¡DECIMOS NO A LA MILITARIZACION!

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Los colectivos Niunoniunamás y Académicas en Acción Crítica, así como los y las ciudadanas abajo firmantes nos oponemos terminantemente a abrir las puertas al poder del ejército en nuestro territorio. Muchas son las razones pero nos importa mencionar la triste historia de esta institución en la represión contra activistas, mujeres y personas defensoras de derechos humanos. No olvidamos su papel en la represión de estudiantes en 1968 y 1971, como tampoco olvidaremos las violaciones a mujeres indígenas mientras ocupan el territorio de las diversas comunidades, como en el caso paradigmático de Inés Fernández y Valentina Rosendo, que llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos o el de Ernestina Ascensio Rosario en Veracruz.

Hemos insistido en que la sociedad en su conjunto y las instituciones del Estado en todos los niveles deben  valorar la situación real de toma de territorio que han hecho las bandas delincuenciales de amplias zonas del país debido, sobre todo, a la incapacidad de los últimos tres gobiernos para comprender y atender la crisis humanitaria por la que atravesamos (Ver editorial de julio, 2018).

Avanzar en un cambio sustantivo en materia de seguridad, significa desmantelar las estructuras clientelares, de corrupción y ligas con el narcotráfico de todas las instituciones del Estados Mexicano incluidas las que existen en el sistema de procuración de justicia y policial y el mismo ejército. Para esto es necesaria una ciudadanía informada que esté al tanto  de las inercias presentes en estados como Tamaulipas, Guerrero, Sinaloa, Michoacán, Jalisco, Guanajuato, etc. etc.

Sr. Presidente Andrés Manuel López Obrador, ¡No se  equivoque!

Perpetuar la misma estrategia de Calderón bajo otro nombre no es la solución al problema de seguridad que enfrenta el país. Pretender que no se está dejando la seguridad en manos de las fuerzas armadas con la creación de un cuerpo que, según está escrito en el Plan de Paz y Seguridad, recibirá entrenamiento en planteles militares, y estará bajo mando militar (además de estar en parte compuesto por policías militares) atenta contra la legalidad y pone a la sociedad mexicana en riesgo de seguir padeciendo graves violaciones a sus derechos humanos.

Investigaciones como las realizadas por Laura Castellanos para su libro “Crónica de un país embozado 1994-2018” muestran la colusión del ejército con las bandas delicuenciales en Michoacán Guerrero y Chihuahua.  Como plantea Human Rights Watch, “El uso de las Fuerzas Armadas para enfrentar a la violencia criminal ha provocado abusos generalizados, incluidas ejecuciones, desapariciones forzadas y torturas, lo cual demuestra por qué no se debe utilizar a las Fuerzas Armadas para tareas de seguridad pública”.  Su director para las Américas advierte al nuevo gobierno: “Al redoblar la apuesta de esta estrategia fallida, López Obrador comete un error colosal que podría frustrar cualquier esperanza de poner fin a las atrocidades que tanto sufrimiento han causado en México en los últimos años”

Nos oponemos a la creación de la guardia nacional anunciada en el Plan de Paz y Seguridad sin fecha límite para la actuación de las Fuerzas Armada y un plan de control de confianza y especialización de las policías locales y la mejora del Sistema de Procuración de Justicia.

No queremos la militarización bajo otro nombre

Exigimos un plan de paz y seguridad ciudadana que garantice los derechos humanos de las mujeres y de toda la población, con policías profesionales confiables.

Exhortamos al Congreso a desechar la idea de proponer una reforma constitucional para crear una Guardia Nacional y considerar con seriedad las alternativas viables y constitucionales que han expuesto los y las expertas en las audiencias convocadas para ese fin.