

No autoricen el Cambio de Uso de Suelo que destruiría El Saltito, La Paz.
La causa
En el noreste de La Paz se pretende un megaproyecto turístico-residencial privado sobre un predio de cerca de 708 hectáreas en El Saltito, una de las últimas playas de uso público de la zona. Como primer paso para desmontar, al promovente le falta un permiso federal que hoy está en evaluación ante la SEMARNAT: el Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales, con el que pretende arrasar alrededor de 110 de esas hectáreas. Pedimos que no se autorice.
El desarrollo contempla 559 lotes, un hotel, un campo de golf de alrededor de 83 hectáreas y 2 plantas desaladoras. Y esas cerca de 110 hectáreas que se pretende arrasar no son terreno baldío: son dos ecosistemas nativos y llenos de vida. El promovente las declara como matorral sarcocaule, uno de los ecosistemas con más especies únicas de la península, aunque el estudio ambiental autorizado en 2009 para este mismo predio caracterizó al predio como 96.20% selva baja caducifolia. Uno u otro, es hogar de especies protegidas por la NOM-059 como la biznaga, el garambullo, el palo fierro y la iguana de cola espinosa. El propio estudio reconoce que esa zona está en buen estado de conservación y que se removería casi toda su vegetación; aun así, califica el daño como "bajo", comparándolo con un área de referencia enorme. Así, cualquier destrucción parece pequeña.
A cambio de arrasar esas 110 hectáreas, se ofrece reforestar apenas 30 y 5 más de obras de suelo: menos de una hectárea repuesta por cada tres arrasadas. Sembrar plantas no repone un ecosistema que tardó siglos en formarse, y para las especies protegidas el estudio solo propone "rescatarlas y reubicarlas", algo que en cactáceas y reptiles pocas veces funciona. Proponer un rescate no es lo mismo que demostrar que no habrá daño.
Sobre el agua: aunque el proyecto produciría la suya con desaladoras propias, eso significa devolver grandes volúmenes de salmuera al mar y un enorme consumo de energía, un impacto que no ha sido evaluado, en una ciudad que carece de una política pública de gestión integral del agua. Y arrasar más de cien hectáreas de vegetación reduce la capacidad del suelo para captar e infiltrar agua, justo lo que una región con el agua en su fase subterránea sobreexplotada no puede permitirse.
Y hay un patrón que no podemos ignorar: sobre este predio y predios colindantes se han tramitado varios permisos distintos, con distintos nombres, desde 2007. El permiso que hoy se evalúa se llama, textualmente, "Segunda Etapa". Cuando un mismo desarrollo se autoriza por permisos separados, cada uno se evalúa por su cuenta y nadie mide nunca el daño completo; así, en silencio y por pedazos, se puede perder una playa entera sin que ninguna autoridad haya evaluado jamás el proyecto en su conjunto. ¿Por qué evaluar en pedazos lo que parece un solo megaproyecto?
En resumen, por ley, este permiso solo puede otorgarse de manera excepcional y solo si se demuestra que se conserva la biodiversidad y no se daña el agua ni el suelo. El estudio presentado no lo demuestra. Por eso pedimos:
- Que la SEMARNAT no autorice el Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales de El Saltito.
- Que el proyecto se evalúe de forma integral, considerando sus impactos acumulativos, y no fragmentada.
- Que se corrija la clasificación del tipo de vegetación y que se evalúe el impacto sobre el ciclo del agua.
- Que se escuche la opinión técnica ciudadana antes de resolver.
Firma y comparte. El Saltito todavía es nuestro. #ElSaltitoEsNuestro

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La causa
En el noreste de La Paz se pretende un megaproyecto turístico-residencial privado sobre un predio de cerca de 708 hectáreas en El Saltito, una de las últimas playas de uso público de la zona. Como primer paso para desmontar, al promovente le falta un permiso federal que hoy está en evaluación ante la SEMARNAT: el Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales, con el que pretende arrasar alrededor de 110 de esas hectáreas. Pedimos que no se autorice.
El desarrollo contempla 559 lotes, un hotel, un campo de golf de alrededor de 83 hectáreas y 2 plantas desaladoras. Y esas cerca de 110 hectáreas que se pretende arrasar no son terreno baldío: son dos ecosistemas nativos y llenos de vida. El promovente las declara como matorral sarcocaule, uno de los ecosistemas con más especies únicas de la península, aunque el estudio ambiental autorizado en 2009 para este mismo predio caracterizó al predio como 96.20% selva baja caducifolia. Uno u otro, es hogar de especies protegidas por la NOM-059 como la biznaga, el garambullo, el palo fierro y la iguana de cola espinosa. El propio estudio reconoce que esa zona está en buen estado de conservación y que se removería casi toda su vegetación; aun así, califica el daño como "bajo", comparándolo con un área de referencia enorme. Así, cualquier destrucción parece pequeña.
A cambio de arrasar esas 110 hectáreas, se ofrece reforestar apenas 30 y 5 más de obras de suelo: menos de una hectárea repuesta por cada tres arrasadas. Sembrar plantas no repone un ecosistema que tardó siglos en formarse, y para las especies protegidas el estudio solo propone "rescatarlas y reubicarlas", algo que en cactáceas y reptiles pocas veces funciona. Proponer un rescate no es lo mismo que demostrar que no habrá daño.
Sobre el agua: aunque el proyecto produciría la suya con desaladoras propias, eso significa devolver grandes volúmenes de salmuera al mar y un enorme consumo de energía, un impacto que no ha sido evaluado, en una ciudad que carece de una política pública de gestión integral del agua. Y arrasar más de cien hectáreas de vegetación reduce la capacidad del suelo para captar e infiltrar agua, justo lo que una región con el agua en su fase subterránea sobreexplotada no puede permitirse.
Y hay un patrón que no podemos ignorar: sobre este predio y predios colindantes se han tramitado varios permisos distintos, con distintos nombres, desde 2007. El permiso que hoy se evalúa se llama, textualmente, "Segunda Etapa". Cuando un mismo desarrollo se autoriza por permisos separados, cada uno se evalúa por su cuenta y nadie mide nunca el daño completo; así, en silencio y por pedazos, se puede perder una playa entera sin que ninguna autoridad haya evaluado jamás el proyecto en su conjunto. ¿Por qué evaluar en pedazos lo que parece un solo megaproyecto?
En resumen, por ley, este permiso solo puede otorgarse de manera excepcional y solo si se demuestra que se conserva la biodiversidad y no se daña el agua ni el suelo. El estudio presentado no lo demuestra. Por eso pedimos:
- Que la SEMARNAT no autorice el Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales de El Saltito.
- Que el proyecto se evalúe de forma integral, considerando sus impactos acumulativos, y no fragmentada.
- Que se corrija la clasificación del tipo de vegetación y que se evalúe el impacto sobre el ciclo del agua.
- Que se escuche la opinión técnica ciudadana antes de resolver.
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Petición creada en 3 de julio de 2026