

Un vecino de Casaio denunció ante la Guardia Civil que sus dos perros, Can y Sadka (de un año y siete meses de vida, respectivamente), fueron tiroteados a bocajarro en el núcleo de Romiña el pasado miércoles.
Los dueños salieron de casa a buscar a los perros cuando una persona que portaba una escopeta se adelantó a ellos (según figura en la denuncia), y entonces fue cuando escucharon los primeros disparos.
La imagen que vieron al encontrar a Can,según relata J, era desoladora: "Estaba tirado en el suelo, vomitando sangre". Segundos después escucharon un segundo tiroteo, esta vez anunciaba la muerte de su otro cachorro, Sadka.
Los agentes sacaron fotos a los cuerpos para examinar las heridas de bala con el fin de buscar pistas para encontrar a los responsables.
Todo sucedió en la calle donde solían correr libres los animales, a 50 metros de la casa de los dueños, sin molestar a nadie. Los vecinos se muestran indignados.