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Petitioning Responsable de Comunicación Ministerio de Industria, Energía y Turismo - Clara Vilar Sayar and 5 others

Ministerio de Industria, Energía y Turismo: Para luchar contra la polución lumínica y el derroche energético

Porque la polución lumínica es el origen de muchos problemas, entre ellos el despilfarro económico y el derroche energético que afecta negativamente a la contemplación del cielo así como al ciclo de vida de las personas y también de los animales. La fotografía que ilustra esta petición es cortesía de Willem Pont

Letter to
Responsable de Comunicación Ministerio de Industria, Energía y Turismo - Clara Vilar Sayar
Área de comunicación Antonio Rueda Sánchez
Servicio de Protección de la Atmósfera Ayuntamiento de Madrid
and 3 others
Agencia de la Energía de la Ciudad de Madrid Ayuntamiento de Madrid
Dirección General de Sostenibilidad Ayuntamiento de Madrid
Departamento de Educación Ambiental Ayuntamiento de Madrid
La contaminación lumínica es la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas innecesario para la realización de las actividades cotidianas en la zona en que se han instalado las luminarias.

Este exceso se debe a la mala calidad y orientación del alumbrado tanto público como privado y en consecuencia no se aprovecha eficazmente para iluminar calles y suelos ya que por lo general se envía por encima del horizonte. Como resultado, la oscuridad natural de noche disminuye y desaparece progresivamente la luz de las estrellas y del resto de astros e influye muy negativamente en las costumbres de los animales y especialmente de las aves. La abundancia de partículas en suspensión aumenta la dispersión de la luz de manera que, cuanto más contaminado está el aire de la ciudad, más intenso es el fenómeno. Si la luz dispersada proviene de luminarias con un amplio espectro de emisión el efecto es mucho peor, porque las radiaciones luminosas de los astros que tengan idéntica longitud de onda ya no pueden ser detectadas por los aparatos de observación y alteran de forma significativa el equilibrio presa-depredador de los animales de vida nocturna. Tiene además otras repercusiones a distintos niveles tanto económico, ecológico como social.

A nivel económico, supone un abuso de los recursos naturales: un sobreconsumo de combustbles fósiles, energia y recursos, muchos más de lo que realmente son necesarios.

A nivel ecológico, una grave agresión al frágil ecosistema nocturno que crea desequilibrios y tensiones que facilitan la aparición de plagas, el empobrecimiento genético de poblaciones y extinciones. Agresión a las aves migratorias, la vida marina (por la iluminación indiscriminada de playas), insectos y fauna nocturna o crepuscular. Propicia una emisión de residuos como el CO2 y los residuos nucleares provenientes de la generación de electricidad malgastada en iluminar las nubes y la generación de residuos sólidos de alta toxicidad que no se reciclan adecuadamente. La lámparas de alumbrado llevan mercurio, cadmio y otros metales pesados tóxicos para los seres vivos.

Socialmente representa un peligro para viandantes y conductores. Las luces mal orientadas o demasiado potentes deslumbran, hacen perder agudeza visual y generan zonas de sombra muy contrastadas y como consecuencia final, la pérdida de las noches con estrellas, patrimonio de generaciones futuras (UNESCO) y origen de nuestra cultura y civilización, (mitología, filosofía, cosmogonía, ciencia, etc.), lo que impide la práctica de la Astronomía a muchos kilómetros de distancia del foco contaminante.

La solución es muy sencilla: hay que enviar la luz donde la necesitamos y emplear lámparas de bajo consumo y sin componentes tóxicos, utilizando lámparas de sodio a baja presión porque no utilizan metales pesados y consumen 5 veces menos que las lámparas incandescentes, 2.2 veces menos que las lámparas de mercurio y 1.5 veces menos que las de sodio a alta presión y fluorescentes. Se están desarrollando actualmente tecnologías "led" que pueden ser también una opción interesante.

Propongo un reciclaje correcto de las bombillas, (mercurio, cadmio y otros metales pesados). Apagar las luces exteriores cuando no sean realmente necesarias. Apagar el alumbrado público de monumentos y edificios corporativos después de medianoche. Dirigir el haz de luz hacia la via pública, no a los ojos de los peatones o conductores. Apantallar correctamente las lámparas. No utilizar lámparas de bola sin pantalla totalmente opaca y reflectora porque desaprovechan más del 50% de la electricidad que consumen. No dirigir luces, focos ni láser hacia el cielo. El cielo no es un espacio publicitario, es patrimonio de todos.

Espero que se hagan eco de mi petición para poner cerco a este despropósito.