No al impuesto del 8% a los videojuegos: la cultura gamer no es violencia


No al impuesto del 8% a los videojuegos: la cultura gamer no es violencia
El problema
El impuesto del 8 % a los videojuegos catalogados como “violentos” es una medida injusta y equivocada. Se basa en un estudio de hace 12 años con datos de 2007, completamente desactualizado y sin validez frente a la realidad actual de la industria y de la ciencia.
¿Por qué decimos NO al impuesto?
1. Datos obsoletos: usar estudios de 2007 ignora más de una década de avances en investigación y en la propia industria de los videojuegos.
2. Evidencia actual: estudios recientes muestran efectos pequeños o pasajeros en la agresión, mientras que otros, incluso con resonancia magnética, concluyen que no hay relación entre videojuegos violentos y violencia real.
3. Sin consenso científico: los resultados son diversos y contradictorios; no existe prueba contundente que justifique un impuesto exclusivo a los videojuegos.
4. Impacto negativo: la medida afectará a millones de jugadores responsables, a familias, a pequeños desarrolladores y a la economía digital, sin atacar las verdaderas causas de la violencia.
La violencia es un problema social complejo que no se resuelve con impuestos discriminatorios. Los videojuegos son cultura, arte, comunidad y motor económico.
📢 Exigimos a las autoridades que reconsideren esta medida y apuesten por soluciones reales: educación mediática, acompañamiento parental y políticas públicas efectivas.
Firma esta petición y demuestra que: ¡Los videojuegos son cultura, no violencia!
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El problema
El impuesto del 8 % a los videojuegos catalogados como “violentos” es una medida injusta y equivocada. Se basa en un estudio de hace 12 años con datos de 2007, completamente desactualizado y sin validez frente a la realidad actual de la industria y de la ciencia.
¿Por qué decimos NO al impuesto?
1. Datos obsoletos: usar estudios de 2007 ignora más de una década de avances en investigación y en la propia industria de los videojuegos.
2. Evidencia actual: estudios recientes muestran efectos pequeños o pasajeros en la agresión, mientras que otros, incluso con resonancia magnética, concluyen que no hay relación entre videojuegos violentos y violencia real.
3. Sin consenso científico: los resultados son diversos y contradictorios; no existe prueba contundente que justifique un impuesto exclusivo a los videojuegos.
4. Impacto negativo: la medida afectará a millones de jugadores responsables, a familias, a pequeños desarrolladores y a la economía digital, sin atacar las verdaderas causas de la violencia.
La violencia es un problema social complejo que no se resuelve con impuestos discriminatorios. Los videojuegos son cultura, arte, comunidad y motor económico.
📢 Exigimos a las autoridades que reconsideren esta medida y apuesten por soluciones reales: educación mediática, acompañamiento parental y políticas públicas efectivas.
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Petición creada en 10 de septiembre de 2025