No al traslado forzoso de Óscar Castro, diagnosticado de Autismo, lejos de su familia

El problema

Mi hermano Óscar tiene 23 años y es autista, de los que no hablan nada y entienden poco, y a veces se porta mal. Tiene el grado III de dependencia (el máximo) y un 79% de discapacidad. Está interno en un centro en A Coruña, cerca de su familia y de sus allegados. Y la Xunta lo quiere trasladar a Ourense, a más de 170km de distancia.

Firma para que se pueda quedar cerca de su familia.

A los 3 años ingresó en el colegio ordinario, donde no hizo amigos. Unos años después los padres de sus compañeros se reunieron para presionar al centro para que lo echaran, ya que interrumpía el aprendizaje de los niños "normales" (convivir con la diversidad no era un aprendizaje relevante para esos padres). Finalmente lo consiguieron y a los 10 años se le prometió un centro más adecuado a su condición. Tardaron un año y medio. Un año y medio estuvo el niño sin escolarizar. Un año y medio en el que su madre tuvo que dejar de trabajar para dedicarse a él las 24 horas del día los 7 días de la semana. Hasta que no se emprendieron acciones legales no se le asigno ningún centro. Finalmente, a los 12 años, se le asignó el centro María Mariño, en Coruña. 

Por las mañanas acudía al centro y por las tardes estaba en casa, donde era cada vez mas difícil de manejar, hasta que en 2020, teniendo Óscar 18 años, se hizo imposible (a estas alturas mi hermano ya medía 1'93 y pesaba más de 100 kg). Con la pandemia el chaval tenía que estar con sus padres todo el día y las cafeterías estaban cerradas, los parques precintados y la gente les gritaba desde las ventanas. Solicitaron el internamiento de Óscar, y tardaron más de un año en dárselo, alegando que aceptar un nuevo interno era peligroso, ya que al venir de fuera podría contagiar a otros de COVID (riesgo que parece ser que no existía en las decenas de trabajadores del centro que iban a sus casas cada día). Cómo mis padres aguantaron cuidando a Óscar ellos solos durante más de un año es algo que jamás podré entender. Yo cuando pasaba solamente un día con mi hermano en esa época acababa absolutamente agotado mental y físicamente.

A principios del 2021 le otorgaron una plaza en un centro en Sarria por emergencia social. Mis padres iban todos los días habilitados a las visitas hasta allí, 1h 20mins de ida y otro tanto de vuelta, casi 3 horas de coche desde Coruña casi todos los días. 

Finalmente, se consiguió su traslado al centro de atención a personas con discapacidad de as Xubias, a 500 metros de su casa y la de mis padres y donde lleva ingresado desde 2021 hasta el día de hoy ¿Final feliz? Parece que no, porque hace una semana llegó una carta de la Xunta firmada por la Conselleria de igualdade e asuntos sociais donde comunicaba que se le asigna una plaza en un centro que acaba de construirse en Ourense, y que en un plazo de 10 días lo trasladarán. Una catástrofe. El chaval tiene arraigo en el barrio, mis padres van a verlo 3 veces por semana (las máximas permitidas) y Óscar cena en casa, en las cafeterías lo llaman por su nombre, la gente por la calle lo saluda y en el bar del puerto siempre le regalan un KitKat. En Orense no conoce a nadie, no podría cenar nunca en casa y mis padres, que ya rondan los 70 años, recorrerían casi todos los días los 250km y 4 horas de coche que suponen ir y volver a Ourense desde Coruña. Desde la Xunta se alega que el nuevo centro tiene medios más especializados, pero nosotros sabemos (tras 20 años pasando por terapeutas privados y públicos) que lo que necesita Óscar es estar cerca de su familia y de su entorno.

Por favor ayúdanos a que Óscar pueda quedarse cerca de su familia.

la Ley 38/2006 del 14 de Diciembre de promoción a la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia promulga que la atención a las personas dependientes debe garantizar la proximidad al entorno habitual y favorecer la permanencia en el entorno familiar y comunitario

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El problema

Mi hermano Óscar tiene 23 años y es autista, de los que no hablan nada y entienden poco, y a veces se porta mal. Tiene el grado III de dependencia (el máximo) y un 79% de discapacidad. Está interno en un centro en A Coruña, cerca de su familia y de sus allegados. Y la Xunta lo quiere trasladar a Ourense, a más de 170km de distancia.

Firma para que se pueda quedar cerca de su familia.

A los 3 años ingresó en el colegio ordinario, donde no hizo amigos. Unos años después los padres de sus compañeros se reunieron para presionar al centro para que lo echaran, ya que interrumpía el aprendizaje de los niños "normales" (convivir con la diversidad no era un aprendizaje relevante para esos padres). Finalmente lo consiguieron y a los 10 años se le prometió un centro más adecuado a su condición. Tardaron un año y medio. Un año y medio estuvo el niño sin escolarizar. Un año y medio en el que su madre tuvo que dejar de trabajar para dedicarse a él las 24 horas del día los 7 días de la semana. Hasta que no se emprendieron acciones legales no se le asigno ningún centro. Finalmente, a los 12 años, se le asignó el centro María Mariño, en Coruña. 

Por las mañanas acudía al centro y por las tardes estaba en casa, donde era cada vez mas difícil de manejar, hasta que en 2020, teniendo Óscar 18 años, se hizo imposible (a estas alturas mi hermano ya medía 1'93 y pesaba más de 100 kg). Con la pandemia el chaval tenía que estar con sus padres todo el día y las cafeterías estaban cerradas, los parques precintados y la gente les gritaba desde las ventanas. Solicitaron el internamiento de Óscar, y tardaron más de un año en dárselo, alegando que aceptar un nuevo interno era peligroso, ya que al venir de fuera podría contagiar a otros de COVID (riesgo que parece ser que no existía en las decenas de trabajadores del centro que iban a sus casas cada día). Cómo mis padres aguantaron cuidando a Óscar ellos solos durante más de un año es algo que jamás podré entender. Yo cuando pasaba solamente un día con mi hermano en esa época acababa absolutamente agotado mental y físicamente.

A principios del 2021 le otorgaron una plaza en un centro en Sarria por emergencia social. Mis padres iban todos los días habilitados a las visitas hasta allí, 1h 20mins de ida y otro tanto de vuelta, casi 3 horas de coche desde Coruña casi todos los días. 

Finalmente, se consiguió su traslado al centro de atención a personas con discapacidad de as Xubias, a 500 metros de su casa y la de mis padres y donde lleva ingresado desde 2021 hasta el día de hoy ¿Final feliz? Parece que no, porque hace una semana llegó una carta de la Xunta firmada por la Conselleria de igualdade e asuntos sociais donde comunicaba que se le asigna una plaza en un centro que acaba de construirse en Ourense, y que en un plazo de 10 días lo trasladarán. Una catástrofe. El chaval tiene arraigo en el barrio, mis padres van a verlo 3 veces por semana (las máximas permitidas) y Óscar cena en casa, en las cafeterías lo llaman por su nombre, la gente por la calle lo saluda y en el bar del puerto siempre le regalan un KitKat. En Orense no conoce a nadie, no podría cenar nunca en casa y mis padres, que ya rondan los 70 años, recorrerían casi todos los días los 250km y 4 horas de coche que suponen ir y volver a Ourense desde Coruña. Desde la Xunta se alega que el nuevo centro tiene medios más especializados, pero nosotros sabemos (tras 20 años pasando por terapeutas privados y públicos) que lo que necesita Óscar es estar cerca de su familia y de su entorno.

Por favor ayúdanos a que Óscar pueda quedarse cerca de su familia.

la Ley 38/2006 del 14 de Diciembre de promoción a la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia promulga que la atención a las personas dependientes debe garantizar la proximidad al entorno habitual y favorecer la permanencia en el entorno familiar y comunitario

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