No nos tengáis separados más tiempo: un visado para mi marido Ahmed


No nos tengáis separados más tiempo: un visado para mi marido Ahmed
El problema
La primera vez que pisé España, tenía solo 4 años. Llegué a Cádiz gracias a una asociación de amigos del pueblo saharaui, que consiguieron que pudiera viajar junto a un grupo de niños saharauis enfermos dentro del programa “vacaciones en paz”. Dicho programa, consistía en poder traer a niños/as con dificultades para ser acogidos por familias españolas durante el tratamiento medico. En mi caso, vine porque me habían administrado una vacuna en mal estado que me derivó en polio y que no se podia tratar dentro de los campamentos. Con mi familia de acogida vivi casi 17 años. Más tarde, me independicé. En 2012 obtuve la nacionalidad española y años después, me trasladé al Pais Vasco donde completé mis estudios como educadora social.
Siempre que he podido he regresado a los campamentos saharauis para ayudar en la medida de lo posible tanto a mi familia biológica com a mis amistades. Por ello en 2012 creé un grupo de voluntariado con estudiantes de educación social pertenecientes a la Universidad del País Vasco donde cada verano íbamos a los campamentos para hacer actividades lúdicas y deportivas con los menores, así como para realizar un trabajo en equipo con las diferentes instituciones sociales. En uno de los viajes en 2016, conocí al que hoy es mi marido Ahmed, que vino como traductor en representación de la juventud saharaui
En 2018 nos casamos y desde entonces hemos intentado vivir juntos en España, como querría cualquier matrimonio. Él tiene la nacionalidad saharaui- argelina, nacionalidad que requiere de unos tramites para poder casarnos por la via legal. Por ello inicié un expediente de capacidad matrimonial en los Juzgados de Vitoria. Meses después me citaron para la entrevista y me pidieron que llevase una testigo, pero el Consulado Español nunca citó a mi marido y al no obtener respuesta, archivaron el expediente. Me dieron una segunda opción que era la de casarme en Argelia y legalizar el matrimonio por el Consulado Español más cercano, cosa que hicimos. Nos casamos en una preciosa ceremonia rodeada de familiares y amigos en el campamentos de Smara y volvi a España a iniciar los trámites, tal y como nos habían explicado. Pero la pesadilla burocrática no terminó ahí. Aquí abajo os cuento, para que podáis imaginar nuestro agotamiento.
Al volver en 2019 a Vitoria, me dicen que el matrimonio no se puede legalizar ya que la nacionalidad de mi marido aquí no se reconoce por ser de origen saharaui (me había casado con una persona "sin nacionalidad”, aunque mi marido tiene también la nacionalidad argelina). Desesperada, en marzo de 2019 acudí a mi familia de acogida, quienes desde la oficina de Extranjeria de Cádiz solicitan una carta de invitación para intentar conseguir un visado para Ahmed, visado que es aceptado desde la Policía Nacional de Cádiz pero denegado por el Consulado Español porque, según ellos, "la documentación y el motivo de la invitación no es fiable", aún habiendo presentado toda la documentación exigida.
En septiembre de 2019 tramito una nueva carta de invitación desde la oficina de extranjeria de Vitoria, con documentación presentada a través de notario con un alto coste económico .Una vez más, la aceptan en España pero la deniegan en el Consulado Español en Argel por el mismo motivo: "invitación y documentacion presentada es poco clara y no fiable". En diciembre de ese mismo año, vuelvo a los juzgados de Vitoria para volver a explicar mi caso y rogar que se me permita realizar la inscripción del matrimonio. Tras varias insistencias, me citan en enero de 2020 para realizarme la entrevista y la solicitud de inscripción del matrimonio, proceso que se realiza mediante un cuestionario, con preguntas bastantes rebuscadas, que dudo que muchas parejas puedan llegar a completarlas con exactitud.
Mientras tanto, sigo en contacto con el Consulado Español que a través de emails poco informativos y de muchos días de espera, citan a mi marido en noviembre de 2020. Le comentan que es cierto que el expediente llevaba bastante tiempo abierto y que no saben por qué han tardado tanto en citarlo, que debido a ello, la audiencia reservada que le practicaron derivaría en la obtención del libro de familia español y por lo tanto, el acceso a la obtención de un visado por familiar comunitario europeo. En diciembre de 2020, me pongo de nuevo en contacto con los juzgados de Vitoria que tras recibir una atención tensa, desagradable y brusca, me comentan que he hecho el proceso "mal" por casarme sin la capacidad matrimonial y que por lo tanto, me espere unos años a que el expediente se resuelva. Según la persona que me atendió ya no es cuestión de la COVID, sino que los trámites se atrasaran el triple de tiempo porque tienen acumulo de expediente.
Todos estos trámites, están impidiendo que miles de familias puedan estar juntas. Pienso que ya hemos sufrido demasiado y necesitamos que esto avance para poder recuperar algo de felicidad,¿no creen?
Mi salud y mi fuerza empiezan a debilitarse. Debido a la COVID, no he podido bajar a los campamentos saharauis a ver a mi familia y a Ahmed desde marzo de 2020. Necesito que el Estado español haga su trabajo y conceda a Ahmed el visado al que tiene derecho sin tener que esperar años por errores que en ningún caso han sido nuestro.
Por favor, firma esta campaña y ayúdame a pedir un #UnVisadoParaAhmed. Mil gracias por la ayuda.
El problema
La primera vez que pisé España, tenía solo 4 años. Llegué a Cádiz gracias a una asociación de amigos del pueblo saharaui, que consiguieron que pudiera viajar junto a un grupo de niños saharauis enfermos dentro del programa “vacaciones en paz”. Dicho programa, consistía en poder traer a niños/as con dificultades para ser acogidos por familias españolas durante el tratamiento medico. En mi caso, vine porque me habían administrado una vacuna en mal estado que me derivó en polio y que no se podia tratar dentro de los campamentos. Con mi familia de acogida vivi casi 17 años. Más tarde, me independicé. En 2012 obtuve la nacionalidad española y años después, me trasladé al Pais Vasco donde completé mis estudios como educadora social.
Siempre que he podido he regresado a los campamentos saharauis para ayudar en la medida de lo posible tanto a mi familia biológica com a mis amistades. Por ello en 2012 creé un grupo de voluntariado con estudiantes de educación social pertenecientes a la Universidad del País Vasco donde cada verano íbamos a los campamentos para hacer actividades lúdicas y deportivas con los menores, así como para realizar un trabajo en equipo con las diferentes instituciones sociales. En uno de los viajes en 2016, conocí al que hoy es mi marido Ahmed, que vino como traductor en representación de la juventud saharaui
En 2018 nos casamos y desde entonces hemos intentado vivir juntos en España, como querría cualquier matrimonio. Él tiene la nacionalidad saharaui- argelina, nacionalidad que requiere de unos tramites para poder casarnos por la via legal. Por ello inicié un expediente de capacidad matrimonial en los Juzgados de Vitoria. Meses después me citaron para la entrevista y me pidieron que llevase una testigo, pero el Consulado Español nunca citó a mi marido y al no obtener respuesta, archivaron el expediente. Me dieron una segunda opción que era la de casarme en Argelia y legalizar el matrimonio por el Consulado Español más cercano, cosa que hicimos. Nos casamos en una preciosa ceremonia rodeada de familiares y amigos en el campamentos de Smara y volvi a España a iniciar los trámites, tal y como nos habían explicado. Pero la pesadilla burocrática no terminó ahí. Aquí abajo os cuento, para que podáis imaginar nuestro agotamiento.
Al volver en 2019 a Vitoria, me dicen que el matrimonio no se puede legalizar ya que la nacionalidad de mi marido aquí no se reconoce por ser de origen saharaui (me había casado con una persona "sin nacionalidad”, aunque mi marido tiene también la nacionalidad argelina). Desesperada, en marzo de 2019 acudí a mi familia de acogida, quienes desde la oficina de Extranjeria de Cádiz solicitan una carta de invitación para intentar conseguir un visado para Ahmed, visado que es aceptado desde la Policía Nacional de Cádiz pero denegado por el Consulado Español porque, según ellos, "la documentación y el motivo de la invitación no es fiable", aún habiendo presentado toda la documentación exigida.
En septiembre de 2019 tramito una nueva carta de invitación desde la oficina de extranjeria de Vitoria, con documentación presentada a través de notario con un alto coste económico .Una vez más, la aceptan en España pero la deniegan en el Consulado Español en Argel por el mismo motivo: "invitación y documentacion presentada es poco clara y no fiable". En diciembre de ese mismo año, vuelvo a los juzgados de Vitoria para volver a explicar mi caso y rogar que se me permita realizar la inscripción del matrimonio. Tras varias insistencias, me citan en enero de 2020 para realizarme la entrevista y la solicitud de inscripción del matrimonio, proceso que se realiza mediante un cuestionario, con preguntas bastantes rebuscadas, que dudo que muchas parejas puedan llegar a completarlas con exactitud.
Mientras tanto, sigo en contacto con el Consulado Español que a través de emails poco informativos y de muchos días de espera, citan a mi marido en noviembre de 2020. Le comentan que es cierto que el expediente llevaba bastante tiempo abierto y que no saben por qué han tardado tanto en citarlo, que debido a ello, la audiencia reservada que le practicaron derivaría en la obtención del libro de familia español y por lo tanto, el acceso a la obtención de un visado por familiar comunitario europeo. En diciembre de 2020, me pongo de nuevo en contacto con los juzgados de Vitoria que tras recibir una atención tensa, desagradable y brusca, me comentan que he hecho el proceso "mal" por casarme sin la capacidad matrimonial y que por lo tanto, me espere unos años a que el expediente se resuelva. Según la persona que me atendió ya no es cuestión de la COVID, sino que los trámites se atrasaran el triple de tiempo porque tienen acumulo de expediente.
Todos estos trámites, están impidiendo que miles de familias puedan estar juntas. Pienso que ya hemos sufrido demasiado y necesitamos que esto avance para poder recuperar algo de felicidad,¿no creen?
Mi salud y mi fuerza empiezan a debilitarse. Debido a la COVID, no he podido bajar a los campamentos saharauis a ver a mi familia y a Ahmed desde marzo de 2020. Necesito que el Estado español haga su trabajo y conceda a Ahmed el visado al que tiene derecho sin tener que esperar años por errores que en ningún caso han sido nuestro.
Por favor, firma esta campaña y ayúdame a pedir un #UnVisadoParaAhmed. Mil gracias por la ayuda.
Victoria
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Los destinatarios de la petición
Petición creada en 15 de enero de 2021