Declaración de Quintero y Puchuncaví (Diciembre 2014 actualizada en Septiembre 2018)

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La Contaminación del Medioambiente por Tóxicos de origen industrial es una amenaza más para la Salud y la Vida de los Seres Humanos, tal como los terremotos, los tsunamis, los aluviones, las erupciones volcánicas o la guerra. De hecho, desde un punto de vista médico-sanitario, produce un Desastre Tecnológico caracterizado por breves períodos de Crisis, con sus respectivas alarmas, respuestas y rehabilitaciones tempranas, seguidos de largos períodos de Inter-Crisis con sus respectivas negaciones, manipulaciones y complicidades pasivas.

Una vez demostrada y reconocida la presencia de diversos Tóxicos de origen industrial en el Medioambiente de Seres Humanos expuestos a enfermarse o morir por el solo hecho de habitar la creciente Zona Saturada contigua a nuestra Bahía de Quintero y Puchuncaví, desde un enfoque de Protección Civil Sanitaria lamentablemente no es posible mitigar ese riesgo de Desastre Tecnológico. Toda Mitigación busca reducir el riesgo de Desastre, por la vía de afectar la Vulnerabilidad de las Comunidades expuestas; pues bien, NO existe todavía la Tecnología necesaria para reducir la Vulnerabilidad Biológica del Cuerpo Humano a sufrir daño y perder Años de Vida Saludable a causa de Intoxicaciones Agudas y Crónicas, contrarrestando una Amenaza presente en su Medioambiente.

El Estado de Chile adoptó e implementó la decisión estratégica y geopolítica de instalar y desarrollar en la Bahía de Quintero y Puchuncaví (Litoral Norte de la V Región de Valparaíso) un gaseoducto, un oleoducto, un puerto de carga y un denso parque industrial (17 empresas) cuya operación es crítica para la Gran Minería y la Seguridad Energética de la Zona Central del país, razón por la cual agregó a través de la Fuerza Aérea de Chile un Regimiento de Artillería Antiaérea con Fuerzas Especiales y la Pista de Aterrizaje Alternativa al Aeropuerto de Santiago. Se trata, entonces, de un complejo industrial, portuario y militar que evidentemente opera bajo la protección y complicidad pasiva del Estado de Chile. Por eso no hay siquiera un Laboratorio Toxicológico de Referencia Regional que permita a los Médicos de Atención Primaria estudiar o derivar Intoxicaciones Agudas y Crónicas.

En efecto, al riesgo de Desastre Tecnológico por Contaminación Industrial se suman los riesgos médico-sanitarios asociados a un eventual Accidente de Navegación y Derrame de Hidrocarburos, Accidente de Tránsito y Derrame de Ácido Sulfúrico, Explosión del Combustible e Incendio Químico, Accidente Aéreo y Trauma con Múltiples Víctimas, o Conflicto Bélico con Blancos Estratégicos en medio de Comunidades Civiles, entre otros. Desde hace muchos años existe una concentración inaceptable de riesgos en ese Territorio Saturado, que se ha hecho conocido como "Zona de Sacrificio", pero el único riesgo NO mitigable, continuo, silencioso e invisible ha sido la Contaminación Industrial. El Plan Blanco del Hospital de Quintero para reducir el Riesgo de Desastre con un enfoque de Protección Civil Sanitaria, debería hacerse cargo de prever peores escenarios y preparar respuestas adecuadas para la eventual materialización de cada una de las amenazas y vulnerabilidades antes señaladas; pero, precisamente en el caso de la Contaminación Industrial, debería admitir sólo dos opciones de supresión del riesgo de Desastre -y ambas son responsabilidades / atribuciones exclusivas del Poder Ejecutivo del Estado-: mover las Industrias o mover las Comunidades, pero separarlas de ahora en adelante.


¿Por qué el Estado de Chile tolera que dos Comunidades (Quintero y Puchuncaví) sean sacrificadas junto con el Ecosistema de un Territorio oficialmente declarado Zona Saturada, normalizando una situación de "Zona de Sacrificio (Humano)"?

Muy simple: El Estado abandona la Protección Civil Sanitaria de las Comunidades de Quintero y Puchuncaví y normaliza el Sacrificio Humano de sus habitantes (como si fuera parte del precio medioambiental que algunos están dispuestos a tolerar a cambio de un desarrollo económico no sostenible pero económicamente viable en nuestra generación), dado que los Ciudadanos no exigimos nuestra propia erradicación, sino por el contrario, asumimos la defensa del Ecosistema encadenándonos a su destino: luchando contra el modelo económico que lo destruye y criticando al mundo político que lo ignora, sin priorizar la Salud y la Vida de los Seres Humanos.

Ciertos grupos de interés están buscando modernizar los estándares y prácticas del Estado de Chile y de las Empresas Privadas a partir del trabajo comunitario y la opinión pública sobre Quintero y Puchuncaví, como un logro de la Sociedad Civil, sin importarles que el precio de ese desarrollo sostenible lo tendrán que pagar Ciudadanos transformados en rehenes que seguirán arriesgando su Salud y su Vida durante todo el tiempo que nos tome llevar a cabo un Cambio Cultural como país. Se equivocan, pues NO es sólo un problema de vulneración sistemática de Derechos Humanos: se trata de una Vulnerabilidad Biológica que a nivel individual puede provocar Enfermedad y Muerte en pocas Familias a la vez, las cuales seguramente irán abandonando paulatinamente la "Zona de Sacrificio (Humano)".

¿Por qué mejor no negociar la erradicación de las Comunidades de Quintero y Puchuncaví, vale decir, la supresión total del riesgo médico-sanitario de Desastre Tecnológico por Contaminación Industrial para todas las Familias de ambas Comunidades, o a lo menos, sólo para aquéllas que no estén dispuestas a aceptar una Calidad de Vida y una Matriz de Riesgos más propios de un Campamento de Faena que de un Balneario Turístico?.

Desde Diciembre de 2014, la Declaración de Quintero y Puchuncaví nos está recordando que, desde un enfoque de Protección Civil Sanitaria, o se mueven las Industrias o se mueven las Comunidades. Fundación DESINFLÁMATE para la Medicina Social, a través de su Observatorio de la Realidad Médico-Social Chilena, recomienda a estas Comunidades no ir más al sacrificio humano, sino negociar los términos y plazos de su propia erradicación desde una zona saturada de tóxicos... una zona de desastre tecnológico sin protección civil sanitaria... zona de guerra con daños colaterales y víctimas civiles, susbsistiendo por supuesto la obligación constitucional del Estado de Chile respecto de la prevención primaria (riesgo aceptable de exposición) y secundaria (estudio y diagnóstico precoz) de Intoxicaciones Agudas y Crónicas por Tóxicos industriales en todo habitante (trabajador / ciudadano) de Quintero y Puchuncaví, tal como en el resto de Chile.

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