EL CASO CHEMISE-JOSÉ FIGUERES Vs. HERMANOS ROMERO


Extraído del Libro de los Hermanos Romero (1993)
Cuando, en el último tercio del año noventa, maduramos la idea de escribir un libro sobre crímenes irresolutos e iniciamos los escarceos de una investigación en tal sentido, debimos intuir que, con ello, estaríamos sacando de su estado letárgico a fuerzas muy poderosas que, en su tiempo, se confabularon para cometer actos graves. Sólo la ingenuidad, consustancial al modo de vida de los costarricenses, pudo privarnos de advertir el peligro tan inminente que se nos avecinaba. Y es que era lógico y normal que ello sucediera, ya que investigar crímenes como el de los cubanos de los venezolanos Nelson y Freddy Sequeira, del Coronel John Ávila, del Comandante sandinista Javier, de Oscar Torres Quirós, de los hijos de dos expresidentes, incluyendo veintisiete “muertes extrañas” y las masacres de Alajuelita y del psicópata de todos conocido, implicaba casi un suicidio.
Nunca estuvo dentro de nuestro ánimo mortificar a persona alguna ni dañar honras ajenas.
Mucho menos el frenar las incipientes aspiraciones políticas de José Figueres Olsen.
Fue un acto terrorista ejecutado, en nuestra contra, lo que nos movió a enfilar la investigación y el futuro libro hacia un sentido determinado. Fue la acción improvisada y desaforada de un imprudente y precoz litigante lo que provocó la publicación de nuestro libro.
No medió para nada, en tal circunstancia, colaboración o ayuda alguna del periódico La Nación, como malévolamente afirman el señor Figueres y sus acólitos.
Recurre el señor Figueres y su corifeos al \ remanido argumento de que somos los “autores materiales” del libro El caso Chemise,
que fuimos financiados por alguien que no tienen la valentía de nombrar, que La Nación está detrás de nosotros y que, Figueres, ya aclaró, y lo denunciamos varias veces, su participación en el referido caso del que nunca fue imputado o sospechoso por lo que no puede renunciar a la prescripción.
Aquí cabe mencionar que lo importante, para la vida democrática de Costa Rica, no es si los Romero fuimos financiados.
Menos importante es quién podría estar detrás de la confección
y publicación del libro. Ante Dios y ante la Patria, afirmamos
que nadie nos ha financiado y que no somos títeres de ningún
político. Lo que sí es importante y es lo que debe aclararse es
si José María Figueres incurrió en los actos en que se le involucra. Esto es lo único que importa, ya que no podría admitirse que una persona con cuestionamientos tan serios pueda ocupar la Presidencia de la República. El señor Figueres, bien asesorado, se sale por la tangente y evade discutir el asunto, dirigiendola atención hacia los aspectos del financiamiento, de la “campaña sucia”, de los montajes y patrañas, que es lo que nuestro pueblo llama coger el rábano por las hojas o andarse por las ramas. Incurre en falsedad el señor Figueres cuando afirma que él viene aclarando, en diversos foros e intervenciones por televisión, radio y periódicos, los hechos del caso Chemise. Don José María nunca se ha referido a los hechos en sí. Ha pretendido atribuir todo ello a falsedades insertadas en nuestro libro, pero ha omitido, deliberadamente, reconocer que hechos tales como la detención de Orozco Solís, su estadía en prisión, su enfrentamiento en las celdas con Orozco (Chemise), son hechos demostrados que constan en expedientes judiciales y legislativos. Ha omitido que el mayor Álvarez y él, entonces y aún teniente, sacaron de la detención al señor Orozco y se lo llevaron en el vehículo placas 30656, marca Chevy Nova y que éste fue el último momento en que se vio con vida a Chemise.
Que éste apareció su cadáver cuatro días después y que la
causa de la muerte fue homicida, revelando los informes técnicos policiales que había sido asesinado, por la espalda, con múltiples balazos percutidos por un arma de “uso restringido del gobierno”. Ha omitido explicar que todo ello consta en esos expedientes y que no es un invento de los Romero. Ha omitido explicar que tanto el mayor Álvarez como él teniente Figueres figuraron como “sospechosos” del hecho, por lo que se les recibió en el Juzgado Penal “declaración sin juramento”.
Ha omitido, además, indicar que la prueba de descargo que
ofrecieron, nunca se evacuó y que hubo una obstrucción total de las autoridades superiores a la investigación, la que incluyó hasta la separación del Jefe de homicidios de la DIC que tenía a su cargo la investigación. Todos estos hechos, aunados a muchísimos otros, constantes en expedientes oficiales, nos ofrecen una nebulosa total sobre lo acontecido e indican que sí hay mucho que aclarar. En las denuncias que presentamos ofrecimos pruebas abundantes y era ahí, en el proceso judicial por el Homicidio de José Joaquín Orozco Solís, (Exped.739-76), en donde se debían haber evacuado y en donde el señor Figueres, renunciando a la prescripción de acción penal, debía aclarar su participación en los hechos.
El señor Figueres optó por otra alternativa que no aclaraba nada: inundó los tribunales de denuncias en nuestra contra. En todas ellas, los jueces han declinado las pruebas sobre el homicidio, ya que en ellas no se está conociendo aquel hecho. Ello lo ha omitido decir el teniente Figueres. Por el contrario repite y miente al decir que, en esos juicios se va a aclarar su inocencia.
Miente don José María cuando afirma que el Juzgado Cuarto
Penal nos rechaza las pruebas referentes a las investigaciones
de la CIA, del DEA y a lo publicado en La Nación y en el
Washington Post. En resolución del 19 de mayo de 1991, el
Juez nos admite las publicaciones y nos indica que, por ser un
juicio de carácter privado, nos corresponde a nosotros traer las
pruebas al proceso, que es lo que vamos a hacer.
Oculta don José María que nosotros fuimos sobreseídos por
la publicación del libro El caso Chemise, sentencia firme confirmada por el Tribunal Superior Cuarto Penal de San José, por lo que, con carácter de cosa juzgada, quedó claro que nuestro libro no contenía ofensas y que el señor Figueres no pudo demostrar que los hechos ahí narrados fueran falsos.
Oculta don José María que, con esa resolución, tenemos ganados, por cosa juzgada, los juicios que, por injurias y calumnias, se tramitan en el Juzgado Cuarto Penal de San José. O sea, oculta que él, entonces no va a aclarar nada.
Por lo expuesto, debe quedar claro a los costarricenses, al señor Figueres y a sus escuderos que sí hay mucho que aclarar.
Fin de la nota,
http://repositorio.sibdi.ucr.ac.cr:8080/jspui/bitstream/123456789/7991/1/FOJM0012.pdf