Cierren las consultas de Podología para frenar la curva de contagios de COVID-19

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Mira el testimonio del presidente del Consejo General de Colegios de Podólogos de España, José García Mostazo. Salvo para atender urgencias, no tiene sentido mantener abiertas estas consultas, ni las de los fisioterapeutas, ópticos-optometristas, logopedas, terapeutas ocupaciones o dietistas-nutricionistas, por ejemplo.

¿No es absurdo que una persona mayor se desplace innecesariamente a su consulta de Podología para que le traten un juanete poniendo en riesgo su salud? ¿No sería absurdo que un paciente se contagiase por acudir a tratarse un callo? ¿O que se contagie el profesional que le trata, que tal vez sea, además, enfermera y pueda el sistema tener que reclutar a esta persona mañana?

Los profesionales que agrupamos a estas profesiones nos hemos dirigido con contundencia al Gobierno, al Ministerio de Sanidad y a las Administraciones autonómicas. Se lo hemos dicho muy claramente: nuestros tratamientos tienen que dispensarse solo cuando sean urgentes y con plenas garantías de seguridad. Es la única forma de ayudar a revertir la curva de contagio.

Los profesionales sanitarios debemos garantizar únicamente la atención urgente cuando sea fundamental para la evolución del paciente. Pero la mayoría de procedimientos terapéuticos que realizamos pueden ser aplazados al ser NO urgentes. Evitaríamos así la propagación del virus con desplazamientos innecesarios.

Hoy, NO podemos evitar el contagio de nuestros pacientes y profesionales, puesto que nuestras intervenciones terapéuticas implican un contacto directo. El riesgo de contagio al realizar el tratamiento es mayor que el beneficio que produciría. Esto se agrava si tenemos en cuenta que la población que acude a nuestras consultas es de especial protección, por edad o patologías previas, o bien población de especial cuidado por ser vector de contagio.

NO podemos evitar el contagio porque NO disponemos de material de protección necesario ni para los pacientes ni para nosotros y tampoco podemos adquirirlo, debido al desabastecimiento.

Por todo esto, nuestros centros son espacios de alto riesgo para nuestros pacientes, lo que les provoca temor a asistir. Y nosotros no podemos dejar de lado nuestro deber, como sanitarios, de protegernos.

Por todo ello, los centros sanitarios hemos decidido, de forma mayoritaria, cerrar nuestras instalaciones y atender solo urgencias previa evaluación telefónica.

Y, a pesar de que las Administraciones, hasta ahora, han desoído nuestras reclamaciones en bien de la ciudadanía, los podólogos hemos aparcado nuestra reivindicación de formar parte de la Sanidad Pública para ponernos a su lado: desde el Consejo hemos puesto a disposición del Ministerio de Sanidad todos nuestros profesionales e instalaciones para ayudar en lo que consideren necesario y muchos podólogos han donado material sanitario a hospitales, residencias....

Por eso le decimos al ministro: Sr. Salvador Illa, NO puede dejar en esta situación de indefensión a la Podología. Tiene que incluir nuestro establecimientos entre aquellos de obligado cierre, exceptuando las urgencias. Tenemos que evitar juntos colapsar el sistema sanitario público. Y a la vez, su Gobierno debe ocuparse de que se tomen las medidas económicas para facilitar los ERTES y exenciones fiscales para paliar el descalabro económico que va a suponer esta situación para nuestro colectivo profesional. Porque el ejercicio privado de la Podología ocupa al 90% de nuestros colegiados. No lo olvide.