ha sido programada para facilitar la difusión de una ideología determinada que se aleja de la defensa de los derechos humanos.

El desarrollo y el uso de esta tecnología conlleva graves conflictos de seguridad y privacidad porque los conjuntos de datos no solo contienen obras protegidas por derechos de autor, sino que también incluyen datos biométricos, informes médicos y otros registros privados y sensibles de millones de ciudadanos que no dieron su consentimiento. Toda esta información puede ser usada —y ya ha sido utilizada— para generar deepfakes o contenido de índole sexual, entre otras formas de abuso, fraude, engaño y perjuicio al derecho al honor, la intimidad y la propia imagen.

Pero además, el impacto en el ámbito social y cívico va de la mano de la obsesión por el control de las Big Tech que se convierte en vigilancia masiva con los sistemas de reconocimiento facial que realizan perfiles de las «tendencias» de las personas, incluyendo movimientos en tiempo real e información financiera. Por citar un ejemplo, Palantir es la empresa tecnológica que más contratos ha firmado con diversos países del mundo para gestionar información policial, militar, gubernamental o del sistema sanitario, y que apuesta por la vigilancia masiva y el control de datos privados. No es protección, es otra vulneración de la privacidad.

Su impacto medioambiental es también especialmente preocupante porque la industria tecnológica de la inteligencia artificial, como industria extractivista, no se limita solo a engullir datos alojados en Internet, sino que también agota recursos naturales para poder saciar la elevada demanda energética e hídrica que necesitan los centros de datos para funcionar, así como las fases de entrenamiento de estos modelos y el uso —masivo— de los mismos. Este derroche es inadmisible en el contexto de crisis climática en el que nos encontramos a escala global.

Un reciente informe de la Unesco advierte de que el auge de la inteligencia artificial está aumentando significativamente la presión sobre los sistemas energéticos globales. Goldman Sachs señala que los servidores de IA consumieron 195 teravatios-hora (TWh) de electricidad en 2022, una cifra comparable al consumo energético anual de 18 millones de hogares. Las previsiones indican que esta demanda podría alcanzar los 500 TWh para el año 2027, el equivalente a las necesidades eléctricas de 46 millones de hogares. Noman Bashir, informático de impacto climático del MIT, prevé que las demandas de electricidad de la inteligencia artificial generativa serán las dominantes, ya que estos modelos se están volviendo omnipresentes en la mayor parte de aplicaciones, por consiguiente, la electricidad requerida aumentará a medida que los nuevos modelos se vuelvan más grandes y complejos. Se debe tener en cuenta que los modelos de IA generativa tienen una vida útil bastante corta porque las compañías lanzan nuevas versiones cada pocas semanas, por lo que la energía empleada para entrenar versiones anteriores se desperdicia. La tendencia, hasta el momento, ha sido desarrollar modelos que suelen tener más parámetros —y mayor consumo— que sus predecesores.

 

 

🔵 NUESTRA LABOR

Redactamos nuestro manifiesto a finales de 2022 con la finalidad de acercar propuestas regulatorias para ponerlas a disposición de las autoridades correspondientes. En aquel momento, sentíamos que si se actuaba con la celeridad necesaria, se podría contener la situación a tiempo. Sin embargo, desde entonces hemos presenciado cómo los Estados están entregando derechos, recursos y territorios a una industria que los compra en nombre del progreso y a cambio de promesas, irrealizables en la mayoría de los casos, de eficiencia, productividad y prosperidad para todos.

Después de los años transcurridos, y tras numerosos encuentros con diferentes autoridades, organismos, ministerios, entidades, instituciones y partidos políticos, llegamos a la conclusión de que una regulación, en el contexto actual, es totalmente ineficiente, ya que regular sobre modelos desarrollados de manera ilícita solo legitimará la violación sistemática de las leyes y derechos que quebrantan con su funcionamiento. Un uso ético, crítico y responsable de la IA generativa no es posible con los actuales modelos comerciales, por eso es crucial la destrucción de sus conjuntos de datos si la aspiración a escala global es desarrollar una tecnología legal, segura y confiable.

Asimismo, debemos ser conscientes de que la responsabilidad no recae únicamente en las tecnológicas que ejecutan estas prácticas abusivas o en los gobiernos que las permiten y las promueven a conveniencia, también existe responsabilidad individual al decidir usar cualquiera de estos servicios de IA generativa que tienen un impacto tan nocivo sobre tantos ámbitos que involucran la vida humana. Ignorar, negar o relativizar estos problemas traerá consecuencias que podrían ser irreversibles.

¡Firma la petición y apoya nuestras propuestas regulatorias para proteger los derechos laborales de los trabajadores y los derechos humanos frente a la IA generativa! Participa para que nuestra voz se escuche en lugar de adaptarnos pasivamente a esta nueva situación impuesta y dejar que impere la narrativa de las grandes corporaciones tecnológicas.

QUIÉNES SOMOS

Arte es Ética es un colectivo sin fines de lucro que surgió en 2022 a raíz de la irrupción de la IA generativa en el sector creativo. Está integrado por profesionales creativos y artistas visuales independientes (ilustradores, diseñadores gráficos y audiovisuales, fotógrafos, animadores, pintores, artistas 3D, entre otros) de Latinoamérica y España, cuyo principal objetivo es informar sobre cómo afecta la IA generativa en las diferentes disciplinas creativas y acercar esta información a los representantes políticos de los diferentes países de habla hispana para que establezcan normativas que protejan a las personas de las prácticas abusivas de las corporaciones tecnológicas.

Siguiendo este objetivo, hemos intervenido, asesorado y colaborado activamente en diferentes iniciativas en España, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Colombia, México, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y Japón.

 

 

Redacción: Nia Soler, ilustradora, artista visual y escritora. Representante del colectivo Arte es Ética en España.
Ilustración de portada: Axel González, artista visual. Representante del colectivo Arte es Ética en México.

 

 

Recordatorio importante: NO PONGAN DINERO EN CHANGE ORG. En su momento analizamos muchas opciones antes de lanzar el Manifiesto y ver la mejor forma de compartirlo y hacer el mayor ruido posible para que se le preste atención. Nos ayudan muchísimo compartiéndolo y firmando. Nada más. ¡Gracias!

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Arte es Ética • Artivismo y Autorías de Habla HispanaCreador de la peticiónArte es Ética es un colectivo sin fines de lucro integrado por profesionales creativos y artistas visuales independientes de Latinoamérica y España, cuyo principal objetivo es informar sobre cómo afecta la IA generativa a todos los sectores creativos.

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