

No Más Impunidad ni Violencia en la UNAL
La causa
La academia debe ser el lugar donde los sueños se convierten en realidad, donde las ideas brillantes germinan en acciones que cambian el mundo. Pero hoy esa academia se está muriendo de miedo. Se está sofocando en la violencia. Hemos llegado al punto donde el miedo es más fuerte que la pasión por el conocimiento, donde un simple café entre colegas se convierte en un riesgo que hay que calcular.
A lo largo de los últimos meses, hemos presenciado cómo la violencia en la UNAL se ha desatado en múltiples formas: insultos que se propagan en redes sociales, amenazas que quedan impunes, grafitis que se convierten en cicatrices permanentes en nuestros muros. Y la noche del 29 de julio, la Universidad Nacional de Colombia tocó fondo: estudiantes fueron objeto de un presunto intento de homicidio. La violencia no es un accidente en nuestros campus, es una realidad constante que se nos ha impuesto.
Esto nos ha quebrado. Y estamos cansados.
Tenemos miedo. Desconfianza. Poco a poco hemos olvidado lo que significa ser una comunidad académica libre. El miedo recorre nuestros pasillos como una enfermedad sin cura, y la desconfianza ha envenenado nuestras relaciones académicas.
Pero sabemos que nos puede devolver la esperanza: justicia rápida, sin compromisos ni excepciones. Quien cometió estos actos debe ser sancionado conforme a derecho, con la máxima celeridad posible, respetando el debido proceso y la presunción de inocencia—pero sin dilaciones que se asemejen a la impunidad.
La lentitud y el silencio son otras formas de violencia. La impunidad sería la muerte definitiva de la Universidad Nacional de Colombia.
Por eso, nosotros, profesores, funcionarios, estudiantes, egresados, amigos y aliados de la academia, solicitamos a las autoridades de la UNAL que actúen ahora con la firmeza que exige este momento. A la Fiscalía General de la Nación, al gobierno nacional y a la administración distrital: necesitamos respuestas, justicia y acción. No promesas ni silencios.
Queremos recuperar nuestra universidad. Queremos volver a caminar por nuestros pasillos sin miedo. Queremos que la academia vuelva a ser lo que debe ser: un faro de esperanza y cambio para las futuras generaciones.
No hay universidad posible sin justicia. No hay futuro posible con impunidad.

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La causa
La academia debe ser el lugar donde los sueños se convierten en realidad, donde las ideas brillantes germinan en acciones que cambian el mundo. Pero hoy esa academia se está muriendo de miedo. Se está sofocando en la violencia. Hemos llegado al punto donde el miedo es más fuerte que la pasión por el conocimiento, donde un simple café entre colegas se convierte en un riesgo que hay que calcular.
A lo largo de los últimos meses, hemos presenciado cómo la violencia en la UNAL se ha desatado en múltiples formas: insultos que se propagan en redes sociales, amenazas que quedan impunes, grafitis que se convierten en cicatrices permanentes en nuestros muros. Y la noche del 29 de julio, la Universidad Nacional de Colombia tocó fondo: estudiantes fueron objeto de un presunto intento de homicidio. La violencia no es un accidente en nuestros campus, es una realidad constante que se nos ha impuesto.
Esto nos ha quebrado. Y estamos cansados.
Tenemos miedo. Desconfianza. Poco a poco hemos olvidado lo que significa ser una comunidad académica libre. El miedo recorre nuestros pasillos como una enfermedad sin cura, y la desconfianza ha envenenado nuestras relaciones académicas.
Pero sabemos que nos puede devolver la esperanza: justicia rápida, sin compromisos ni excepciones. Quien cometió estos actos debe ser sancionado conforme a derecho, con la máxima celeridad posible, respetando el debido proceso y la presunción de inocencia—pero sin dilaciones que se asemejen a la impunidad.
La lentitud y el silencio son otras formas de violencia. La impunidad sería la muerte definitiva de la Universidad Nacional de Colombia.
Por eso, nosotros, profesores, funcionarios, estudiantes, egresados, amigos y aliados de la academia, solicitamos a las autoridades de la UNAL que actúen ahora con la firmeza que exige este momento. A la Fiscalía General de la Nación, al gobierno nacional y a la administración distrital: necesitamos respuestas, justicia y acción. No promesas ni silencios.
Queremos recuperar nuestra universidad. Queremos volver a caminar por nuestros pasillos sin miedo. Queremos que la academia vuelva a ser lo que debe ser: un faro de esperanza y cambio para las futuras generaciones.
No hay universidad posible sin justicia. No hay futuro posible con impunidad.

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Petición creada en 4 de agosto de 2026