

¡Noreste sin fracking! El agua vale más que el gas.
La causa
¡No al fracking en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas! El agua vale más que el gas.
Soy originaria del norte de México y hoy levanto la voz porque nuestra tierra, nuestra agua y nuestra salud están en riesgo.
De acuerdo con información publicada por Reuters, el Gobierno federal analiza autorizar proyectos piloto de fracking en el noreste del país, en las cuencas de Sabinas–Burro–Picachos y Burgos, regiones que abarcan Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas y que abastecen de agua a millones de personas. Si reciben la aprobación final, podrían comenzar a partir de septiembre de este 2026, abriendo la puerta a una expansión de esta actividad en México.
¿Qué es el fracking?
El fracking o fracturación hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo atrapados a miles de metros bajo tierra.
Para lograrlo, se perfora un pozo y se inyectan millones de litros de agua, arena y una mezcla de aditivos químicos a muy alta presión para fracturar la roca y liberar el gas.
Parte de esa agua regresa a la superficie convertida en agua contaminada, donde puede contener hidrocarburos, metales pesados, sales y sustancias peligrosas. Entre los compuestos utilizados o detectados en operaciones de fracking se encuentran algunos reconocidos como cancerígenos para los seres humanos, como el benceno, además de otros contaminantes que requieren un manejo especializado.
¿Por qué nos preocupa?
Porque el agua no tiene reemplazo.
El agua no conoce fronteras municipales ni estatales: lo que ocurra en una parte de una cuenca puede afectar a toda una región. Los acuíferos, las corrientes subterráneas y los ríos están conectados. Si una parte de una cuenca hidrológica resulta afectada, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá del lugar donde se perfora un pozo, alcanzando ciudades, comunidades rurales, agricultores, ganaderos y millones de personas que dependen de ella.
En el noreste de México ya hemos vivido sequías históricas y escasez de agua. No podemos aceptar que se expanda una actividad que implica riesgos para un recurso del que dependemos todos.
Diversos estudios y organismos públicos han documentado que el fracking puede asociarse con contaminación del agua, fugas de metano, generación de grandes volúmenes de agua residual y un aumento de la actividad sísmica en algunas zonas donde se practica intensivamente.
Aunque se ha propuesto utilizar agua de mar en algunos proyectos, esa medida no elimina los riesgos relacionados con el manejo del agua residual, la integridad de los pozos, las emisiones ni los posibles impactos sobre el territorio.
Incluso el comité de expertos convocado por el propio Gobierno concluyó que la cuenca de Tampico–Misantla no debería ser sometida a fracking por sus riesgos sociales y ambientales. Si una de las cuencas con mayor potencial fue considerada demasiado riesgosa, pedimos que no se autoricen proyectos piloto en ninguna otra cuenca del noreste de México.
Aprendamos de lo que ya ocurrió.
Texas, especialmente la formación Eagle Ford, se convirtió en una de las regiones con mayor desarrollo de fracking del mundo. Ese crecimiento también ha traído desafíos ampliamente documentados, como un enorme consumo de agua, grandes volúmenes de agua residual, emisiones de metano, derrames y conflictos ambientales y de salud pública.
No queremos que el noreste de México siga ese mismo camino.
Exigimos:
Que se suspenda cualquier actividad relacionada con la exploración y extracción de gas mediante fracturación hidráulica (“fracking”) en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y que no se autoricen nuevos proyectos piloto de esta técnica en la región noreste de México.
Prohibición definitiva de esta técnica a nivel nacional.
Protección efectiva de las cuencas, acuíferos, ríos y comunidades que dependen de ellas.
Exigimos que cualquier decisión sobre el fracking considere sus posibles impactos en toda la cuenca hidrológica, incluidos sus acuíferos, ríos y cuerpos de agua, y no únicamente en el sitio donde se pretendan instalar los pozos.
Transparencia total y acceso público a toda la información sobre el fracking realizado en el pasado y sobre los estudios, proyectos, evaluaciones y decisiones que actualmente se están llevando a cabo o considerando.
Que todos los mexicanos seamos informados, escuchados y consultados antes de autorizar cualquier proyecto de fracking, porque el agua es un bien común y sus posibles impactos no se limitan al lugar donde se perforan los pozos.
Que la protección del agua, la salud y el medio ambiente esté por encima de cualquier interés económico.
El agua vale más que el gas.
Sin agua no hay vida.
Sin agua no hay alimentos.
Sin agua no hay futuro.
Firma esta petición y ayúdanos a proteger el noreste de México antes de que sea demasiado tarde.

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La causa
¡No al fracking en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas! El agua vale más que el gas.
Soy originaria del norte de México y hoy levanto la voz porque nuestra tierra, nuestra agua y nuestra salud están en riesgo.
De acuerdo con información publicada por Reuters, el Gobierno federal analiza autorizar proyectos piloto de fracking en el noreste del país, en las cuencas de Sabinas–Burro–Picachos y Burgos, regiones que abarcan Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas y que abastecen de agua a millones de personas. Si reciben la aprobación final, podrían comenzar a partir de septiembre de este 2026, abriendo la puerta a una expansión de esta actividad en México.
¿Qué es el fracking?
El fracking o fracturación hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo atrapados a miles de metros bajo tierra.
Para lograrlo, se perfora un pozo y se inyectan millones de litros de agua, arena y una mezcla de aditivos químicos a muy alta presión para fracturar la roca y liberar el gas.
Parte de esa agua regresa a la superficie convertida en agua contaminada, donde puede contener hidrocarburos, metales pesados, sales y sustancias peligrosas. Entre los compuestos utilizados o detectados en operaciones de fracking se encuentran algunos reconocidos como cancerígenos para los seres humanos, como el benceno, además de otros contaminantes que requieren un manejo especializado.
¿Por qué nos preocupa?
Porque el agua no tiene reemplazo.
El agua no conoce fronteras municipales ni estatales: lo que ocurra en una parte de una cuenca puede afectar a toda una región. Los acuíferos, las corrientes subterráneas y los ríos están conectados. Si una parte de una cuenca hidrológica resulta afectada, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá del lugar donde se perfora un pozo, alcanzando ciudades, comunidades rurales, agricultores, ganaderos y millones de personas que dependen de ella.
En el noreste de México ya hemos vivido sequías históricas y escasez de agua. No podemos aceptar que se expanda una actividad que implica riesgos para un recurso del que dependemos todos.
Diversos estudios y organismos públicos han documentado que el fracking puede asociarse con contaminación del agua, fugas de metano, generación de grandes volúmenes de agua residual y un aumento de la actividad sísmica en algunas zonas donde se practica intensivamente.
Aunque se ha propuesto utilizar agua de mar en algunos proyectos, esa medida no elimina los riesgos relacionados con el manejo del agua residual, la integridad de los pozos, las emisiones ni los posibles impactos sobre el territorio.
Incluso el comité de expertos convocado por el propio Gobierno concluyó que la cuenca de Tampico–Misantla no debería ser sometida a fracking por sus riesgos sociales y ambientales. Si una de las cuencas con mayor potencial fue considerada demasiado riesgosa, pedimos que no se autoricen proyectos piloto en ninguna otra cuenca del noreste de México.
Aprendamos de lo que ya ocurrió.
Texas, especialmente la formación Eagle Ford, se convirtió en una de las regiones con mayor desarrollo de fracking del mundo. Ese crecimiento también ha traído desafíos ampliamente documentados, como un enorme consumo de agua, grandes volúmenes de agua residual, emisiones de metano, derrames y conflictos ambientales y de salud pública.
No queremos que el noreste de México siga ese mismo camino.
Exigimos:
Que se suspenda cualquier actividad relacionada con la exploración y extracción de gas mediante fracturación hidráulica (“fracking”) en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y que no se autoricen nuevos proyectos piloto de esta técnica en la región noreste de México.
Prohibición definitiva de esta técnica a nivel nacional.
Protección efectiva de las cuencas, acuíferos, ríos y comunidades que dependen de ellas.
Exigimos que cualquier decisión sobre el fracking considere sus posibles impactos en toda la cuenca hidrológica, incluidos sus acuíferos, ríos y cuerpos de agua, y no únicamente en el sitio donde se pretendan instalar los pozos.
Transparencia total y acceso público a toda la información sobre el fracking realizado en el pasado y sobre los estudios, proyectos, evaluaciones y decisiones que actualmente se están llevando a cabo o considerando.
Que todos los mexicanos seamos informados, escuchados y consultados antes de autorizar cualquier proyecto de fracking, porque el agua es un bien común y sus posibles impactos no se limitan al lugar donde se perforan los pozos.
Que la protección del agua, la salud y el medio ambiente esté por encima de cualquier interés económico.
El agua vale más que el gas.
Sin agua no hay vida.
Sin agua no hay alimentos.
Sin agua no hay futuro.
Firma esta petición y ayúdanos a proteger el noreste de México antes de que sea demasiado tarde.

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Petición creada en 7 de agosto de 2026