Revisión URGENTE y reforma del sistema de contratación en la Enfermería española.

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Esta petición surge a raíz de la indignación por el maltrato que sufre la profesión de Enfermería en España debido al funcionamiento de su sistema de contratación en la Sanidad que, sumado a la sobrecarga brutal de trabajo, implica un aumento de la morbilidad y de la mortalidad entre los pacientes.

Éste es un resumen de cómo un sistema anacrónico e injusto está jugando con la salud de pacientes y profesionales sanitarios, con la absoluta complicidad de Comunidades, Direcciones, representantes sindicales aliados, Colegios y del mismo Consejo General de Enfermería:

  • -Para trabajar en centros de la sanidad pública se puede acceder vía OPE, como personal fijo estatutario, vía interinidad o vía contratos eventuales.
  • -Al estar muy lejos de poder cubrir los puestos en los diferentes servicios por falta de personal fijo, se tiene que tirar de contratos eventuales y ahí entra la famosa “bolsa única de empleo”.
  • -Cada Comunidad Autónoma tiene su bolsa y cambian algunos detalles, pero la idea principal es que a mayor experiencia y formación acreditadas, mayor puntuación se obtiene tras una baremación y más puestos subes en el listado de esa bolsa. A la hora de que un centro necesite una enfermera, desde la bolsa correspondiente, un administrativo/a contacta vía telefónica con la enfermera/o que figure con más puntuación.

Aquí empiezan las primeras injusticias, ya que nos encontramos con que en varias CCAA trabajar en sanidad privada no puntúa, relegando el trabajo de las compañeras a una categoría de segunda. En otras puntúa, pero menos, teniendo ejemplos como el de Madrid, en el que trabajar un mes en un hospital público, puntúa como seis meses en la privada.

  • -Aunque existen bolsas específicas en algunas Comunidades para determinados servicios, generalmente NO SE TIENE EN CUENTA LA EXPERIENCIA Y FORMACIÓN QUE TENGA LA ENFERMERA. Te has convertido en una puntuación a la que llamar y tienes que estar disponible para poder cubrir cualquier servicio, aunque nunca hayas estado. Y tienes que aceptar el contrato porque, de lo contrario, se produce una penalización en dicha bolsa y te bajan varios puestos, pudiendo enviarte al último lugar o no llamarte durante el siguiente año.

Lo más grave, es que te pueden penalizar también por no coger el teléfono. Sí, este sistema te obliga a estar siempre disponible. Suelen ser teléfonos a los que no se puede devolver la llamada. En conclusión: no te puedes ni duchar tranquilo/a. Hasta ha habido casos de enfermeras que han tenido que decidir su futuro en una llamada mientras participaban en una cirugía.

  • -Además ya no sólo es que tengas que ir a un servicio en el que no te has formado, sino que muchas veces la llamada se produce para trabajar en el mismo día. Como lo podéis leer. Te pueden llamar a las 11 de la mañana para estar en el hospital a las 15 ya currando. No te han dejado ni un día para ver cómo funciona la unidad, observar que rutina se lleva con los pacientes, cómo funcionan los aparatos de la unidad, qué consideraciones especiales de administración y dosis de fármacos hay que tener en cuenta, etc.
  • -En CCAA con varias provincias, la bolsa puede no respetar el lugar de residencia de la enfermera/o, pudiendo ofrecerles contratos a varias horas en transporte de sus casas. Recordad que hablamos de penalización en caso de no aceptar los contratos.
  • No se tiene en cuenta ni la estabilidad laboral ni la conciliación familiar. No es difícil encontrarse en nuestro país, con los casos más sangrantes en el SERGAS, a enfermeras que han acumulado decenas o cientos de contratos eventuales.
  • -Las enfermeras que han obtenido la especialidad vía EIR, tras una formación de dos años en los que el Estado ha invertido bastante dinero, todo hay que decirlo, no tienen un sitio específico en estas bolsas.

Por todos estos puntos y otros que faltaría añadir, reclamamos al Ministerio de Sanidad:

  • -Evaluación del sistema de “bolsa única de empleo” de las diferentes CCAA, así como la realización de un estudio para conocer su impacto en la salud, en todos sus niveles, de pacientes y profesionales.
  • -Corregir todas las premisas que implican un agravio comparativo a la hora de baremar la puntuación entre las enfermeras de sanidad pública y la privada.
  • -Implementar un sistema donde se tenga en cuenta la experiencia de la enfermera en las diferentes unidades en las que haya estado y no sólo su preferencia para elegir hospital. Que el perfil profesional en la bolsa sea una realidad.
  • -Diseñar leyes que impidan la política del "vales para todo", practicada tanto en centros públicos como privados, consistente en dar por hecho que por tener el título tienes que conocer absolutamente todos los servicios y cubrir huecos donde haga falta. Esta política no escrita es la responsable de numerosos errores que pueden  conllevar la muerte del paciente, además de deteriorar la salud física y mental de las profesionales sanitarias.

¿Se imaginan a un psiquiatra pasando consulta en una planta de Cardiología? ¿Por qué les parece normal que una enfermera de planta de hospitalización pueda ir a cubrir un puesto en UCI o en Quirófano sin haber estado antes?

  • Reconocer la formación EIR y tener a la Enfermería especializada en cuenta para servicios especiales como pueden ser: salud mental, centros de AP, servicios pediátricos, etc. Siendo en estos últimos en los que se producen muchos de los errores más mediáticos. 
  • -Asegurar un periodo de “reciclaje” en el que las compañeras/os que lleguen nuevas a un servicio sin conocerlo cuenten con una formación en la que sean supervisados antes de poder asumir todas las responsabilidades.
  • -Asegurar que los contratos puedan aportar a los trabajadores una estabilidad laboral y que sea ilegal encadenar decenas o cientos de contratos eventuales.