Petición cerrada

NO a la matriculación anual en la UPM

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Un estudiante de la Universidad Politécnica de Madrid paga aproximadamente 1500€ por cada curso si no suspende nunca ninguna asignatura, pero siendo la UPM una de las Universidades dónde más asignaturas se repiten, esta cifra puede duplicarse o triplicarse fácilmente (con segundas y terceras matrículas). Por eso es tan importante que los estudiantes tengamos todas las facilidades posibles a la hora de diseñar nuestro curso académico y de matricularnos de unas asignaturas u otras, ya no solo por el perjuicio económico que puede suponer, sino también por la dificultad añadida al aprendizaje que puede suponer una planificación forzada como es la nueva normativa de matriculación.

Los estudiantes de la UPM podíamos en años anteriores matricularnos cada cuatrimestre de las asignaturas, con todas las ventajas que esto supone, por ejemplo, si pasas un primer cuatrimestre difícil podías en el segundo matricularte de menos asignaturas para intentar así sacarlas todas y evitar segundas matrículas al año siguiente. Básicamente podías diseñar tu curso en dos plazos, independientes y con toda la información para tomar la mejor decisión posible.

Pero a partir de ahora, con la nueva matrícula anual se nos fuerza a diseñar todo el curso en medio del verano sin mostrarnos qué beneficios puede tener esta medida que reduce aún más nuestras libertades y nuestra capacidad para aprovechar los estudios universitarios. 

Por ello te pedimos que firmes esta queja, para que desde el Rectorado y los distintos centros de la UPM se dé marcha atrás en esta medida no solo impopular entre los alumnos, sino que además acarreará serios problemas administrativos y de secretaría. Los estudiantes entendemos que:

  1. Al ser la mayoría de las asignaturas cuatrimestrales no hay necesidad directa de que la matricula tenga que englobar todo el curso (prueba de ello todos los años anteriores en los que se ha realizado cuatrimestralmente sin ningún problema).
  2. Al ser la matrícula anual se matriculan asignaturas que no se empezarán a cursar hasta 6 meses después de la matriculación, con todos los cambios que pueden haber sucedido en ese tiempo y que pueden hacer que esas asignaturas matriculadas no sean las deseadas.
  3. Al ser el periodo de desmatriculación extraordinaria del segundo cuatrimestre previsto para finales de enero, no se tendrán las notas de muchas asignaturas cursadas en el primer cuatrimestre cuyos finales se realicen en enero, ya que el plazo para entregar las notas es de 15 días naturales (y muchas veces se supera), haciendo totalmente inefectivo este periodo puesto que no se saben las asignaturas del primer cuatrimestre que se habrán de recuperar.
  4. Al ser 24 ECTs el número de créditos de los que el estudiante puede desmatricularse en el periodo comentado en el punto anterior, no permite toda la flexibilidad necesaria, puesto que el cuatrimestre (de manera natural) consta de 30 ECTs, impidiendo así por ejemplo que una persona que deje los estudios o se cambie de universidad no pueda desmatricularse de todo el cuatrimestre y por tanto tenga que pagar asignaturas que no va a cursar.
  5. Al estar la matriculación extraordinaria (principios de febrero) del segundo cuatrimestre solo limitada a TFG, TFM y la asignatura de Inglés, no se puede llevar a cabo una reorganización del cuatrimestre por parte de los estudiantes, ya que tan solo pueden desmatricularse de asignaturas sin matricularse de otras nuevas, lo que puede acarrear serios problemas para los Centros cuya especialidad comienza en el segundo cuatrimestre (los alumnos se ven forzados a elegir especialidad antes de haber cursado asignaturas clave para decidir cuál es la que más les interesa).
  6. Al sólo poder desmatricularse de asignaturas del segundo cuatrimestre y no matricularse de ellas esto conllevará matriculaciones adulteradas en verano (con más créditos de los necesarios para así no cerrar la posibilidad de coger luego esa asignatura), para luego producir desmatriculaciones casi obligatorias en enero, lo que no solo será una carga de trabajo enorme para las Secretarías, sino que además supondrá un desembolso mayor de dinero por parte de los estudiantes que tendrán retenido su dinero durante el primer cuatrimestre (y más tiempo si las devoluciones se realizan de la misma manera que en cursos anteriores, con esperas de hasta medio año).
  7. Al cambiar esta normativa, en conclusión, se reduce la capacidad de decisión del estudiante, y por tanto también la calidad del aprendizaje que recibe, siendo esto contrario al objetivo de la Universidad Pública y concretamente de la Universidad Politécnica de Madrid. Si queremos ser un Campus de Excelencia Internacional este cambio solo es un paso atrás, cuyas dudosas ventajas se ven sin duda superadas por sus numerosas inconveniencias.


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