Pacificar el norte de África

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El problema

Durante décadas, España y Europa han respondido con pasividad a las continuas crisis, amenazas y provocaciones producidas en la frontera sur. Ceuta ha quedado repetidamente expuesta a entradas masivas, presiones diplomáticas y episodios de desestabilización que alteran la vida de sus ciudadanos y ponen a prueba la soberanía española.

La frontera de Europa no puede seguir pegada a las calles y viviendas de una ciudad. No es razonable que miles de ceutíes tengan que vivir sabiendo que una decisión tomada al otro lado de la valla puede transformar su ciudad en cuestión de horas.

Las declaraciones solemnes ya no bastan. Los acuerdos temporales ya no bastan. Entregar dinero a Marruecos para que hoy controle la frontera y mañana vuelva a abrirla tampoco basta.

Por ello proponemos una solución definitiva:

La creación de una Zona Europea de Pacificación y Seguridad en el norte de África
Esta zona abarcaría la franja septentrional situada frente al estrecho de Gibraltar, desde el entorno de Tánger hasta la costa mediterránea próxima a Ceuta, con la extensión exacta que determinen las autoridades militares y estratégicas europeas.

El territorio sería administrado inicialmente por España y por una autoridad europea conjunta, con el objetivo declarado de garantizar:

La protección permanente de Ceuta y del estrecho de Gibraltar.
La imposibilidad material de organizar nuevas concentraciones contra la frontera española.
La seguridad de las rutas marítimas entre el Atlántico y el Mediterráneo.
La neutralización de cualquier intento de utilizar población civil como instrumento de presión política.
La creación de una zona estable, desmilitarizada respecto de Marruecos y protegida por fuerzas europeas.
La defensa de las poblaciones locales frente al autoritarismo, la corrupción y el abandono institucional.
Una megabase europea frente a Ceuta
En el centro de esta zona se construiría la mayor instalación conjunta de defensa de la Unión Europea: una base terrestre, aérea, naval, logística y tecnológica capaz de controlar el estrecho y responder inmediatamente a cualquier amenaza.

La instalación incluiría:

Puerto militar de gran capacidad.
Aeródromo para aviación de transporte, vigilancia y defensa.
Centro europeo de radares y control marítimo.
Unidades permanentes españolas y de otros países europeos.
Hospital militar y centro de atención de emergencias.
Instalaciones de Frontex, Guardia Civil y fuerzas de reacción rápida.
Centro de vigilancia mediante satélites, drones y sensores.
Infraestructuras logísticas suficientes para mantener una operación prolongada.
Toda persona que pretendiera acceder a Ceuta desde el sur tendría que atravesar esta zona de seguridad y pasar controles europeos, alejando la frontera efectiva del núcleo urbano.

No se trataría de una conquista, sino de una pacificación
Durante demasiado tiempo se ha permitido que la palabra «soberanía» sirva como excusa para que determinados gobiernos hagan lo que quieran con sus vecinos y con su propia población.

La propuesta no buscaría someter a los habitantes del norte de África, sino liberarlos de un sistema autoritario y ofrecerles seguridad, infraestructuras, empleo y derechos europeos.

Los residentes legales de la zona conservarían sus viviendas y propiedades y podrían elegir entre:

Obtener un estatuto especial de ciudadanía europea.
Mantener su nacionalidad actual con residencia protegida.
Trasladarse voluntariamente al territorio restante de Marruecos con compensación económica.
El territorio quedaría sometido a una administración provisional hasta la celebración de un referéndum futuro sobre su incorporación a España, su integración directa en la Unión Europea o su constitución como región autónoma asociada.

Justicia para el Sáhara Occidental
Esta nueva estrategia europea debería ir acompañada del reconocimiento del derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.

Europa no puede condenar unas ocupaciones mientras acepta otras por conveniencia diplomática. La celebración de un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental constituiría una condición indispensable de cualquier acuerdo posterior con Marruecos.

España y Europa deben dejar de reaccionar y empezar a actuar
Cuando un país utiliza la frontera, la inmigración o las reclamaciones territoriales como instrumentos de presión, no puede esperar que la parte afectada se limite indefinidamente a emitir comunicados.

Ceuta no puede volver a quedar desbordada.

Europa no puede depender eternamente de que Marruecos decida colaborar.

El estrecho de Gibraltar no puede continuar condicionado por los intereses de un solo Gobierno.

La Zona Europea de Pacificación no sería solamente una franja de protección para Ceuta. Se convertiría en la frontera meridional del nuevo Escudo Europeo de Defensa Aérea y Antimisiles, una infraestructura imprescindible ante los tiempos convulsos que se avecinan.

Europa no puede continuar dependiendo de decisiones tomadas fuera del continente para proteger su espacio aéreo, sus ciudades, sus puertos y sus rutas comerciales. El estrecho de Gibraltar constituye una de las posiciones estratégicas más importantes del mundo y debe estar protegido como tal.

La nueva base albergaría una red integrada de vigilancia aérea y marítima, radares de alerta temprana, sistemas defensivos y lanzaderas antimisiles coordinadas con las instalaciones de España y del resto de los Estados miembros. Su función sería detectar y neutralizar cualquier amenaza dirigida contra Ceuta, la península ibérica o el territorio europeo.

No hablamos de unas instalaciones testimoniales ni de una pequeña guarnición fronteriza. Hablamos de levantar una defensa de tal magnitud que nadie pueda pensar, ni por un instante, que volver a desbordar la frontera, amenazar Ceuta o poner a prueba la voluntad europea tendrá un resultado favorable.

La defensa no comienza cuando la amenaza ya ha alcanzado nuestras ciudades. Comienza cuando queda completamente claro que cualquier intento será detectado, contenido y frustrado.

Esta infraestructura permitiría:

Convertir el estrecho de Gibraltar en la entrada más vigilada y protegida de Europa.
Integrar la defensa terrestre, naval, aérea y espacial de la frontera sur.
Disponer de sistemas permanentes de alerta y reacción inmediata.
Proteger las rutas marítimas esenciales entre el Atlántico y el Mediterráneo.
Garantizar que ninguna crisis fronteriza vuelva a coger desprevenidas a España y a Europa.
Demostrar que Ceuta no es una posición aislada, sino una pieza central de la seguridad continental.
La nueva frontera europea no sería una valla situada junto a las viviendas de los ceutíes. Sería un escudo defensivo de profundidad, respaldado por toda la capacidad política, tecnológica y militar de Europa.

Quien intente repetir los hechos recientes no encontrará una ciudad abandonada a su suerte. Encontrará delante de ella a Europa entera.

Pedimos al Gobierno de España que presente formalmente ante las instituciones europeas un Plan de Pacificación del Norte de África, estudie la creación de una zona europea de seguridad y comience los trabajos necesarios para construir una gran base permanente frente a Ceuta.

Durante años nos han preguntado qué haríamos ante la siguiente provocación.

Esta es nuestra respuesta:

La frontera ya no estará junto a Ceuta. Ceuta quedará en el interior de una Europa segura. No es una militarización. Es arquitectura de la tranquilidad

Firma esta petición para exigir una solución definitiva.

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