

NECESITAMOS UNA PISCINA PÚBLICA EN EL BARRIO DEL PALO: SALUD Y DOLOR CRÓNICO


NECESITAMOS UNA PISCINA PÚBLICA EN EL BARRIO DEL PALO: SALUD Y DOLOR CRÓNICO
El problema
Somos muchos los paleños y paleñas que sufrimos de dolor crónico y cualquier iniciativa que pueda ayudar a sobrellevar esta situación debe ser aplaudida. Durante más de dos meses, un grupo de mujeres hemos tenido la suerte de poder participar en el taller del dolor crónico no oncológico, organizado por el Centro de Salud del Palo. Ha sido inimaginable la implicación de médicos, enfermeras, fisioterapeuta y psicólola. Y hemos conocido a personas luchadoras, que se encuentran en nuestra misma situación de lucha contra el dolor, todas ellas con discapacidad. El lema del taller ha sido: contra el dolor hábitos saludables y deporte! y fuera pastillas! La ayuda ha sido muy importante para todas, pero ahora viene el después: de la mano del Centro de Salud debería haber instalaciones deportivas y programas deportivos que no existen. Una reivindicación muy importante es una piscina para el barrio del Palo. Las participantes del taller del dolor (además evidentemente de una buena parte de la población), necesitan contar con una piscina como recurso público para su rehabilitación, a precios populares, ya que es la forma más segura de hacer ejercicio para combatir el dolor. Es antigua la propuesta de la Asociación de Vecinos, y hay un terreno adecuado para este fin muy cerca del Centro de Salud. Quizá les haga falta un poco de empatía a los políticos con personas que sufren diariamente y decidirse a sacar del cajón la propuesta presentada. Si algo hemos aprendido en el curso es que debemos evitar tomar medicamentos y hacer ejercicio, pero hace falta ayuda pública. Total, en términos económicos sale más barato hacer una piscina que pagar millones en tratamientos farmacológicos.
Estas somos las protagonistas de la historia y esto es lo que necesitamos:
Soy Carmen, 41 años y he tenido que dejar mi empleo a causa del dolor que me provoca la fibromialgia. Me han recomendado hacer ejercicio en el agua pero no hay piscina pública cerca de mi casa y no me puedo permitir una privada.
Soy Rocio, 38 años y padezco mi fibromialgia. Sufro un dolor insoportable desde hace muchos años. Soy madre de tres niños pequeños y en mi casa solo entra un sueldo mileurista que no da para desplazarse ni para pagar una piscina privada.
Soy Lourdes, 65 años, operada en tres ocasiones de hernias, cervicales y lumbares, esto unido a la artrosis y la fibromialgia. La piscina es el único lugar donde siento alivio de mis dolores, pero no me la puedo costear. Atiborrarme de pastillas es la única solución: no lo veo justo
Soy Luisa, tengo 73 años y llevo más de 40 años con dolor crónico. Diagnosticada de fibromialgia, artrosis y otras patologías. Tengo una pensión pequeña y discapacidad. Necesito una piscina gratuita pues las privadas no puedo costearlas.
Mi nombre es Rosario, 53 años y estoy desempleada. Padezco diabetes tipo 1 desde que tenía 17 años y estoy operada de hernia de disco que me provoca mucho dolor. Siempre me han recomendado que acuda a una piscina pero no tengo ninguna pública cerca.
Soy Julieta, 57 años, tengo escoliosis desde la adolescencia y vivo con dolor crónico. Llevo toda la vida esperando que abran una piscina pública cerca de mi casa.
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El problema
Somos muchos los paleños y paleñas que sufrimos de dolor crónico y cualquier iniciativa que pueda ayudar a sobrellevar esta situación debe ser aplaudida. Durante más de dos meses, un grupo de mujeres hemos tenido la suerte de poder participar en el taller del dolor crónico no oncológico, organizado por el Centro de Salud del Palo. Ha sido inimaginable la implicación de médicos, enfermeras, fisioterapeuta y psicólola. Y hemos conocido a personas luchadoras, que se encuentran en nuestra misma situación de lucha contra el dolor, todas ellas con discapacidad. El lema del taller ha sido: contra el dolor hábitos saludables y deporte! y fuera pastillas! La ayuda ha sido muy importante para todas, pero ahora viene el después: de la mano del Centro de Salud debería haber instalaciones deportivas y programas deportivos que no existen. Una reivindicación muy importante es una piscina para el barrio del Palo. Las participantes del taller del dolor (además evidentemente de una buena parte de la población), necesitan contar con una piscina como recurso público para su rehabilitación, a precios populares, ya que es la forma más segura de hacer ejercicio para combatir el dolor. Es antigua la propuesta de la Asociación de Vecinos, y hay un terreno adecuado para este fin muy cerca del Centro de Salud. Quizá les haga falta un poco de empatía a los políticos con personas que sufren diariamente y decidirse a sacar del cajón la propuesta presentada. Si algo hemos aprendido en el curso es que debemos evitar tomar medicamentos y hacer ejercicio, pero hace falta ayuda pública. Total, en términos económicos sale más barato hacer una piscina que pagar millones en tratamientos farmacológicos.
Estas somos las protagonistas de la historia y esto es lo que necesitamos:
Soy Carmen, 41 años y he tenido que dejar mi empleo a causa del dolor que me provoca la fibromialgia. Me han recomendado hacer ejercicio en el agua pero no hay piscina pública cerca de mi casa y no me puedo permitir una privada.
Soy Rocio, 38 años y padezco mi fibromialgia. Sufro un dolor insoportable desde hace muchos años. Soy madre de tres niños pequeños y en mi casa solo entra un sueldo mileurista que no da para desplazarse ni para pagar una piscina privada.
Soy Lourdes, 65 años, operada en tres ocasiones de hernias, cervicales y lumbares, esto unido a la artrosis y la fibromialgia. La piscina es el único lugar donde siento alivio de mis dolores, pero no me la puedo costear. Atiborrarme de pastillas es la única solución: no lo veo justo
Soy Luisa, tengo 73 años y llevo más de 40 años con dolor crónico. Diagnosticada de fibromialgia, artrosis y otras patologías. Tengo una pensión pequeña y discapacidad. Necesito una piscina gratuita pues las privadas no puedo costearlas.
Mi nombre es Rosario, 53 años y estoy desempleada. Padezco diabetes tipo 1 desde que tenía 17 años y estoy operada de hernia de disco que me provoca mucho dolor. Siempre me han recomendado que acuda a una piscina pero no tengo ninguna pública cerca.
Soy Julieta, 57 años, tengo escoliosis desde la adolescencia y vivo con dolor crónico. Llevo toda la vida esperando que abran una piscina pública cerca de mi casa.
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Petición creada en 26 de mayo de 2024